Santo Domingo.-La Asociación Dominicana de Productores de Opinión Pública en Medios de Comunicación, Inc. (ASODOPROM) celebró la primera edición de sus premios “El Poder de la Opinión 2025”, en un acto en la sala Aída Bonnelly de Díaz del Teatro Nacional.
En el mismo fueron reconocidas personalidades e instituciones por sus aportes al desarrollo, la democracia y el fortalecimiento institucional del país.
El evento estuvo encabezado por Luis Tejada, presidente de ASODOPROM, y Persio Maldonado, presidente de la Sociedad Dominicana de Diarios, quien formó parte del jurado evaluador junto al Luis Pérez, John Richard Paniagua, Consuelo Despradel, Antonio Cruz Jiminian, Julieta Tejaday Gil Morales.
Valoraciones de ASODOPROM y del jurado
El presidente de ASODOPROM, Luis Tejada, valoró las cualidades humanas y compromiso público de los galardonados, a quienes describió como personas cercanas, trabajadoras y respetuosas de los procesos democráticos.
De su lado, Persio Maldonado destacó la importancia de reconocer la integridad y actuación transparente de servidores públicos mientras ejercen sus funciones,
Galardonados
Los galardonados son:
• Ricardo de los Santos, senador y presidente del Senado – categoría Gestión y Aportes Legislativos
• Pablo Ulloa, Defensor del Pueblo – Fortalecimiento y Aportes a los Derechos Ciudadanos.
• Prof. José Ferreira Capellán, decano de la Facultad de Ciencias de la UASD – Defensa al Medio Ambiente.
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• Banco Popular Dominicano, representado por José Mármol – Institución Privada Mejor Valorada 2025.
• Sergio Hernández y Aramis Camilo – Trayectoria y Aportes a la Cultura y la Música Dominicana.
• Eduardo Sanz Lovatón, director de Aduanas – funcionario Público Mejor Valorado 2025.
• David Collado, ministro de Turismo – funcionario Público Mejor Valorado 2025.
• José Luis Corripio Estrada – Empresario del Año / Premio El Gran Poder de la Opinión.
Apertura artística y participación institucional
La ceremonia se inició con una invocación a cargo de Severina Castillo, secretaria de Finanzas de ASODOPROM, seguida de una presentación artística del Ballet Folclórico José Castillo de la UASD. También se presentaron los artistas Aramis Camilo, Sergio Hernández y Paul Ross – Salsa, quienes recibieron efusivos aplausos del público.
El acto contó con el respaldo del Consejo Directivo de ASODOPROM, organización de cuatro años de labor gremial ininterrumpida, y la presencia de destacadas personalidades del ámbito público y de la comunicación, entre ellas, Diego Pesqueira, vocero de la Policía Nacional; Blanca Paloma, artista y embajadora de la Paz; el Cuerpo de Bomberos de Yaguate;los periodistas Mercedes Castillo, Ramón Tolentino y Marisol Pérez, entre otros.
Todas las coordenadas coinciden en un punto: crear las condiciones para una incursión del Comando Sur de USA en Haití someta las bandas criminales y reduzcan las actividades ilegales comenzando por narcotráfico, que sirva de apoyo iniciar y montar comicios el 30 de agosto en ese país.
Los acontecimientos de las últimas horas han preparado el escenario político mínimo necesario para cubrir formalidades ante la comunidad internacional. Veamos:
• El Consejo Presidencial de Transición (CPT) adoptó el tan esperado decreto electoral, lo que permite su publicación en el diario oficial Le Moniteur y marca la entrada en vigor oficial del calendario electoral.Con la aprobación de este decreto, el país tiene ahora el marco legal necesario para avanzar hacia el proceso electoral de manera ordenada y transparente.
