Punta Catalina y los presidentes empresarios

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El autor es periodista. Reside en Santo Domingo

Ser un presidente de la República y empresario a la vez, plantea muchas veces situaciones dilemáticas entre el interés público y el privado. No son pocos los que han fracasado tratando de ‘armonizar’ o compatibilizar esa doble condición.

Según la experiencia documentada del ejercicio del poder de los mandatarios que son, al mismo tiempo, hombres gerenciales en el sector privado, los resultados no han sido muy halagüeños.

Ahí tenemos como ejemplos ilustrativos a Mauricio Macri, en Argentina; a Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia, Vicente Fox en México, Pedro Pablo Kuczynski en Perú, el saliente presidente de Chile Sebastián Piñeira, quien ha sido un resonante fracaso, un presidente fallido y fallado en el intento de imbricar ambos desempeños.

 Los hombres de negocios, como gerentes del Estado, han ido a hacer negocios en favor de ellos o de su clase, directa o indirectamente. En ellos ha influido mucho el rodearse a nivel estatal de una élite económica que solo piensa en acrecentar ganancias.

Públicamente, reconocimos por este mismo medio, que el presidente Luis Abinader había tenido cierto éxito en conciliar y equilibrar sus funciones como jefe de Estado y como empresario… hasta Punta Catalina. Aquí fue donde terminaron sus airosas basculaciones, saliendo a relucir su pertenencia de clase.

Como siempre, no hay que llevarse de las palabras, sino de los hechos a la hora de saber y establecer cuándo un presidente-empresario está actuando en función de la nación y del juramento constitucional y cuándo sucumbe a la atracción gravitatoria de sus intereses de clase.

Y es que como dicen los marxistas, con mucha razón, “las clases no se suicidan”. A partir de esa matriz teórico-práctica, podemos entender y explicar el comportamiento y el accionar de un presidente empresario. En esto no puede haber ingenuidad ni tontas incomprensiones.

En momentos en que el neoliberalismo está de capa caída en la mayoría de los países de América Latina, por su sintonía con el gran capital a expensas de los supremos intereses nacionales, volver a transitar por este camino que no ha conducido a nada bueno, augura un nuevo naufragio.

Fíjense, que Abinader había logrado mantener y solidificar el apoyo de la mayor parte de los dominicanos por su lucha contra la corrupción y la impunidad gubernamentales, y cómo de repente los sectores vivos de la nación se le están virando por el desaguisado de Punta Catalina, lo cual puede marcar el inicio de una ruptura popular con su gobierno, si no desanda sus últimos pasos.

La vuelta del presidente Abinader al camino de la retoma del apoyo mayoritario del país, pasa indefectiblemente por sopesar cuánto pesa más en su valoración personal, si los votos que lo llevaron al poder o los capitales que lo financiaron. Hasta ahora, en Latinoamérica esa encrucijada se ha resuelto en favor del mundo empresarial, con los resultados conocidos que deberían servirle de espejo al presidente dominicano.

Y en esa consideración, el joven mandatario, a quien aprecio sinceramente en lo personal, debería tomar en cuenta que si bien los aportes económicos le fueron útiles en su pasada campaña presidencial para instalarse en el poder, ahora no lo son tanto para retener el mando.

Por lo mismo, debería evitar desconectarse de las urgencias del pueblo y el consenso nacional, apoyándose más en el respaldo ciudadano que volverá a votarlo o no, dependiendo de sus actuaciones. Pero no se puede dejar de reconocer, que en esto puede interponerse el sentir de grupo y los intereses clasistas.

Eso es importante que lo sepa para no sucumbir a la soberbia de que el poder todo lo puede, como le pasó a Danilo Medina.

El presidente Luis Abinader, no le convendría políticamente abrirse otro frente de guerra como el que se ha creado alrededor de la enajenación por 30 años de un bien nacional como la planta de Punta Catalina, pues bastante tiene con el que representa la inflación empobrecedora, que no es su culpa, pero eso no quita que el pueblo la sufra.

Exhorto, al amigo presidente que, frente a su primer rechazo colectivo, proceda des inscribirse de la política neoliberal de restringir el Estado y vigorizar los privilegios de las fuerzas del mercado. Yque, si piensa en el mercado, que sea el de los votos que necesitará.

jpm-am

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Rafael Ramirez Leger
Rafael Ramirez Leger
3 meses hace

Es una importante pieza que se puede convertir en consejo efectivo para el presidente. Ademas, se aparta de los articulos busca puestos. ¡¡Felicidades!!

Pascual Ramírez
Pascual Ramírez
3 meses hace

Ojalá oiga su consejo amigo Claudio, pero ya usted lo dijo “las clases no se suicidan”. Si no lo hace en este cuatrienio, lo tratará de hacer en un próximo cuando ya no tenga que someterse al escrutinio público.