La población de San Juan no es pobre (Opinión)

Por SANTO RAMÍREZ 

San Juan de la ha sido históricamente una provincia productiva, digna y consciente del valor de sus recursos naturales. Sin embargo, en los últimos años se ha querido imponer una narrativa equivocada: la de una supuesta pobreza que justificaría cualquier tipo de intervención, incluso aquellas que comprometen su futuro ambiental y económico.

Entre los años 2010 al 2015 en la República Dominicana se concedieron más de 15 explotaciones mineras en distintas zonas del país. Dentro de ese esquema aparece como la número 16 la concesión de la Loma Romero. Lo preocupante no es solo la cantidad de concesiones sino la ubicación estratégica y delicada de ésta en particular.

La Loma Romero se encuentra al pie de la presa de Sabaneta. Estudios indican que sus afluentes son subterráneos, lo que significa que cualquier intervención minera impactaría directamente el subsuelo hídrico. De producirse una explotación minera en esta zona, se contaminarían las aguas de la presa de Sabaneta, afectando en cadena al río San Juan, que a su vez es afluente del río Yaque del Sur, el cual alimenta la presa de Monte Grande.

Esta última representa una fuente clave de energía hidráulica y abastecimiento para provincias como Barahona, Bahoruco e Independencia, impactando potencialmente a más de 500 mil familias. Es decir, no se trata de un problema local, sino de un riesgo nacional.

Ahora bien, cuando se analiza el impacto económico de esta explotación minera, los números hablan por sí solos. La vida útil del proyecto sería de 10 años: 3 destinados a su construcción y 7 a su explotación. Durante ese período, se generarían aproximadamente 800 empleos.

Contrastemos eso con la realidad actual: la producción agrícola de San Juan genera alrededor de 28 mil empleos directos. Mientras la minería ofrecería una cifra limitada y temporal, la agricultura sostiene de manera continua a miles de familias.

En términos económicos, la mina produciría unos 32 millones anuales para el país. Sin embargo, la producción agrícola de San Juan ya alcanza aproximadamente 1,700 millones de pesos anuales. La diferencia es abismal.

San Juan produce entre el 60% y 70% de la habichuela nacional, el 15% del arroz y una proporción significativa de las semillas del país. Es, sin discusión, el granero del sur y uno de los pilares de la seguridad alimentaria nacional.

Entonces, ¿vale la pena sacrificar este potencial por una explotación de corta duración y alto riesgo ambiental?

La historia reciente da señales claras. En Cotuí, tras la explotación minera de empresas como Rosario Dominicana y posteriormente Barrick Gold, los resultados han sido cuestionados: deterioro ambiental, afectación de ríos y una economía local que no logró sostenerse en el tiempo con la misma fuerza agrícola que tenía anteriormente.

San Juan ha aprendido de esas experiencias. Aquí no se trata de pobreza, sino de conciencia. No se trata de falta de oportunidades, sino de rechazo a modelos que comprometen el futuro a cambio de beneficios efímeros.

El problema real no es la falta de riqueza, sino la falta de apoyo estructural. Los productores agrícolas enfrentan dificultades constantes: falta de financiamiento, ausencia de políticas de compra estatal, pérdidas por sobreproducción y escaso respaldo institucional.

Si el Estado invirtiera con la misma intensidad en la agricultura que se plantea para la minería, San Juan podría multiplicar su impacto económico y consolidarse aún más como eje productivo nacional.

La contribución agrícola de la provincia al Producto Interno Bruto (PIB) es significativa, acercándose a un porcentaje importante si se mide en relación a su extensión territorial y nivel de producción.

El pueblo de San Juan está claro. No se opone al desarrollo; se opone al deterioro. No rechaza el progreso; rechaza el engaño.

Aquí no hay complejo de Guacanagarí.
Aquí hay dignidad.
Aquí hay conciencia.
Aquí hay defensa del agua, de la tierra y del futuro.