• El secretario general de la OEA J. Ramdin arribó a Haití por la ciudad de Cap-Haïtien (norte, la segunda del país) y de inmediato se reunió con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y miembros del Gobierno, con el fin de abordar la cooperación en materia de seguridad, las reformas institucionales en curso y el apoyo de la OEA al proceso electoral. «Esta reunión marca una nueva etapa en el fortalecimiento de la asociación estratégica entre la República de Haití y la Organización de los Estados Americanos, guiada por la voluntad compartida de promover la estabilidad, restaurar la seguridad y acompañar al pueblo haitiano hacia un futuro democrático renovado», abundó eldocumento oficial.
• El Grupo Permanente de Socios para la Fuerza de Supresión de Pandillas en Haití (GSF, por sus siglas en inglés) anunció este martes el nombramiento de Jack Christofides como Representante Especial de la misión, en un momento crítico para la seguridad del país caribeño. La GSF —integrada por Estados Unidos, Canadá, El Salvador, Guatemala, Jamaica, Las Bahamas y el Comandante de la Fuerza de Kenia, Godfrey Otunge— destacó que la selección de Christofides busca fortalecer la estrategia internacional para responder al deterioro de la seguridad y sentar las bases para una paz sosteniblen Haití. Christofides, con larga trayectoria en asuntos políticos y operaciones de paz, ha ocupado posiciones de alto nivel en contextos considerados entre los más complejos del mundo.Fue Director de los Departamentos de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz y Operaciones de Paz de la ONU en Nueva York.
• El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes que cualquier país que produzca y trafique droga hacia el país norteamericano «está sujeto a ataques», al sugerir que también podría incluir a Colombia en las operaciones terrestres contra el narcotráfico con las que amenaza a Venezuela.
• La embajadora de los Estados Unidos en la República Dominicana, Leah F. Campos, afirmó que la inestabilidad en Haití representa un riesgo directo para la seguridaddominicana y para la de su país.
Durante un discurso ante la Cámara Americana de Comercio, Campos indicó que su gestión trabajará con el Gobierno dominicano y con el sector privado para identificar medidas que contribuyan a mitigar los efectos de la crisis haitiana sobre la frontera.
No hay que hacer mucho esfuerzo para advertir estos acontecimientos ourridos en las últimas horas están interelacionados.
—Beneficios Políticos Inmediatos para Estados Unidos y Rep. Dominicana
Para Estados Unidos una incursión armada en el convulso Haití, cuanto antes mejor, le daría legitimidad casi absoluta porque:
a) Se correspondería con el compromiso hecho ante el Consejo de Seguridad de la ONU de liderar la recuperación del orden en Haití.
b) Ayudaría convencer a la comunidad internacional fue oportuno reforzar su presencia militar en la zona caribeña para combatir el narcotráfico y reduciría las presiones internacionales para cesar acciones punitivas contra embarcaciones transportan droga.
c) Ampliaría el compás de espera para motivar una acción interna en Venezuela que desplace el gobierno de Nicolás Maduro.
Para la República Dominicana que ha centrado todos sus esfuerzos USA emprenda una acción de fuerza contenga el peligro de desestabilización
de su sólida democracia, los beneficios inmediatos saltan a la vista:
a) Recompensada en su solicitud el país elimina el riesgo bandas armadas haitianas convoquen sus seguidores hacia la frontera motivando una grave conflagración entre dos naciones en un mismo territorio, que podría degenerar en perturbaciones políticas favorezcan a la oposición necesitada de regresar al poder.
b) Confirmaría fue correcta la estrategia del actual gobierno situarse al lado de la política exterior de la administración Trump, consolidando sus relaciones diplomáticas y comerciales.
c) El partido gobernante se beneficiaría, con vistas a una próxima consulta nacional, de constituirse en aliado fiable de la política exterior de Trump quien ha demostrado siempre devuelve el favor.
Así que independiente lo que pregonen ultranacionalistas de todas las corrientes políticas de centro, izquierda y de derecha las acciones militares de Estados Unidos en la región caribeña pueden repercutir en un enorme servicio para la estabilidad y futuro de la nación dominicana.
