San Juan de la Maguana rumbo al descalabro

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Este título para muchos sanjuaneros le parecerá como sacado de una novela de terror, pero realmente si las cosas siguen como van, pronto tendremos a la provincia San Juan de la Maguana sumida en un descalabro total. Voy a contarle una historia del San Juan que conocí por allá por los años 60, éramos una provincia muy prospera, hasta el punto que nos llamaban la tercera capital del país. Nuestra riqueza estaba apoyada mayormente en la agricultura y en la ganadería, pero también fuimos productores de madera, con varios aserraderos , y además surtíamos a la capital de carbón vegetal. Nuestros campesinos obtenían tres cosechas al año, sembraban arroz, habichuelas y maní, y lo sembraban porque hallaban quien le compraba sus cosechas. El arroz era adquirido por dueños de varias factorías que cada sábado inyectaban dinero a los agricultores para el pago de sus peones agrícolas, en fin, el dinero circulaba mucho entre sábado y domingo. Igual sucedía con el maní, contábamos con dos centros de acopios que compraban toda las cosechas desde San Juan hasta Elías Piña, lo que generaba una gran fuente de empleos. Para nosotros los sanjuaneros, esos dos centros de acopios del maní, eran dos especies de zonas francas, por la gran cantidad de personas que se ganaban la vida sembrando y cosechando este rublo agrícola. Además de arroz, habichuelas y maní, se sembraba y cosechaba maíz, guandules, garbanzo y anconí, era tal la cantidad de granos que producíamos, que se nos puso el mote del granero del sur. De ser el granero del sur, pasamos a ser el tomadero del sur, por la gran cantidad de alcohol que se liba en esta parte del país, y ahora voy a decirle que fue qué pasó con aquel San Juan prospero. Al llegar la década de los años 80, el comercio para las habichuelas, el arroz y demás productos agrícolas, cayó en mano de los especuladores y los intermediarios hasta el día de hoy. A este gran mal se le sumó la retirada de los dos importantes centros de acopio de maní, derrumbándose así un gran aparato productivo, que dejó un amargo sabor en la boca de muchos hombres del campo. La Sociedad Industrial dominicana e Industria Lavador, dejaron de operar ahogada por la invasión de productos foráneos más baratos para confeccionar aceite, dejando de apoyar la siembra del maní. A este duro golpe a la economía sanjuanera, se le agregó las escasas lluvias, provocadas por la quema de los bosques montañosos, que redujo la producción agrícola a dos cosechas por año. Con un tétrico panorama como este, sin empleos y sin esperanza de una mejor vida, muchos sanjuaneros comenzaron abandonar su lar nativo y se marcharon a otras ciudades dentro y fuera del país. Se dice que el éxodo de ellos, alcanza a más de 30 mil personas, siendo EEUU y Europa en donde más sanjuaneros hay, pienso que en cada lugar del planeta vive un compueblano. DE QUE VIVIMOS ? Hoy en día los sanjuaneros vivimos una parte de exiguos salarios gubernamentales, otros de las remesas que les envían sus familiares, algunos de grandes y pequeños negocios, los demás de la agropecuaria y de trabajos informales. Aquí en San Juan el dinero circula por solo cuatro o cinco días cuando se realizan los pagos de las nominas de las instituciones estatales y de los ayuntamientos, los demás días son movimientos rutinarios por la venta de productos agropecuarios y de remesas. Mientras tanto los sanjuaneros se siguen marchando de su tierra, cansados de seguir comiendo arroz y habichuelas, bebiendo y evacuando, sin la esperanza de un mañana mejor. Los jóvenes no tienen futuro en una provincia como esta, muchos están tomando el camino de la delincuencia atraves del consumo y la venta de drogas. Las universidades se llenan de estudiantes, la mayoría de ellos se gradúan, luego lo espera un largo calvario cargando la cruz de su titulo, sin haber podido insertarse en el campo laboral. Muchos de ellos se deprimen, se sienten frustrados, decepcionados y margados, otros optan por marcharse a ciudades como Santo Domingo, Higuey y La Romana, en donde no los conozcan para realizar oficios de meseros o porteros en hoteles de lujos. Pero esta triste realidad de los sanjuaneros nadie la observa, aquí el debate solo se centra en quien deberá ser el candidato a sindico, diputado o senador. También es tema de debate, el forzar al gobierno para que anuncie la carretera Cibao-Sur por Sabaneta-Santiago Rodríguez-El Rubio-San José de Las matas-Santiago de Los Caballeros. Existiendo otra ruta más corta, de menos daños al medioambiente y de más rápida terminación, pero a ellos no le interesa esa ruta, lo que quieren es salvaguardar sus intereses económicos. Pero el peor de los debates lo tienen callado varias