San Juan no quiere ser más pobre ni más rico a cualquier precio.
San Juan quiere seguir siendo libre, productivo y sostenible.

sp-am

Mujer y violencia digital

Por DANIEL SÁNCHEZ

La seguridad ciudadana en la República Dominicana del año 2026 ya no se mide únicamente por el patrullaje en nuestras calles, sino también por la integridad de nuestras vidas en las redes sociales.

Como defensor de los derechos fundamentales, sostengo que la violencia digital no es “virtual”; es real. Sus efectos trascienden la pantalla y se traducen en la destrucción de carreras, aislamiento social y crisis de salud mental.

En un contexto donde los delitos tecnológicos han ido en aumento, no podemos permitir que el anonimato continúe siendo refugio de la impunidad.

Debemos reconocer que nuestro marco legal ha sido superado por la tecnología. La Ley 53-07, concebida para enfrentar delitos electrónicos tradicionales, resulta insuficiente, pues no tipifica con la severidad requerida fenómenos como las falsificaciones generadas mediante inteligencia artificial o la divulgación ilícita de datos personales.

Actualmente, una mujer víctima de la difusión no consentida de contenido íntimo enfrenta un calvario institucional mientras su imagen se replica de forma inmediata y potencialmente irreversible. En este contexto, una justicia tardía en el entorno digital equivale a la negación de la justicia.

Por ello, resulta necesaria una reforma estructural basada en pilares que aborden tanto la dimensión técnica como la social del problema.

En cuanto a la tipificación penal, es imperativo establecer penas de cinco a diez años de prisión para quienes utilicen contenido íntimo con fines de coacción económica o sexual. Asimismo, debe penalizarse la coacción digital por interposición de terceros, sancionando el uso de imágenes de hijos o familiares para extorsionar a la mujer a través de sus vínculos afectivos.

Como medida de auxilio inmediato, propongo la creación de un mecanismo administrativo ágil que faculte al Ministerio Público a ordenar el retiro de contenido lesivo en un plazo máximo de 24 horas. Del mismo modo, es fundamental que las grandes plataformas digitales asuman su corresponsabilidad: si operan en territorio dominicano, deben cumplir con protocolos efectivos de protección a las víctimas, en coordinación con las autoridades nacionales.

De forma articulada, resulta vital la creación de un cuerpo especializado de forenses digitales con enfoque de género, altamente capacitados en técnicas de ciberinvestigación.

El Estado debe asumir la carga investigativa para evitar que la víctima sea quien tenga que perseguir a su agresor, reduciendo así la revictimización y fortaleciendo la confianza institucional.

En el ámbito político-electoral, debemos plantearnos que los órganos competentes incorporen como faltas graves los ataques digitales basados en la vida privada contra mujeres políticas. Esto debe complementarse con la inclusión de contenidos obligatorios sobre alfabetización en ciberseguridad y ética digital en el currículo educativo nacional, como herramienta preventiva de largo plazo.

Siguiendo el ideario de Juan Pablo Duarte, la ley debe ser una garantía efectiva de dignidad.

La violencia digital contra la mujer constituye una amenaza estructural a la convivencia democrática y al ejercicio pleno de los derechos fundamentales. El Congreso Nacional debe asumir la responsabilidad de actualizar el marco normativo con urgencia.

En RD habrá prisión y multas por difusiones no autorizadas

Santo Domingo, 2 may (EFE).- El abogado Amadeo Peralta afirmó este sábado que el nuevo Código Penal, que entrará en vigor en agosto venidero, establece penas de prisión y multa de salarios mínimos a quienes difundan por los medios de comunicación notas de voz, audio, video o una foto de cualquier persona sin que esta haya dado su autorización por escrito.

Peralta detalló, en una nota de prensa, que las sanciones más leves para quienes sean hallados culpables conllevan una pena de seis meses a 1 año de prisión y multas de 1 a 2 salarios mínimos del sector público.La pena puede aumentar a 5 años si el audio, imagen o videos son alterados o falsos.

