El ex presidente de la República y líder del partido Fuerza del Pueblo doctor Leonel Fernández está, a toda prueba, en un cómodo segundo lugar en las preferencias de cara a las elecciones del 2024.
La mejor evidencia de ello es que los cañones de la alta dirección de Partido de la Liberación Dominicana (PLD), también de oposición, en la persona de su secretario general, Charlie Mariotti, en vez de apuntar al gobierno, señalan al ex mandatario.
Todos los sondeos así lo certifican. Da igual cual sea el medio o la fuente que encargue el estudio. Y esa situación la sabe también el gobierno, a quien veremos en los próximos días, semanas y meses, intentando legítimamente de detenerlo. Pero no tendrán éxito.
Leonel va al poder por varias razones. La primera es que el presente gobierno no tiene norte ni rumbo. Solo vive el día a día y no maneja las previsiones a pesar de tener todas las herramientas del poder. Segundo: en crisis nunca ha habido reelección, salvo muy pocos excepciones, y esta no será una de ellas. Y tercero: porque Leonel es el líder político mejor preparado para conducir el país en estos tiempos convulsos y es lo que el pueblo está esperando y valorando, especialmente los jóvenes, que son el futuro de la patria.
Mientras tanto, la situación del PLD es delicada ya que -según sus principales dirigentes- su baja percepción electoral se debe en parte a la falta de un candidato presidencial. En este sentido se han expresado emblemáticos miembros de su Comité Político. Sin embargo, se trata de una percepción equivocada y lejos de la realidad que demuestra que a pesar de todo lo visto, aún se resisten a entender que Leonel Fernández es un fenómeno político único en su clase.
La hemorragia de dirigentes altos, medios, intermedios y de base que a diario se van con su líder natural hacia la Fuerza del Pueblo no es un simple desplazamiento de un partido a otro como derecho civil, sino todo un acontecimiento político jamás visto en la historia democrática del país.
Entre los lectores quizás habrá quienes pensarán que pasó lo mismo entre PRD y PRM, pero si toman en cuenta que ese proceso le llevó al hoy partido oficial siete años en lograrlo y Leonel lo está haciendo en tiempo récord, nos darán razón
Solo un líder como el doctor Leonel Fernández fue capaz de sobrevivir a un episodio de campaña sucia como El Quirinoso, organizado y dirigido desde el Palacio Nacional. Aquella locura buscaba enlodar y luego enterrar la obra de gobierno y figura política de Leonel con el objetivo único de evitar su retorno al poder. No obstante aquella osadía, ofreció una gran oportunidad para poner a prueba la solidez de su liderazgo y la brillantez de su claridad como estadista, al punto que el pueblo, sabio como siempre, desde ya está deseando que las elecciones fueran hoy para elegirlo por cuarta vez presidente de la República.
La salida de Leonel del PLD en 2019 significó automáticamente su salida del poder en el 2020. Lo condenó con solo exclamar “E pa fuera que van” y así fue. En cambio, de haberse quedado, en cualquiera de los escenarios, el PRM no sería gobierno.
Si el danilismo hubiese respetado los verdaderos resultados de aquella amañada convención, donde resultó elegido el empresario y ex ministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo como candidato presidencial, hoy la situación seria distinta y el país estuviera en las mejores manos, lejos de la improvisación y el retroceso institucional que actualmente representa el gobierno del presidente Luis Abinader.
Entendemos que el PLD tiene que jugar su papel político y, de acuerdo a la Ley 33-18 sobre Agrupaciones, Movimientos y Partidos Políticos, elegir un candidato que lo represente en el segundo lugar en la boleta electoral, pero mucho me temo y tengo la creencia de que en 2024 intercalará la posición 03 con la Fuerza del Pueblo, quien pasará a la 01 y el PRM la posición 02.
Usando las palabras del ex presidente Dr. Joaquín Balaguer (…).. Leonel en 3ra, anota con un toquecito.
sp-am