autoridades gubernamentales, municipales y eclesiásticas, se trata de la posible explotación minera en tres parques nacionales. Alegan quienes defienden esa cruel y despiadada futura explotación, que esa es la gran oportunidad para San Juan despegar al desarrollo con la extracción del oro de sus montañas. Esa carretera y esa explotación minera, le echaran la última palada con tierra a la amarga vida de la mayoría de los sanjuaneros, porque quienes apoyan esos dos proyectos, se marcharan de aquí a disfrutar de sus fortunas. COMO CAMBIAR ? En vez de estar inventando con una carretera, que no solo dañara el medioambiente, sino que costaría más de mil millones de dólares, dinero este que serviría para lo siguiente: Nos uniríamos con Santiago y todo el cibao por la ruta avenida circunvalación edificaciones del Infotep-Lava Pie-Las Charcas de Garabito-El Cacheo-La florida-Buena Vista de Yaque-Bohechio-Padres Las Casas-Guayabal-Constanza-Jarabacoa-Santiago. Esa ruta aproximadamente alcanza los 151 kilómetros hasta Santiago de Los Caballeros y 81 a Constanza, solo habrá que mejorar algunos tramos y construir varios puentes porque existen trayectos de carreteras en muy buenas condiciones. Otra parte de los más de mil millones de dólares, se podrán invertir en una verdadera reconversión agrícola con la instalación de invernaderos y sistema de riego por goteo. En el mejoramiento de los caminos vecinales y parcelarios asfaltándolos, para el traslado con mayor facilidad de la producción agropecuaria. Además muy bien se podría usar parte de esos recursos en la construcción de un matadero industrial, la instalación de una industria láctea, una tenería para procesar pieles y una fabrica para confeccionar zapatos. También una buena y excelente inversión, sería la de poner en mano de un buen patronato las instalaciones del Inespre, para que desde allí, este funcione como centro de compra y venta de toda la producción agropecuaria. De esa manera se eliminarían todos los especuladores e intermediarios, dando lugar de una buena garantía a los productores agropecuarios en la adquisición de sus productos. Otra idea genial, es sembrar de café y cacao nuestras montañas para beneficio de quienes viven en esos predios montañosos, así como también diseminar granjas piscícolas por todos los municipios. Mil millones de dólares es mucho dinero, como para desperdiciarlo en una carretera que producirá más daños que beneficios, y el país no está para que se siga erogando recursos innecesarios. Si hacemos lo que estoy proponiendo, no necesitamos acabar con la vida de los sanjuaneros explotando oro en sus montañas, porque la prosperidad volverá a sonreír en los rostros de sus habitantes. Y no solo en los rostros de los dueños de los centros de bebidas alcohólicas, bancas de apuestas y estaciones de combustibles, que es en la cuentas bancarias de estas personas a donde van a parar la mayor parte del dinero que se produce en San Juan. Lastimosamente aquí en San Juan estamos como el estribillo del merengue de Juan Luis Guerra El Costo de La Vida “A nadie le importa qué piensa usted” lo único que importa para muchos que posición electoral voy alcanzar y que puedo obtener de la construcción de la carretera Cibao-Sur y la explotación minera. Este descenso en la pobreza que después de haber sido la tercera capital para caer en la vigésima novena provincia en materia de miseria, debe movernos a reflexión. En este escrito estoy llamando la atención de los buenos y nobles sanjuaneros, para que cambiemos el debate que nos quieren imponer unos pocos, el debate destructivo y criminal, por uno lleno de esperanza y prosperidad. Que volvamos alcanzar el sitial de los años 60, que se cambio haga posible el retorno de los miles de sanjuaneros que se marcharon y que evite el éxodo de otros. Somos una provincia inmensamente rica en recursos naturales, agua en abundancia y un micro clima único en el mundo, pero lastimosamente no hemos sabido aprovechar esa gran bendición de Dios. Se podría decir que esta es una tierra en donde fluye la leche y la miel, pero esa leche y esa miel, las hemos agotado porque nunca hemos aprendido como enfrentar los grandes desafíos que traen los tiempos modernos. Nos hemos quedado rezagado en una agricultura rustica, en una arcaica tradición de hateros nuestro diario vivir son los juegos de azares y la bebida alcohólica. Quizás estoy equivocado, o talves encuentren mis palabras ojos receptores que valoren estas inquietudes y decidan empoderar a la sociedad sanjuanera en busca de un mañana mejor. Pero como en una ocasión me dijo don Persio Maldonad “A nosotros los comunicadores solo nos queda gritar”. Y este es mi grito por un San Juan que necesita con urgencia cambiar.

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