«La difusión de la imagen, videos o audios falsos o alterados por medio de montajes o por cualquier otra forma, sin el consentimiento de la persona que dañen o ataquen el honor, el buen nombre o la propia imagen y reputación personal, será sancionado con 2 a 5 años de prisión menor y multa de 9 a 15 salarios mínimos del sector público«, dijo el profesor del derecho.

Agregó que la pena para este tipo de delitos aumentará de 5 a 10 años de prisión mayor y multa de 10 a 20 salarios mínimos del sector público, si el contenido difundido tiene carácter íntimo, sexual o compromete gravemente la dignidad de la persona, así como si se realiza con la intención de chantaje, extorsión, venganza o descrédito público.

MENORES, EMBARAZADAS  O ADULTOS MAYORES

Además, si la víctima es menor de edad, adulto mayor, mujer embarazada o persona con discapacidad; si la difusión de audios, imágenes o videos sin consentimiento fue realizada por una persona con autoridad o relación de poder respecto de la víctima, y si la publicación se realizó a través de redes sociales, páginas web o plataformas digitales de acceso masivo.

LLAMA POBLACIÓN A ESTAR ATENTA

Peralta exhortó a la población a estar atenta a la nueva legislación, porque también existe la ley 53-07, sobre Crímenes y Delitos de Alta Tecnología, con penas de hasta 7 años de prisión que, bajo la figura del cúmulo de penas, le permite al Ministerio Público agregar en una acusación varios artículos de esta ley, así como la tipificación de asociación de malhechores, con lo cual las penas pueden ser mayores, aún se cometan fuera del territorio dominicano.

an/am-SP

Comisión veeduría supervisará licitación para nueva autopista

Santo Domingo.— El presidente Luis Abinader designó una comisión de veeduría ciudadana para supervisar el proceso de licitación del proyecto “Diseño y Construcción de la Carretera de Conexión entre la Circunvalación Norte de Santiago y la vía Puerto Plata–Sosúa”, conocida como Autopista del Ámbar”.

Esta  integrada por el obispo de la diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia, Jesús Castro Marte así como Franklin Báez Brugal, Pedro Silverio y José Radhames García González, quienes tendrán la responsabilidad de vigilar, dar seguimiento y monitorear el desarrollo del proceso de licitación.

Un decreto presidencial indica que la designación de este grupo tiene el objetivo de fortalecer la transparencia, rendición de cuentas y el control social en un proceso de contratación considerado de alto impacto para la conectividad territorial y el desarrollo económico del país.

Especifica que este órgano podrá recibir observaciones, denuncias y sugerencias de ciudadanos, proveedores y organizaciones así como emitir informes de seguimiento con hallazgos que podrán ser incorporados al expediente administrativo del proceso.

Establece que las instituciones involucradas, incluyendo el Ministerio de Obras Públicas y el Fideicomiso RD Vial, deberán facilitar a la comisión el acceso a la información relacionada con el proceso, conforme a las disposiciones legales vigentes.

El documento precisa que la Comisión tendrá carácter estrictamente observador y no intervendrá en las competencias del Comité de Compras y Contrataciones ni en la evaluación de ofertas.

Además, los miembros deberán suscribir un compromiso ético previo al ejercicio de sus funciones, declarando su independencia, la inexistencia de conflictos de interés y su deber de confidencialidad.

Crecimiento sin bienestar: el desafío de la felicidad en la RD

Desde 2012, el Centro de Investigación sobre Bienestar de la Universidad de Oxford, en colaboración con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, publica el World Happiness Report, un instrumento que mide el bienestar subjetivo en más de 140 países a partir de encuestas donde los ciudadanos evalúan su propia vida.

La principal fuente de información es la Encuesta Mundial de Gallup, que utiliza la conocida “Escalera de Cantril”: se pide a los encuestados imaginar una escala de 0 a 10, donde el 10 representa la “mejor vida posible” y el 0 la “peor vida posible”, y ubicar en ella su situación actual.

