La República Dominicana y Rusia mantienen unas frías relaciones diplomáticas y comerciales. Es en el turismo de playa donde se siente con más fuerza el intercambio.
Pero por razones de seguridad y económicas desde que comenzó la guerra entre Ucrania y Rusia, los eventuales turistas prefieren no salir de su zona de seguridad.
Para el país es difícil poder establecer un libre intercambio económico, tomando en cuenta que se encuentra en una zona de influencia de los norteamericanos.
Ya pasó con China. Se anunció a todo vapor un programa de intercambios y relaciones diplomáticas y comerciales, los cuales nunca llegaron a cristalizar.

Y es una pena. El gobierno dominicano tiene que comerciar con todos los países del mundo. Tiene la obligación de expandir fronteras y actuar sin miedo a lo que opinen y manden los norteamericanos.
Los chinos constituyen una de las principales colonias establecidas en el país. Son personas serias y trabajadoras, aunque en raras ocasiones llegan a unificar lazos con los dominicanos. Los chinos están apartados en sus ritos y pensamientos ancestrales.
Si se debe revalorizar el intercambio directo con China. El gobierno debe dar el paso, pero la sombra del todopoderoso Estados Unidos es demasiado pesada para que se actúe con plenas libertades.
Pero los pleitos por control de mercados es un área de las grandes potencias, donde no se pueden meter los países bananeros, que solo tratan de subsistir y sacar a millones de las garras de la miseria.
Los pleitos entre Estados Unidos, China y Rusia son acciones para definir áreas comerciales y de influencia política de las grandes potencias, donde la República Dominicana no debe tener parte.
La consigna debe ser establecer relaciones comerciales, políticas y sociales con todos los países del mundo. Las guerras son de mercado y ya quedó detrás la lucha ideológica devastadora.
En ese marco, es positiva la visita al país de Serguey Lavrov, canciller y un peso pesado de Rusia. Experto negociador que viaja por todo el mundo, tratando de ampliar y restaurar el mercado de la antigua y desaparecida Unión de República Soviéticas Socialistas.
Se tenía que aprovechar el momento para llegar a acuerdos económicos con Rusia y si es posible ampliar los intercambios comerciales y culturales, tomando en cuenta los miles de profesionales dominicanos que cursaron carreras en la vieja URSS.
La República Dominicana no está para lidiar en luchas de las grandes potencias, sino abrir trochas para sobrevivir. Hay que seguir ampliando los intercambios con Rusia, uno de los mercados sólidos del mundo.
jpm-am

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No se porque se permite en estos foritos molestosisimos anuncios, no deberia ser. Este articulo plantea algo muy interesante y es que debemos comerciar con todo el mundo, pero desgraciadamente dado nuestro tamaño todos sabemos la realidad.