Recapitulando los recientes eventos en Washington

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EL AUTOR es economista y docente universitario. Reside en Santo Domingo

El ditirambo político originado por el enfrentamiento de la semana pasada, en los predios del  Capitolio estadounidense, entre los cuerpos de seguridad, la  policía y los manifestantes de Trump, representa un giro peligroso de una actitud revanchista que puede ser muy perjudicial para los  derechos constitucionales adquiridos de los  estadounidenses.

Varios congresistas de ese hemiciclo llegaron inclusive a comparar este desaguisado con los ¨Días de Infamia¨ de Pearl Harbor o el asalto a esos predios, por los ingleses, en el año 1814.

Esa Gleba (variopinta en lo económico, político y religioso) que invadió el recinto congresional, fue motivada por alocuciones que, solapadamente, incitaban a la desobediencia civil; estas provenían del mismo presidente estadounidense y muchos de sus personeros y allegados.

Ahora bien, también quedó evidenciado que los cuerpos del orden, que custodian el Congreso estadounidense, pecaron de inadvertencia e inacción.

Con un presupuesto anual de casi medio billón de dólares (US$500,000,000,000.00) y más de dos mil oficiales, equivalente a todas las fuerzas policiales de varias ciudades de los estados unidos, es imperdonable que no haya previsto, con antelación, estos eventos y actuar en consecuencia.

La actitud negligente, permisiva y hasta cómplice de algunos de los miembros de estos cuerpos de seguridad, quedo plasmada en innumerables ¨selfies¨, videos y narrativas captadas por los desaprensivos y por algunos miembros de estos organismos de seguridad.

Sin embargo, no todo transcurrió sin novedades. Según partes noticiosos, un policía murió cuando fue arrastrado y golpeado   por una turba, y una simpatizante de Trump, de 34 años, fue pisoteada hasta la muerte en el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes.

Otro partidario de Trump murió de un ataque al corazón y otro manifestante murió de un ACV. 

Aunque muchos consideran el recinto congresional como ¨La Ciudadela de la Libertad¨, agregándole YO Federalista, (no tan democrática, digamos), el Capitolio es el lugar donde los políticos han autorizado negligentemente ataques interminables contra las libertades de los estadounidenses  y de muchos países y territorios del mundo.

El tema de la no conveniencia de llamar al Orden Publico a través del uso de la fuerza, plantea un dilema muy interesante en esa nación norteamericana. Esto así, debido a que no someterse instantáneamente a una intervención táctica de los SWAT (equipos especializados en control de riesgos por motín, etc.) puede ser un delito capital. Una investigación del New York Times encontró que al menos 81 civiles y 13 agentes de la ley murieron en redadas desde 2010 hasta 2019. Decenas de otros fueron mutilados o heridos». Estos saldos trágicos NO son de la preferencia de los congresistas norteamericanos.

Empero, sí querían que el Presidente invocaras estas fuerzas del orden Público, para ¨cargarle el dado¨  a su gobierno.

De ahí que, el Alcalde del Distrito de Columbia tuvo que empeñarse a fondo para convocar a la Guardia nacional del DC y proceder con el operativo de Sitio, a dicho recinto congresional.

Decenas de manifestantes ya han sido acusados de Entrada Ilegal, Asociación de Malhechores,  Colusión, Robo y daños a la propiedad Federal.

Como resultado de los eventos pasados  en el Capitolio, los demócratas están proponiendo  una nueva y amplia ley de «terrorismo interno» que podría, según expertos sobre el tema,  restringir profundamente la libertad de expresión y asociación de los estadounidenses.

Otro tema, que se desprende de los eventos pasados, es que de seguir esta lucha entre los Federalistas y aquellos que abogan por la filosofía del New Deal, es que que la democracia estadounidense podría entrar en un vórtice de muerte a través de la creación de elementos entrópicos irreversibles.

Imagínese, usted amigo lector, si estos eventos se repitiesen cada cuatro años. ¿Cuál seria el devenir democrático de esa nación?

Por ende, es plausible  condenar tanto a los manifestantes como a los políticos de carrera cuyos excesos  perennes han estado disminuyendo la confianza de los estadounidenses en el Gobierno Federal.

virgiliomalagonalvarez@gmail.com

JPM

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Luis De New York
Luis De New York
1 mes hace

Dr. Malagon. Eso es problema estrictamente de los Norte Americano.