Uno de los rasgos peculiares del perfil de personalidad de Trujillo fue la teatralidad. Actor nato, simulaba los más diversos estados de humor, a conveniencia de cada situación y propósito. Galanteaba a una dama para conquistarla, halagaba a un jefe de Estado extranjero o a los jerarcas militares del Pentágono, con una jovialidad envidiable, prodigando todo tipo de atenciones. Infundía respeto y temor entre subalternos, exhibiendo férrea disciplina corporal, reforzada con rostro adusto y severidad gestual.
Aterrorizaba como sólo él sabía hacerlo, aún a servidores de lealtad probada y nexo casi paterno filial como Joaquín Balaguer, a quien, en las postrimerías del régimen –al coincidir en el ascensor del Palacio Nacional- le miró fríamente y le dijo con énfasis siniestro: «Balaguer, yo sólo creo en esto», al tiempo que se pasaba el índice derecho por el cuello, como si fuera una filosa navaja amenazante.
Aparte de histrión, Trujillo fue guionista consumado, asignando roles para sus dramas macabros o sainetes tragicómicos, escogiendo cuidadosamente a sus actores, voluntarios o forzados. Montaba la escena meticulosamente, sin descuidar detalles y dirigía la obra, buscando impactar a su «blanco de público», como diría un genial publicista y mercadólogo Efraím Castillo, nuestro consagrado narrador, poeta y dramaturgo, amén de intelectual iluminado.
Trujillo y su hijo Ramfis
La fracasada expedición de Luperón de junio de 1949 brindó la oportunidad para el despliegue de estas cualidades del dictador. No sólo propinaba un nuevo revés a sus enemigos internos y externos, afianzando la adhesión al régimen despótico, sino que le permitiría ensamblar una pieza teatral para consumo internacional, colocando ante la recién creada Organización de Estados Americanos (OEA) las pruebas fehacientes de la intervención de los gobiernos de Guatemala, Costa Rica y Cuba, encabezados por Juan José Arévalo, José Figueres y Carlos Prío Socarrás, en los asuntos domésticos de otro estado miembro.
México, gobernado por el presidente Miguel Alemán del Partido Revolucionario Institucional (PRI), también figuró en el tintero inicial de la prensa trujillista, ya que el doctor José Antonio Bonilla Atiles –exiliado dominicano residente en ese país- había encaminado gestiones ante autoridades aztecas para repostar combustible a los aviones de la expedición en el aeródromo de la isla Cozumel.
Asimismo, su territorio fue plaza para la compra y renta de aviones a través de Rutas Aéreas Mexicanas, S.A., y el reclutamiento de pilotos y asesores militares españoles, algunos naturalizados, que colaboraron en los planes estratégicos y operativos del general Juancito Rodríguez. Tareas en las que participaron el doctor José Horacio Rodríguez, el legendario teniente coronel de aviación Alberto Bayo (entrenador de los expedicionarios del Granma) y otros republicanos radicados en la nación azteca.
Al parecer, la rápida intervención del hábil embajador dominicano en esa nación, Dr. Joaquín Balaguer –quien negoció y obtuvo información confidencial anticipada de la expedición de algunos republicanos españoles asociados a los planes insurgentes, a cambio de dinero-, influyó para excluir a México de las acusaciones diplomáticas dominicanas. Pese a ello, fue claro que el tratamiento dado por las autoridades mexicanas a los expedicionarios que quedaron varados y fueron apresados en su territorio comportó un cierto grado de protección. Como lo evidencia un cable de la agencia Associated Press (AP), fechado el 25 de junio de 1949 en ciudad México, en el cual se indicaba que:
Horacio Julio Ornes Coiscou preso en 1949
«México está reteniendo cualquier conocimiento que pueda tener de la tentativa de invasión contra la República Dominicana. El Departamento de Defensa ha guardado silencio en relación con los cuarenta individuos uniformados y usando botas que fueron apresados cerca de la península de Yucatán. El general Antonio Sánchez Acevedo, jefe de la Defensa Nacional, ha regresado de Mérida donde interrogó a los detenidos. Su misión fue la de determinar si estos hombres pertenecían a la fuerza expedicionaria o si simplemente ´se trata de trabajadores buscando qué hacer y que hayan podido olvidarse de obtener visas mexicanas para entrar al país´, según han dicho ellos mismos. Estos hombres no están bajo arresto. Pero se les ha dicho que no traten de abandonar el país.»