A partir de esta autoevaluación, el informe identifica seis factores clave que explican las diferencias de felicidad entre países: (1) el PIB per cápita, como indicador del nivel de vida material; (2) el apoyo social, entendido como la posibilidad de contar con alguien en momentos difíciles; (3) la esperanza de vida saludable; (4) la libertad para tomar decisiones; (5) la generosidad, medida a través de donaciones; y (6) la percepción de corrupción, asociada a la confianza en instituciones y empresas.

En su edición más reciente, publicada en marzo de 2026, la República Dominicana ocupó la posición 64 entre 147 países evaluados. Entre los países de América Latina y el Caribe, se situó en el lugar 14 de 21 países, por debajo de todos los países de Centroamérica. Destaca el caso de Costa Rica, que ocupa la posición 4 a nivel mundial, consolidándose como el país mejor posicionado de la región.

Este resultado revela una brecha estructural: la República Dominicana ha logrado avances significativos en crecimiento económico, pero no ha conseguido traducir ese progreso en mayores niveles de bienestar percibido. El problema central no es, por tanto, la falta de dinamismo económico, sino la débil articulación entre crecimiento, inclusión social, calidad institucional, seguridad y cohesión social.

En efecto, mejorar la felicidad requiere una agenda de políticas públicas orientadas a la calidad de vida y no únicamente al aumento del PIB. Los determinantes del índice permiten identificar con claridad los principales cuellos de botella que limitan el bienestar en el país.

En primer lugar, el crecimiento económico no se percibe como inclusivo: amplios segmentos de la población no sienten una mejora tangible en su calidad de vida. En segundo lugar, persiste una débil confianza institucional, reflejada en una percepción elevada de corrupción y en la baja credibilidad de las instituciones públicas. En tercer lugar, la inseguridad y la violencia impactan negativamente la vida cotidiana, erosionando el bienestar subjetivo. En cuarto lugar, la alta informalidad laboral genera inestabilidad de ingresos y limita el acceso a la protección social.

A estos factores se suma la deficiencia en la provisión de servicios públicos —electricidad, transporte, salud y educación— que deteriora la calidad de vida de la población. Todo ello contribuye a ampliar la brecha entre expectativas y resultados: a mayor crecimiento económico, mayores aspiraciones sociales; cuando estas no se satisfacen, se generan frustraciones.

El bajo posicionamiento en el índice de felicidad no es un fenómeno meramente subjetivo. Tiene implicaciones concretas: menor productividad laboral, mayor conflictividad social, desconfianza que frena la inversión, migración de talento y debilitamiento del capital social. En términos estratégicos, estas dinámicas terminan limitando el potencial de crecimiento sostenible del país.

Que países como Nicaragua, Jamaica, Guatemala, Honduras o El Salvadoraparezcan mejor posicionados no implica que estén en mejor situación económica. Más bien refleja que, en esos contextos, existe un mejor balance entre expectativas y realidad, o niveles relativamente más favorables en dimensiones no monetarias como la cohesión social, el apoyo comunitario o la percepción de seguridad.

En síntesis, el ingreso explica solo una parte del bienestar. A partir de cierto nivel de desarrollo, factores como la calidad institucional, la equidad, la seguridad y la cohesión social adquieren un peso determinante.

El lugar 64 no debe interpretarse como un fracaso económico, sino como un desafío de desarrollo. La República Dominicana ha crecido, pero aún no ha logrado que ese crecimiento se traduzca plenamente en bienestar para su población. De ahí la necesidad de redefinir el objetivo de la política pública: no se trata únicamente de crecer más, sino de vivir mejor.

sp-am

SD Este: donde el éxito desató la tormenta

En Santo Domingo Este algo inusual comenzó a suceder. No fue un escándalo, ni una crisis, ni una promesa vacía repetida en campaña. Fue, paradójicamente lo contrario, el buen funcionamiento de la gestión pública lo que encendió las alarmas.

Las mediciones del gobierno central —frías, técnicas,  inmunes a la emoción política— empezaron a colocar al gobierno municipal de Santo Domingo Este, entre los primeros lugares en transparencia, eficiencia, calidad de servicios y pulcritud administrativa.

