Recuerdan a obreros muertos y piden más seguridad en N. York

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NUEVA YORK.- “Ni una muerte más” fue la consigna que gritaron hoy alrededor de medio centenar de obreros de la construcción en Nueva York para exigir mejores condiciones laborales en un sector considerado uno de los más peligrosos del mundo, en el Día Internacional de la Salud y Seguridad de los Trabajadores.
Presididos por un ataúd, una coalición de obreros, activistas, sindicatos y religiosos ofrecieron una conferencia de prensa a las puertas de un edificio en obras situado a unos pasos de la emblemática plaza Times Square donde dos obreros resultaron heridos este año en un accidente laboral.
“No descansan en paz los trabajadores de la construcción” fue el mensaje escrito en español e inglés en el féretro de madera de color negro con el que recordaron a los 38 obreros muertos en ese estado en 2012, el 50 % de ellos inmigrantes, según un estudio de la organización New York Committee for Occupational Safety and Health.
“He visto muchos accidentes por culpa de la irresponsabilidad de los contratista. Muchos nos ven como trabajadores desechables y fáciles de reemplazar”, denunció Pedro Urguella, un obrero de la construcción ecuatoriano que se estableció en Nueva York en el año 2000 desde su Cuenca natal.
Según datos del Departamento del Trabajo, la industria de la construcción emplea a menos del 4 % de la fuerza laboral del estado de Nueva York, pero encabeza la lista de los sectores más mortíferos, con 38 de las 196 personas que fallecieron en accidentes laborales en 2012.
“Muchas de las muertes y heridos se podrían haber prevenido si hubiesen tenido medidas de seguridad y equipos adecuado”, indica el estudio, que hace varias recomendaciones, entre éstas, aumentar el número de inspectores ya que la Oficina de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) sólo cuenta con 75 para todo el estado.
Urguella describió a Efe como muchos trabajadores son obligados a subir a alturas de hasta 30 pies sin los arneses, cascos y otros equipos que la ley exige para alturas a partir de los seis pies, y que no lo denuncian por no conocer las leyes o por miedo a perder el empleo.
“Yo decidí no quedarme callado y me uní al Centro de Justicia Laboral” donde ahora entrena a obreros sobre medidas de seguridad en el empleo, agregó el inmigrante, quien recordó a otros compañeros caídos en 2013 como Ricardo González, Margarito Hernández, Juan de la Cruz “que un día salieron a trabajar y nunca regresaron”.
Su compatriota Luis Alberto Guamán, que emigró a Nueva York hace poco más de un año procedente de España, señaló que lleva toda la vida trabajando en el sector de la construcción, donde también ha sido testigo de accidentes. “Al que llega a trabajar le dicen; 'súbete (al andamio)' y eso es todo”, criticó.
Al llegar a Nueva York trabajó reparando ladrillos en un edificio de 19 plantas sin protección. “Después de tres meses me fui porque no me pagaron la última semana”, indicó Guamán, al lado de pancartas con mensajes como “Honremos a los muertos, luchemos por los vivos” o “Si trabajas seguro, regresas a casa con vida”.
Por su parte, la activista Valeria Treves, directora ejecutiva de “New Immigrant Community Empowerment (NICE) de Queens, miembro de la Red Nacional de Jornaleros, señaló en la misma conferencia que los jornaleros y otros inmigrantes “son los más vulnerables” en el sector de la construcción.
“A menudo son muchos de los que sufren los accidentes”, indicó Treves, quien anunció que durante los próximos tres días llevarán a cabo una jornada para llegar a los jornaleros y orientarlos sobre sus derechos en el empleo para evitar que se produzcan nuevas tragedias.
Al concluir la conferencia, y ante de que los administradores del edificio se presentaran en la entrada para pedir que se marcharan, los trabajadores dieron la vuelta a la manzana con el ataúd y después depositaron una a una decenas de claveles mencionando en voz alta el nombre de sus compañeros muertos en Nueva York.
jt/am

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