Montando el escenario
Al apresar el 22 de junio, 52 horas después del azaroso desembarco de Luperón, al grupo principal encabezado por Horacio Julio Ornes Coiscou e integrado por Tulio Hostilio Arvelo Delgado, José Rolando Martínez Bonilla, Miguel Ángel Feliú Arzeno y el nicaragüense José Félix Córdova Boniche, el régimen de Trujillo disponía del núcleo indispensable para proceder a documentar las pruebas del involucramiento de los gobiernos hostiles y de paso desacreditar a los líderes del exilio dominicano envueltos en la operación. Y así se hizo.
Los tres norteamericanos de la tripulación del Catalina –Habet J. Maroot, George R. Seruggs y John William Chewing- y el oficial nicaragüense Alejandro Selva, separados del grupo de Ornes, fueron capturados y fusilados en el acto tres días después, informándose que habían muerto en combate. A Trujillo no le convenía lidiar con un expediente internacional en el cual figuraran ciudadanos de los Estados Unidos. Igual suerte corrieron Federico «Gugú» Henríquez Vásquez y Manuel Calderón Salcedo, quienes inicialmente lograron evadir el cerco tendido a los expedicionarios. Pero, apresados luego, fueron fusilados por instrucciones precisas del dictador.
La primera información sobre lo acontecido en Luperón apareció el lunes 20 de junio de 1949 –los expedicionarios habían arribado el domingo 19 alrededor de las 7 de la noche. El diario El Caribe tituló a ocho columnas «Rechazados Sediciosos en Luperón», subtitulando «Población Civil les Causó la Derrota», «AP se Comunica con Presidente Trujillo». Al referir la entrevista con la agencia noticiosa norteamericana, el diario enfatizaba que «Trujillo no dio muestras, hablando por radiofonía, de ninguna preocupación y terminó su conversación diciendo: ´estamos investigando bien los acontecimientos; pero de todos modos aquí estamos listos para todo´.»
Dominando la escena, la primera aparición pública del presidente Trujillo se verificó el lunes 20, cuando se apersonó a Luperón para ascender a segundo teniente al raso del Ejército Nacional Leopoldo Puente Rodríguez y condecorarlo con la Orden al Mérito Militar, por encabezar la resistencia armada frente a los expedicionarios. Tras inspeccionar los restos del avión Catalina en la Bahía de Gracia, el Jefe se trasladó al ayuntamiento para reunirse con las autoridades locales y leer una proclama de reconocimiento a la población «por el arrojo de sus habitantes al hacer frente a la tentativa de invasión de un grupo de traidores a la Patria.»
Expedicionarios capturados en Luperón y las armas incautadas
Conforme la prensa, Trujillo, luego de ser «vitoreado con entusiasmo», regresó a Santiago –donde había emplazado su cuartel general- acompañado por los secretarios de Guerra, general Héctor B. Trujillo, de Sanidad, Dr. Manuel Robiou, el presidente del Partido Dominicano, Virgilio Álvarez Pina, el capitán Rafael L. Trujillo Martínez, el diputado Manuel de Moya Alonzo y sus ayudantes militares. Justo a Santiago, días después, fue trasladado el grupo de los cinco expedicionarios sobrevivientes, para ser interrogados directamente por el dictador en la Fortaleza San Luis, en compañía del coronel Manuel E. Castillo, el Lic. José Ernesto García Aybar, procurador general de la República, el Lic. Mario Abreu Penzo y el infaltable Moya Alonzo.
