La gestión del actual presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Joseph Biden, anunció hace unas semanas la salida de las tropas norteamericanas que habían permanecido durante diez años en Afganistán, y durante los cuales se explotaron más de 85,000 mil millones de dólares de los ciudadanos de ese gran país.
Ante el caos que se ha desatado en Kabul por la llegada de los talibanes, me imagino que salieron de las grandes cuevas que existen en aquel país, el pánico se ha apoderado de aquellos que habían estado colaborando con las fuerzas invasoras y que habían hecho de eso su medio de vida.
En los reportajes de TV se ven muchos afganos pasando a sus niños recién nacidos por encima de las trincheras de alambres para que los militares norteamericanos se los lleven a su país y allí puedan tener una mejor vida que la que le ofrecería el régimen de los talibanes.
Ha habido explosiones con saldos de muchos muertos, tanto militares norteamericanos como ciudadanos afganos, y el paso al aeropuerto de Kabul ha sido cerrado a los fines de que nadie que sea del interés de los talibanes no puedan salir de aquel infierno.
Ahora sucede que el malo de la película es el presidente Biden por permitir ese desastre, en vez de dejar esas tropas ahí para que acaben con los talibanes, pero cabe hacerse la pregunta, de si 10 años no fueron suficientes para acabar con ellos.
Es que sencillamente el objetivo de haber enviado todas esas tropas a Afganistán no era establecer una democracia ni acabar con el Talibán, sino simplemente desfalcar los más de 85,000 millones de dólares en un escenario donde la transparencia no se puede medir y la corrupción tampoco se puede ver.
La mayoría de los ciudadanos norteamericanos saben de la existencia del Pentágono, pero desconocen que ese complejo militar e industrial es el que crea esas guerras para desfalcar fuera del territorio norteamericano miles de millones de dólares en ausencia de alguna fiscalización.
Precisamente eso es lo que explica el Profesor Juan Bosch en su libro el Pentagonismo Sustituto del Imperialismo, en el que dice que las guerras e invasiones que en el futuro harían los Estados Unidos de Norteamérica no serían para conquistar territorios ni para adueñarse de las riquezas de esos territorios sino para desfalcar y explotar miles de millones de dólares de los pagadores de impuestos de USA en otras latitudes donde no se puedan fiscalizar.
Estados Unidos es un país con un fuerte sistema de instituciones en donde se persigue y se condena la corrupción y se promueve la transparencia, por tanto, para poder explotar y desfalcar tantos miles de millones de dólares esos verdugos escogen otras latitudes donde sus ciudadanos no pueden verificar la transparencia con que se explotan sus impuestos.
La mayor parte del dinero que se desfalca en esas guerras se usan para comprar grandes cantidades de armas destructivas que se usan y se destruyen en esos escenarios, así como también en contratos de construcción y reparación de los grandes daños que se hacen con el uso de sus armas destructivas.
A los pobres ciudadanos que trabajan muchas horas para pagar su renta y sus cuentas se les vende la idea de que su bienestar depende del éxito de esas operaciones militares en donde se desfalcan los ingresos que ellos pagan en forma de impuestos.
Mientras ese complejo militar e industrial tenga tanto poder los Estados Unidos no van a poder competir en otra área que no sea la militar, pero China sigue ganándole la guerra económica y comercial a la nación más poderosa de la tierra.
JPM