Números que, en teoría, deberían generar consenso, orgullo y respaldo. Pero en la práctica, desataron otra cosa: incomodidad.

Porque en la política dominicana —y no solo dominicana— el éxito no siempre es celebrado. A veces, es percibido como amenaza por aquellos que su norte, su razón de existir es alcanzar posiciones, al margen de la conveniencia de la sociedad.

Al frente de esa gestión está Dío Astacio, cuya administración ha ido rompiendo inercias, obteniendo logros sostenidos, transformando positivamente la ciudad.

Y cuando una estructura acostumbrada a ciertas reglas comienza a cambiar, lo que emerge no siempre es apoyo: muchas veces, es resistencia.

Dio Astacio.

Dentro del propio partido de gobierno, la lectura no ha sido uniforme. Para algunos sectores, una gestión que acumula éxitos y reconocimiento no es solo un logro institucional, sino un riesgo político. Temen que el fortalecimiento de una figura termine desplazándolos de sus posibilidades.

Y entonces aparece la reacción más antigua de la política: la alianza del miedo. Grupos que, en lugar de potenciar el activo político que representa una gestión, deciden por intereses personales y grupales torpedearlas, aunque esa acción, sea contrario al interés colectivo.

No es una conspiración sofisticada. Es, más bien, una lógica primitiva.  Desde la otra acera, la oposición enfrenta un dilema aún más complejo. ¿Cómo cuestionar una gestión que, en términos medibles, funciona? ¿Cómo construir discurso cuando la realidad no ofrece grietas evidentes?

Ante esa ausencia de fallas estructurales, algunos sectores han recurrido a un libreto conocido: instalar la duda. No importa si es cierta, no importa si es comprobable. Lo importante es repetirla. «Difama, difama, que algo queda», decía el viejo axioma político.

Así, la crítica legítima —necesaria en toda democracia— se convierte en una herramienta de la decadencia, de la mediocridad, de lo antisocial, y lo antinacional.

Pero lo que ocurre en el fondo es más profundo que una simple pugna política. Es el choque entre dos culturas.

Por un lado, la cultura que se ha formado durante años en la normalidad de la corrupción, la impunidad, y la opacidad.

Por otro, una gestión que intenta operar con reglas distintas: transparencia medible, servicios evaluables, resultados verificables.

El problema no es solo que una parte del sistema se resista al cambio. Es que, en muchos casos, son contrarios a ese cambio. Porque su cultura, y su práctica histórica, están comprometidos con el más de lo mismo, no con el cambio que demanda la sociedad.

La paradoja es evidente: lo que debería ser el estándar, se convierte en anomalía. Y la anomalía, en objeto de sospecha.

Sin embargo, la historia —esa que se escribe más allá del ruido inmediato— suele ser menos indulgente con las mezquindades del momento. Porque al final, lo que permanece no son las intrigas internas ni las campañas de descrédito, sino los resultados tangibles: calles limpias, servicios eficientes, instituciones confiables.

En ese sentido, lo que hoy ocurre en Santo Domingo Este no es solo un episodio político. Es un síntoma de transición. Una señal de que algo está cambiando.

Y un evidente reflejo, de que todo cambio real, no llega sin resistencia.

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El tránsito por la autopista Juan Pablo II ha sido restablecido

Santo Domingo, 2 may (EFE).- El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) informó que ha sido restablecido este sábado el tránsito en el tramo Majagual de la autopista Juan Pablo II, en la entrada al Parque Nacional Los Haitises, luego de los deslizamientos de tierra y rocas provocados por las intensas lluvias de los últimos días.

En una operación ágil y oportuna, aseguró el organismo, sus brigadas intervinieron de inmediato la zona, utilizando equipos pesados para la demolición controlada de las rocas, permitiendo despejar la vía en el menor tiempo posible y devolver la circulación a la normalidad.

