Reformulación presupuestaria (OPINION)

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EL AUTOR es administrador financiero. Reside en Santo Domingo.

Hablar, escribir, comentar, analizar, reflexionar o pensar sobre presupuesto, es referirse a presuponer, prever, estimar, proyectar o pronosticar.

También, se puede decir que un presupuesto es una expresión cuantitativa de los objetivos y metas que ha de alcanzar una institución en un lapso determinado, aplicando las estrategias de lugar o apropiadas.

En economía, presupuestar es hacer referencia a la cantidad de dinero que se necesitará para hacer frente a cierto número de gastos necesarios, para acometer un proyecto, es decir, es una cifra anticipada que estima el coste que va a suponer la realización de dicho objetivo.

Los presupuestos, se formulan posterior a realizar un diagnóstico de los entornos: interno y externo, es decir, tomando en cuenta las variables controlables e incontrolables, endógenas y exógenas.

Las funciones principales de los presupuestos son: el control financiero y los gastos, planificación económica y financiera, así como la reducción de riesgos.

Estos deben ser adaptables y flexibles, pues el entorno puede cambiar de un día a otro.

De manera que aunque hay presupuestos estáticos, la mayor parte de éstos son flexibles, es decir, variables conforme los cambios que se operan en los  entornos de un país.

Recientemente, el gobierno dominicano presentó, ante el Congreso Nacional, la reformulación del presupuesto del presente año 2022, aprobado mediante la Ley Núm. 345-21, tal como lo permite la Ley Orgánica de Presupuesto Núm. 423-06.

El depositar dicha reformulación presupuestaria, ante el Congreso Nacional, dio lugar a una serie de cuestionamientos generales debido a la posible disminución de la apropiación de fondos, equivalente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), asignado al Ministerio de Educación de República Dominicana.

Tras estas críticas, el Poder Ejecutivo remitió el pasado miércoles 7 de septiembre del año en curso 2022, una adenda al anteproyecto de ley de reformulación presupuestal, que modificaría el Presupuesto General del Estado, vigente, aumentando los gastos en RD$1,163.4 millones, por lo que estos alcanzarían un incremento de RD$3,110.2 millones, estimándose el déficit en RD$225,300.1 millones a final de año 2022.

En tanto el total de ingresos se mantendría igual en RD$938,092 millones.

En dicha reformulación presupuestaria, se contemplaba la reducción de fondos de más de 14 mil millones a varias entidades y aumentarles a otras, pero el mayor cuestionamiento fue la propuesta de reducir RD$4,250 millones al Ministerio de Educación, monto que conforme al poco tiempo que resta al año 2022, a dicho Ministerio no le alcanzaría el tiempo para ejecutar dicho importe.

Se podría pensar que hubo una errónea planificación del gasto de dicho capítulo o institución pero si se va a lo que es un presupuesto en la realidad, no se debería expresar categóricamente que no se formuló correctamente el mismo, para la indicada cartera.

En párrafos anteriores se resaltó que los presupuestos son flexibles o cambiantes, conforme el vaivén de la vida, y no necesariamente un presupuesto se ajusta o varía por una mala planificación, ya que hay que tomar en cuenta que pueden surgir una serie de variables, que trae consigo el desarrollo de la vida misma.

Tal, el caso de los eventos económicos y financieros inesperados, fenómenos naturales y de salubridad que han sucedido, como aconteció con la pandemia Covid-19 y el conflicto bélico, Rusia-Ucrania, y sus secuelas económicas y financieras, ejemplos: caída de la producción, la demanda, los ingresos y aumento de los gastos.

Muchas veces se dan casos de tener un largo proceso de licitación de compras y contrataciones de bienes y servicios, así como las inversiones de largo plazo o gastos de capital, que requieren para su contratación de mucho tiempo, dejando desiertos o anulando muchos procesos de licitaciones, dando lugar a que pase el tiempo y los recursos apropiados vayan quedando ociosos o sin uso, en un período fiscal.

Al suceder lo anterior, el planificador o formulador de los presupuestos, procede en el caso de los presupuestos del Estado, a solicitar al Congreso Nacional la reformulación de los presupuestos, para adecuarlos o ajustarlos a la realidad, lo que conlleva en algunos casos, registros de aumento de ingresos, disminución o incremento de los gastos, o simplemente redireccionar los ingresos, solicitando al congreso, transferencias de fondos de un capítulo o ministerio a otro.

Ahora, si a este tecnicismo presupuestario, que se da con regularidad en cualquier institución o país del mundo, se le agrega el factor político partidista, opuesto a las autoridades que gobiernan el país, entonces, se trataría de tergiversar el propósito de la reformulación presupuestal, llevando confusión a las personas que carecen de cultura presupuestal, de finanzas y economía.

Lo anterior, no solo escapa al ámbito presupuestario, pues en la República Dominicana se juega continuamente al desconocimiento de un tema económico o financiero, en particular, o la falta de escolaridad de las personas, facilitando la manipulación de casi toda una población.

De manera, que lo que ha sucedido con la propuesta de reformulación presupuestaria, introducida por el Poder Ejecutivo al congreso nacional, ha sido desinformación y manipulación de parte de la oposición, con el fin de  asustar a la población dominicana y sacar provecho o capital político, de una  simplemente transferencia de fondos de una institución a otra, con el propósito de hacer uso de los mismos, los cuales con seguridad quedarán ociosos o sin uso.

Y no como aseguraba la oposición política y personas carentes de cultura presupuestal, que el gobierno lo que pretendía era violar la ley del 4% del PIB para educación.

Se reitera, que solo era llevar fondos del Ministerio de Educación a otras instituciones, transferencias de recursos normales, cuando la ejecución presupuestal de algunos gastos corrientes o de capital no pueden ejecutarse, por falta de tiempo o por las razones  que fuese, que no necesariamente tienen ser por errores en la formulación de los presupuestos o por la falta de capacidad de gestión.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

JPM

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