RD: 55 años después

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EL AUTOR es sociólogo. Reside en Santo Domingo Este.

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         El funesto golpe de Estado (del 25 de septiembre de 1963) contra el gobierno constitucional, democrático, legítimo y progresista del Presidente Juan Bosch tuvo una fuerte repercusión negativa en la R. Dominicana (RD).

Adicional a la ruptura del proceso democrático que se empezaba a vivir en la RD, al retroceso e inestabilidad política que representó dicho golpe de Estado, el pueblo dominicano también sufrió lamentables consecuencias económicas y de crímenes, represión, dolor y llanto en la cotidianidad social que prohijaron las condiciones para el sacrificio de Manolo Tavárez Justo y sus acompañantes (el 21 de diciembre de 1963), la gesta del 24 de abril de 1965 y la Guerra Patria contra el ejército invasor (28 de abril de 1965).

Esos acontecimientos políticos nos legaron el gobierno provisional de García Godoy (1965-1966), la desocupación militar norteamericana que apadrinó la OEA y los doce años de la transición del  balaguerato (1966-1978) que, mediante las luchas y presión popular, se vio precisado a dar paso a dos gobiernos democráticos del PRD (de Antonio Guzmán 1978-1982 y Jorge Blanco 1982-1986).

Las desavenencias políticas y las ácidas luchas internas de diferentes facciones del PRD así como los errores económicos y políticos del gobierno de Jorge Blanco facilitaron el retorno a la presidencia del balaguerato, que se mantuvo  en el poder por otros 10 años, gracias a los errores, subestimación y discrepancias políticas de los partidos de la oposición (PLD-Bosch, PRD-Peña Gómez, PRI-Majluta, etc).

Evidenciada la materialización de otro fraude electoral en 1994, mediante el cual se  pretendía mantener al balaguerato en el poder por 4 años más, surgió una peligrosa crisis política que, acompañada de disgustos con sectores liberales deWashington, no quedó otra opción que arribar a la histórica firma del “Pacto por la Democracia” (el 10 de agosto  de 1994),la que  recortó 2 años de gobierno al balaguerato y finiquitó (en agosto de 1996) su predominio político en la RD.

Concertada la realización de nuevas elecciones presidenciales (en mayo de 1996), el PLD gestionó una alianza (Frente Patriótico) con sectores del balaguerato para la segunda vuelta (30 de junio de 1996) que permitió la llegada al poder del PLD con el primer gobierno del Presidente Leonel Fernández (1996-2000), el cual se caracterizó por el respeto a los derechos humanos, a las libertades y apego a los principales postulados de la democracia.

Otro gobierno del PRD (2000-2004) liderado por el Presidente Hipólito Mejía preservó la democracia y las libertades aun cuando cometió garrafales errores económicos y sociales que produjeron inestabilidad macroeconómica y cambiaria, alta inflación hasta un 42.7 %, carestía de los principales productos de la canasta familiar y reducción del PIB (de 7.8 % en 2000 se contrajo  a un de 2.9 % en 2004).

El PLD volvió al gobierno por 8 años (período 2004-2012) del Presidente Fernández, durante los cuales la economía experimentó un sano crecimiento (promedió 6 % anual del PIB), controló la macroeconomía y la inflación, preservó el respeto a las libertades y a los principios democráticos, renovó la Constitución (26 de enero de 1910) que instituyó el “Estado social y democrático de derecho) con amplias prerrogativas para los derechos fundamentales de los dominicanos.

Esos dos gobiernos peledeistas fueron continuados, por decisión de la voluntad popular en elecciones libres y transparentes, por otros dos gobiernos del PLD presididos por Danilo Medina (2012-2020), en los que  se mantiene el crecimiento del PIB por encima del 6 % anual, se conserva la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación por debajo del 5 % anual. El respeto a los derechos humanos, a las libertades públicas y a la  democracia son  logros tangibles que acompañan la paz política en la RD.

Para los comicios del 2020 se presentarán dos opciones: 1. Retroceder al pasado de la inestabilidad económica y la anarquía política o, 2. Proseguir con el progreso económico, la modernización, el respeto a las libertades y la democracia que actualmente disfrutamos los dominicanos.

La principal responsabilidad para optar por una de esas alternativas está en los hombros de los dirigentes del PLD, en especial Danilo y Leonel, de lo cual consideramos que ellos tienen plena conciencia.

Si los líderes peledeistas conservan  la unidad en la diversidad del PLD, subordinan a los intereses grupales  a los supremos intereses de la nación,  respetan el legado del Prof. Juan Bosch, se sintonizan con los viacrucis que están atravesando varios países latinoamericanos (Brasil, Argentina, Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Perú, Guatemala),  captan las nuevas señales de la geopolítica americana y se empoderan de los sentimientos y expectativas del pueblo, entonces el progreso, las libertades y la democracia seguirán reinando en la RD, después de los 55 años del nefasto golpe de Estado de 1963.

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