SANTO DOMINGO (Licey.com).- La increíble historia de un “Equipito”, que contra pronósticos se coronó campeón del béisbol invernal y la Serie del Caribe de la temporada 1998-99, fue recordada con añoranzas en el estadio Quisqueya Juan Marichal.
Los Tigres del Licey hicieron el reencuentro del que entonces fue un grupo de muchachos al que nadie le pronosticó posibilidades ante las maquinarias que presentaban las Águilas Cibaeñas y Leones del Escogido, pero que en base a armonía y hermandad forjaron una historia siempre digna de recordar, en una campaña que volvió a cuatro equipos (los hoy Gigantes del Cibao fue el otro) por las “andanzas” del huracán Georges, que destrozó los estadios Tetelo Vargas y Francisco Micheli, que impidieron la participación de Estrellas y Toros.
“Las Águilas tenían un equipazo y el Escogido también. Nadie creía que podíamos pasar, pero teníamos hambre de victoria y éramos un grupo de muchachos que cuando nos llamaron se hizo el trabajo”, rememoró Ronnie Belliard, quien luego se erigiría en un regio capitán del glorioso conjunto.
Belliard fue uno de 14 jugadores de aquél primer “Equipito” -hubo una segunda versión en 2003-04- que asistieron al homenaje y que junto a la entonces madrina campeona, Loren Cornelia Dargam, recibieron una placa que entregaron el vicepresidente del Club Atlético Licey, Ricardo Ravelo y el director Rafael Úbeda Heded, cuyo tío, don Miguel Heded, fue el presidente durante aquella gesta de la enseña azul del béisbol invernal dominicano. El asistente gerente general, Fernando José Ravelo y la madrina vigente Isabelle Marie Ravelo Nadal, los acompañaron.
D’Ángelo Jiménez, Manny Martínez, “el jonronero del grupo Israel Alcántara, Jorge Brito, Yon Germán, Yhency Sandoval, Yorkis Pérez, Rafael Roque, Timoniel Pérez, Rafael Martínez, Carlos Pérez, Vladimir Pérez y Bill Villanueva, revivieron aquellos recuerdos de la gesta que les hicieron amigos entrañables por siempre y que ayer parecieron ser los mismos muchachos de aquel año, en cuando al afecto la armonía que forjaron.
Unos y otros recordaron los momentos memorables de aquella gesta, como el cuadrangular del entonces novato D’Angelo Jiménez como emergente que igualó el octavo partido 2-2 y que ganó el Licey con imparable del panameño Fernando Seguignol, para llevar la serie al noveno y decisivo encuentro.
O el cuadrangular de Russell Branyan, también como emergente, que dio ventaja temprana 6-2 al Licey en el noveno juego, pero que revirtió el León y dominaba 7-6, para dar paso a lo mejor de aquella historia: el increíble rally de cuatro carreras del noveno episodio ante un invicto, imbatido relevista de origen mexicano, Anthony Chávez, que no había permitido carrera en más de 30 entradas, sumando series regular y final.
Así forjó “El Equipito” ese campeonato local que lo llevó a disputar en Puerto Rico la Serie del Caribe y que conquistó su octava de 10 coronas en el clásico que lo hace el rey del béisbol caribeño.
Como parte del acto de este sábado, D’Angelo Jiménez, hoy coach con el conjunto, hizo el lanzamiento de honor, que recibió el otrora receptor Jorge Brito.
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