Obras Públicas mostró su agradecimiento al apoyo de la Dirección General de Seguridad y Tránsito Terrestre (Digesett) y la Comisión Militar y Policial (Comipol), una de sus dependencias, por canalizar el tránsito durante la intervención, para garantizar la seguridad de los conductores y facilitar el flujo de vehículos ientras se completaban los trabajos.

La zona permanece debidamente señalizada y el organismo exhortó a a los ciudadanos a conducir con precaución.EFE

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La enorme roca que cayó en la zona.

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Partido Fuerza del Pueblo juramentará nuevos miembros

Santo Domingo, 2 may (Prensa Latina) El expresidente dominicano Leonel Fernández encabezará este fin de semana la juramentación de nuevos miembros del partido Fuerza del Pueblo (FP) en la provincia de Barahona, como parte de su agenda de fortalecimiento político a nivel nacional.

La agenda del líder político también incluye una serie de visitas y reuniones durante este sábado con comunicadores, dirigentes locales y representantes de sectores sociales y productivos de la provincia, ubicada en la región suroeste.

Asimismo, tiene programados encuentros con líderes religiosos y actores comunitarios, como parte de la estrategia de contacto directo que impulsa la organización en todo el territorio nacional.

El acto central está pautado para el domingo 3 de mayo a las 10:30, hora local, en el Palacio de los Deportes de Santa Cruz de Barahona, donde la organización incorporará nuevos dirigentes a sus filas.
Previo a esta actividad, Fernández sostendrá un encuentro con la prensa en horas de la mañana.

Estas actividades se enmarcan en la jornada de crecimiento y consolidación de Fuerza del Pueblo, orientada a fortalecer sus estructuras y ampliar su base de apoyo en distintas regiones del país.

El mercado ya no compra el discurso (Opinión)

Por DANIEL TORIBIO

La decisión de Fitch Ratings de cambiar la perspectiva de la República Dominicana de positiva a estable, manteniendo la calificación en BB-, no supone un desplome inmediato. Pero tampoco es un trámite sin importancia. Es una advertencia. El país conserva su nota y mantiene acceso al financiamiento, pero perdió fuerza ante quienes evalúan el riesgo soberano. El relato de mejora continua empezó a tropezar con cifras menos favorables.

El Ministerio de Hacienda intentó bajar el golpe presentando el cambio como un acto de cautela internacional. La defensa es políticamente comprensible, pero incompleta. Fitch no habló de una incertidumbre global en abstracto. Habló de problemas concretos de la economía dominicana. El punto no está en discutir si la nota bajó o no. Está en que se debilitó la expectativa de mejora. Y eso importa, porque afecta confianza, costo del crédito y percepción de riesgo.

Los datos son difíciles de maquillar. Fitch proyectó que el crecimiento promedio entre 2023 y 2025 sería de 3.1 %, por debajo del 3.9 % de los países con calificación similar. A eso se suma el dato del Banco Central, que situó el crecimiento de 2025 en apenas 2.1 %. Para una economía que lleva años presentándose como líder regional, esa pérdida de tracción no es menor.

Pero el punto más delicado no es la deuda por sí sola. Es la capacidad fiscal para sostenerla. Fitch estimó que el pago de intereses absorbió 21.9 % de los ingresos públicos en 2025, la proporción más alta entre los soberanos con nota BB. En palabras simples: de cada cien pesos que recauda el Estado, casi veintidós se van solo en intereses. Ese dato dice más que muchos discursos.

Hacienda también buscó alivio comparándose con Moody’s y S&P. Pero que otras agencias mantengan una visión más favorable no borra la advertencia de Fitch. Tampoco elimina los problemas que señaló: baja recaudación, rigidez del gasto, subsidios ineficientes y escaso margen de maniobra. Compararse con la agencia menos dura no corrige el fondo. Apenas sirve para bajar presión política por unos días.

El sector eléctrico vuelve a aparecer como un lastre conocido. Las pérdidas, los subsidios y la falta de reformas siguen drenando recursos públicos y aplazando soluciones. Ahí no hay novedad. Hay persistencia. Y esa persistencia tiene costo fiscal, reduce espacio para inversión útil y le recuerda al mercado que el Estado sigue postergando una corrección que debió llegar hace años.

