OPINIÓN – San Cristobal: Urge la transformación vial

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POR ELVIN SANCHEZ

Conocer el origen y causales del problema de tránsito de la ciudad de San Cristóbal nos lleva inequívocamente a comprender su tamaño, gravedad y daños que produce, sirviendo esto como base para saber buscar las repuestas que encaminen soluciones duraderas, integrales y de futuro.

En el proceso de la ocupación haitiana (1822-1844) se inicia la definición urbanística de San Cristóbal; hoy, casi 200 años después, se mantiene intacto el primigenio diseño urbano, resultando angostas las calles y como un laberinto el centro histórico de la ciudad cuna de la primera Constitución Dominicana.

El crecimiento demográfico de San Cristóbal es mayor que el promedio nacional; el parque vehicular se incrementa de manera inusitada y constante; como capital de la provincia concentra servicios que obligan un desplazamiento masivo donde los aforos realmente no parecerían necesarios.

Poco o nada se realizó hasta la llegada de Rafael Leónidas Trujillo,  quien tampoco hizo muchas cosas con rostro de innovación en el aspecto vial, teniendo como muestra la avenida Libertad, aun la única vía de cuatros carriles que tiene la benemérita, y de menor capacidad la avenida Luperón cónsona con el Castillo del Cerro.

EL AUTOR es abogado. Reside en San Cristóbal.

Hasta principio de la década del 1970, los límites de la ciudad eran: por el norte, calle Máximo Gómez; por el sur, calle Federico Read; por el este, avenida Libertad y, por el oeste, calle Proyecto Los Nova. Para mediado de esa misma década (1970), se convirtió la calle Padre Borbón – María Trinidad Sánchez en una vía en dirección este a oeste hasta la calle Florencio Araujo, y la calle Mella de una vía en sentido de oeste a este.

Es importante destacar que la calle Padre Borbón- Maria Trinidad Sánchez, es el tramo urbano de la autopista Sánchez.

Han transcurrido veinte años de las últimas medidas que abordaron el tema transito de San Cristóbal, en el año 1999, se dispuso la eliminación de casi todas las vías pares de la ciudad, se estatuyo que la mayoría de las calles fueran en un solo sentido, entre ellas, la avenida Constitución.

La expansión de la ciudad ha devenido acompañada de improvisación y desorden, donde predios de vocación agrícola han sido lotificados sin el más mínimo criterio técnico y control de la autoridad; mientras por otra parte, importantes empresas levantan edificaciones sin observar normas y la mirada indiferente de quienes tienen que velar por el estricto cumplimiento.

La falta de continuidad de las medidas tomadas hace ya veinte años desde el gobernó local, es uno de los factores que inciden para que el tema transito sea

el principal dolor de cabeza de la ciudadanía. Peor aún, algunas de esas iniciativas que fueron de gran impacto, se observa negligencia oficial para su cumplimiento y respeto, dejando que resoluciones de pobre contenido y alimentadas por intereses particulares castraran un esfuerzo colectivo importante.

La cotidianidad y costumbre de los taponamientos y congestión vehicular son los efectos y consecuencias, que tal vez el inmediatismo quisiera atacar con cualquier analgésico genérico o acetaminofen como si fuera una fiebre.

El problema de San Cristóbal es agudo en materia de transito, movilidad y transporte. Semáforo y señalización son importantes, pero no atacan la raíz del mal.

Las causa de la congestión y caos en al vida normal

La ciudad en su eje central es atravesada por una vía nacional que impacta con una alta carga de vehículos de todos tipos y capacidades, bautizada como autopista Sánchez.

La avenida constitución es única vialidad y ruta obligada de acceso por el norte de la ciudad, recibiendo el alto flujo que proviene de la 6 de noviembre.

La vieja carretera Sánchez es una vía nacional, intermunicipal, en un epicentro industrial, comercial y desarrollo de proyectos habitacionales.

La carretera Palenque es de categoría secundaria, intermunicipal, que conecta toda la parte sur del municipio, la costa de la provincia, con sus playas, la producción agrícola y la industria de la zona.

Desde estas partes y de más de 150 barrios se alimenta el centro de la ciudad, donde están concentrados más del 90 % de los servicios públicos y privados que la población requiere cada día. 10 bancos, tribunales, policía, ayuntamiento, oficialías, gobernación, telefónicas, remesadoras, tiendas y una diversidad de negocios y establecimientos comerciales, así como los principales centros públicos y privados de salud.

De pronto el desplazamiento por la ciudad es muy parecido a verter un galón de agua en un envase con capacidad para un litro. El alto flujo de vehículos está por encima de la capacidad de las calles para la normal movilidad.

El estado Dominicano concentra en el gran Santo Domingo y Santiago la inversión en grandes proyectos viales, esfuerzos que son buenos, pero que debe también direccionarlos hacia San Cristóbal, toda vez que se hace impostergable un rediseño y transformación vial.

Las entidades especializadas y responsables del tema INTRAT-MIOPC, AMSC, más que estar gastando millones en aspirinas que resultan poco efectivas para conjurar el problema, bien pudieran coordinar acciones de gran escala e inversión pública que medren y contribuyan a los afanes de desarrollo que merecemos.

Esta tierra rica en heroísmo, devoción y amor por la patria valora como positiva la colocación de semáforos y señales, esto representa un alivio, pero la mejor cura y remedio es la construcción de elevados, túneles, puentes, metro, teleférico, circunvalación, parqueo.

La Era de los remiendos debe terminar, la sociedad civil es un imperativo que se aglutine y articule una agenda que priorice el tema de la inversión pública para la transformación vial de San Cristóbal desde una perspectiva de desarrollo.

Es ahora el mejor momento para exigir y comprometer a todo el que venga en tiempo de campaña electoral

JPM/of-am



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