Programas sociales para incentivar la producción y el desarrollo

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EL AUTOR es Master en Gestión y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo

Estamos envueltos en una ola que amenaza con consumir todos los recursos de inversión del estado y llevar los medianos y pequeños negocios a la quiebra inminente lo cual si no se detiene llevará al país a una banca rota. Para evitar que suceda una situación similar en el gobierno debería incentivar la producción privada y exigir que las ayudas sean condicionadas y comprometer una contraprestación de servicios.

La contraprestación para el pago no solo serían para las ayudas económicas, también la compensación de los aportes que hace el estado al sector privado para mantener el nivel de empleos y por consiguiente para todos aquellos beneficiarios de los programas sociales.

Si se aplican medidas para que la gente y las empresas beneficiarias de estos programas sociales, las compensaciones por empleo y las ayudas económicas a personas puedan ser retribuidas o compensadas al estado a cambio de realizar trabajos de reforestación, de limpieza de las áreas verdes en las ciudades en calles y avenidas, en la siembra de productos alimenticios en los predios propiedad de los beneficiarios, empresas privadas y del estado, estaríamos hablando de un retorno a corto y mediano plazo de esas inversiones y la economía mantendría su dinamismo y en vez de decrecer, contribuya a incrementarla y al retorno de esos recursos propiedad de todos.

Durante dos meses de semi parálisis de la economía por la pandemia del Covid-19 las importaciones de productos de primera necesidad se han vistos mermados sus ofertas en el mercado y si vemos que esos productos pudieran ser producidos el país de manera local estaríamos economizando divisas y adaptándonos al proceso de desglobalización que enfrenta el mundo, pues las grandes economías se han vuelto discretas y sus productos estratégicos los están reservando para su propia gente pensando en una posible catástrofe alimenticia.

Visto el informe de la Comisión Económica para América Latina y Del Caribe (CEPAL) de abril del 2020 donde informa sobre el impacto sobre los efectos económicos y sociales de la pandemia Covid-19 provocará en el corto plazo un aumento de la pobreza, la pobreza extrema y la desigualdad en la región, debido al contexto de bajo crecimiento económico. Ante la caída del -5,3% del PIB y el aumento del desempleo de 3,4 puntos porcentualesen 2020 la pobreza en América Latina aumentaría al menos 4,4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año previo, por lo que alcanzaría a un total de 214,7 millones de personas (el 34,7% de la población de la región). Entre estas personas, la pobreza extrema aumentaría 2,6 puntos porcentuales (15,9 millones de personas adicionales) y llegaría a afectar a un total de 83,4 millones de personas.

La Pandemia del Covid-19 trajo consigo el cierre de los negocios más vulnerables como son los restaurantes, salas de cines, los servicios hoteleros, el transporte, Turismo, juegos, la construcción, personal técnico, trabajadores ambulantes, Médicos, Artistas, salones de bellezas, el cierre de los negocios familiares, la pesca, las importaciones y exportaciones de productos, entre otras actividades. Todo esto ha impactado las finanzas nacionales tanto por la merma en las recaudaciones de impuestos como también en el coste del gasto en ayudas económicas y ayudas sociales.

Si a todo esto agregamos la alta demanda de medicinas y productos de protección contra el Covd-19 así como los programas de seguridad entre las fronteras terrestres, aéreas y marítimas que están impidiendo el flujo de los productos, es una necesidad urgente que se tomen las medidas anticipadas para no llegar al colapso económico frente a la inminente prolongación del estado de emergencia en que se encuentra la humanidad.

La Pandemia con su terrible pérdida de vidas, ha traído el Gran Cierre y ha congelado las ruedas del comercio. La vida de las personas se han puestos patas arriba interrumpidas por licencias, máscaras y miedo, escribe Antoinette Sayeh en el blog del FMI; y continúa diciendo: “Si bien esta crisis de salud ha reorientado nuestro enfoque, el tema de la economía política es más relevante que nunca. Subraya la idea de que las conducciones políticas se hacen no solo sobre la base del análisis económico sino bajo las influencias de las fuerzas sociales y políticas no económicas. Y nos obliga a pensar en cómo las personas y la economía se adaptarán en un mundo post pandémico .

Para contrarrestar estos impactos económicos sería necesario tomar medidas extraordinarias en el sentido de que las ayudas económicas al desempleo, a la pobreza y los incentivos al comercio y a la industria sean compensados de tal manera que el gasto se convierta en retorno de la inversión. Las empresas podrían compensar los incentivos a la producción aumentando empleos y las ayudas sociales con la contraprestación de servicios.

De ahí que los gastos en que incurre el estado otorgando subsidios empresariales para producción y las ayudas sociales y económicas(gastos) puedan convertirse en inversiones a corto y mediano plazo y,  lograr que el impacto de los gastos sea menor en el presupuesto de ingresos y gastos nacionales contribuyendo así a mantener el crecimiento económico y la productividad.

of-am

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