La nota se mantiene. El margen se estrecha. Sin reforma fiscal, sin corrección del agujero eléctrico y sin recuperar un crecimiento más firme, el mercado dejará de comprar entusiasmo oficial. Lo que pide no es relato. Es capacidad real de corregir, con decisiones concretas y menos propaganda económica de ocasión.

No te dejes engañar otra vez (OPINION)

En poco tiempo descenderán como una bandada de buitres las aves de rapiña que en cada campaña electoral solo tocan tu puerta cuando necesitan tu voto. Vuelven a prometerte de todo, enfatizando que ahora sí podrán satisfacer tus aspiraciones y que tus sueños de progreso se harán realidad.

Llegan, como si el tiempo no hubiese transcurrido y agravado tus problemas, te extienden el brazo sobre tus hombros cansados de la dura faena para sobrevivir, y con el mayor descaro te dicen: hermano, ¡que falta me hacía verte! Pero la verdad es que la inmensa mayoría solo te utilizan para lograr un puesto, un espacio en el poder, que le permita cimentar sus fortunas.

Después de las elecciones, regresan a sus inexpugnables mansiones, se olvidan de ti, no responden tus llamadas, ni vuelven por tu barrio o por tu campo. Tus penurias siguen, y a nadie le duele tu situación.

No te dejes engañar otra vez. ¿Cuántas veces no depositaste tu confianza en esa misma cara y en esas mismas promesas, en ocasiones formuladas desde agrupaciones, o movimientos políticos al vapor, distintas? No permitan que te utilicen otra vez. Tu voto vale, y mucho.

No se lo concedas a quien solo acude a ti cada cuatro años. Piensa y recuerda qué hicieron en ocasiones anteriores. Si no te cumplieron, ni honraron sus compromisos con la comunidad, no merecen otra oportunidad.

No votes por promesas huecas por muy bien formuladas que estén, ni mucho menos por dinero; vota por hechos, por resultados y por respeto, porque no te respetan cuando creen que no recuerdas y no te valoran cuando piensan que tu voto se compra con dinero. Llegó el momento de decirle que ese tiempo se acabó, que tu voto vale y tu dignidad también.

Estas palabras van dirigidas a todos mis conciudadanos, pero muy especialmente a mis compatriotas Balagueristas, olvidados hasta por quienes dicen representarlos, reiterándoles que hay que pensar bien por quién depositaremos nuestro voto, al no tener candidato propio que represente nuestros principios y valores, ni partido por donde presentarlo.

Nuestro voto por otro aspirante debe otorgársele al candidato cuya propuesta de gobierno incluya los postulados que exhibieron las administraciones del presidente Balaguer, como gobernar sin déficits presupuestarios; sin endeudamiento externo; sin una hipertrofiada nómina pública y sin nominillas; que defienda y respete el medio ambiente, entre otras características del Balaguerismo.

Recuerdo

Finalizo recordando un episodio citado por el doctor Balaguer, en uno de sus discursos en la campaña de 1966, en el que narra un hecho registrado en Madrid a raíz de la restauración de la segunda república, después de la caída de la monarquía.

En las primeras elecciones organizadas para la elección del nuevo gobierno, uno de esos traficantes de conciencias se acercó a un hombre cuya presencia denunciaba una invalidez física y una carencia de recursos ofreciéndole dinero a cambio de su voto. El hombre rechazó la vulgar compra con voz seca y airada diciendo: ¨No, en mi hambre mando yo¨.

Los votantes debemos hacer lo mismo y mandar sobre nuestras carencias, no solo para que se conserve nuestra dignidad sino también para que una vez pasadas las elecciones no veamos desaparecer con ellas todo derecho al bienestar y toda esperanza a una vida mejor, bajo un gobierno que no trabaje solo para una clase sino para todos y cada uno de los dominicanos.

jpm-am