Tres pilares para el desarrollo
En las últimas casi 7 décadas –hace 69 años- ha habido tres pilares fundamentales implementados exitosamente por las naciones desarrolladas para mantener su crecimiento y competitividad en el plano local e internacional. Las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, los Programas de Incubación de Empresas y la Asociatividad Empresarial se han convertido, después del fin de la Segunda Guerra Mundial, en tres pilares esenciales del éxito empresarial, de la competitividad, la innovación y el progreso de los empresarios y de los pueblos. Sin ninguna equivocación, las unidades de negocios de menor tamaño juegan un rol sin precedentes en el desarrollo y el crecimiento económico sostenido de muchas de las naciones del mundo. Desempeñan un papel estelar en la generación de empleos, en la creación de riquezas y en la disminución de la pobreza. Las MIPYMES han sido un “árbol frondoso” y un gran sostén donde han florecido y florecen la economía y la democracia de prácticamente todos los países desarrollados y los que se encuentran en vía de desarrollo. A la luz de los nuevos tiempos, desafíos y retos de la globalización, del conocimiento y la modernización, el Presidente Danilo Medina ha insertado exitosamente su política medidas y acciones puntuales y contundentes a favor de las MIPYMES, la Incubación de Empresas y la Asociatividad Empresarial. A lo largo de las últimas casi 7 décadas, los negocios de menor tamaño, el emprendedurismo, la Incubación de Empresas y el fomento de clústeres y encadenamientos productivos, han jugado –de manera inequívoca- un rol de primer orden en el desarrollo sostenido y el crecimiento de las naciones que se vieron involucradas en la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo ha ocurrido con el resto de los países desarrollados o en vía de desarrollo de todo el globo terráqueo. Todo el proceso se ha dado rápidamente siguiendo una exitosa cadena. Primero, muchos países empezaron a estimular de manera firme y decidida, y a reconocer la importancia que revisten para el desarrollo las pequeñas unidades productivas. Posteriormente se observó que a pesar del surgimiento de una impresionante cantidad de MIPYMES, la inmensa mayoría de éstas desaparecían antes de cumplir el primer año de existencia. En efecto, conocida esa realidad y la necesidad de contar con negocios a pequeña escala revestidos de la suficiente de calidad, éxitos y permanencia en el tiempo, entonces, se optó por poner en práctica e incentivar los Programas de Incubación de Empresas. Ante la globalización económica, la necesidad de garantizar la competitividad de los negocios, de reducir costos y llegar a más y mejores mercados –conjuntamente con el respaldo y desarrollo de las MIPYMES y los Programas de Incubación de Empresas- se ha venido abriendo paso en el mundo, con niveles de éxitos sin precedentes, la Asociatividad Empresarial (clústeres y encadenamientos productivos). En efecto, para seguir avanzando, continuemos respaldando sin reservas, sin teorías, sino en la práctica –como lo está haciendo el Presidente- las políticas y programas a favor de las MIPYMES, del Emprendedurismo e Incubación de Empresas y el fomento de clústeres y encadenamientos productivos. Manos a la obra.

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