Aguzado interrogador
El interés de Trujillo se centró en establecer las reales dimensiones operativas del plan, la complicidad de los gobiernos de Guatemala –con el presidente Arévalo secundado por los jefes militares de ese país-, de Costa Rica –cuyo presidente Figueres había facilitado el armamento que antes Juancito Rodríguez le había suministrado para su revolución triunfante del 48-, y de Cuba –tanto en la persona del presidente Carlos Prío como del jefe de su policía secreta, Dr. Eufemio Fernández, quien acompañaba al grupo expedicionario varado en México, en la nave en la que viajaba el general Juancito Rodríguez. Del mismo modo, Trujillo hurgaba sobre el rol jugado en el proyecto expedicionario por Juancito Rodríguez, Juan Bosch, y José Antonio Bonilla Atiles. En calidad de jefe máximo el primero y delegados políticos en Cuba y México, respectivamente, los segundos.
Todavía con la impronta fresca de la batería de preguntas incisivas formuladas por Trujillo y ya de vuelta a la celda, Ornes –quien padecía de fiebre alta desde hacía varios días- fue requerido por el coronel Manuel Castillo para decirle que debía participar como orador en un mitin que se estaba celebrando en ese momento en la plaza central de Santiago en apoyo al régimen. «Haciendo un gran esfuerzo físico y mental para expresarme con claridad, apoyándome en la balaustrada del balcón para sostenerme en pie –hablaba desde el Club Santiago-, hice una breve alocución», relata Ornes en su fascinante libro Desembarco en Luperón. Tras referir las adversidades de su empresa revolucionaria, terminó informando que «Trujillo había decidido respetar nuestras vidas».
Al concluir sus palabras en la manifestación en la plaza central, se le notificó que debía trasladarse a La Voz de la Reelección, para desde allí producir una alocución que sería retrasmitida por La Voz Dominicana. En esas estaba Ornes, cuando le llamó por teléfono el súper eficiente Anselmo Paulino para ponerlo al habla con su hermano, el periodista Germán Ornes –jefe de redacción de El Caribe y su director en funciones-, a fin de que repitiera para ese diario lo dicho en Santiago.
Días después, ya los presos en la Fortaleza Ozama -donde continuaron interrogatorios a cargo de Fiallo y Caamaño-, Ornes entrevistaría a Ornes, un histórico episodio que sirvió el propósito diplomático y político del régimen y que, según la CIA, le generó reticencias en el exilio. Pero de paso, como me observara juicioso Juan Ducoudray, veterano del presidio trujillista, contribuyó a salvar a Horacio Julio y a los demás sobrevivientes del infortunado desembarco libertario.
SANTO DOMINGO.- El Foro Feminista Magaly Pineda dijo apoyar apoya el reclamo de justicia y respuestas de Lovelie Joseph Raphael, madre de Stephora Anne-Mircie Joseph, la niña de 11 años que murió ahogada el pasado 14 de noviembre durante un paseo de su colegio, el Instituto Leonardo Da Vinci, en Santiago, bajo circunstancias que, a más de dos semanas del hecho, aún no se han esclarecido.
«Como feministas, acompañamos con profundo respeto el dolor de la madre y a la familia de Stephora. Pero no lo hacemos desde el silencio, sino desde la indignación y la exigencia de justicia», dijo el movimiento en un comunicado, en el que exige una diligente actuación del Ministerio Público y del colegio para que la familia de la niña pueda tener respuestas y justicia tan pronto como sea posible.
Las integrantes del Foro Feministas explicaron que lo sucedido no puede ser tratado como un hecho sin importancia y agregaron que en Santiago ya se han pronunciado voces que conducen a la sospecha de que se trata de un crimen de odio motivado por la condición de persona negra y la nacionalidad de Stephora, quien fue víctima de acoso en el colegio precisamente por su color de piel, su apariencia y por su nacionalidad, de acuerdo con informaciones publicadas en la prensa.
«Por todo Santiago se escuchan los rumores de que la violencia racial y acoso que sufría Stephora culminó el 14 de noviembre con otros tres estudiantes causando su muerte en la piscina de la Hacienda Los Caballos. Se dice que estos tres estudiantes son hijos de familias poderosas de Santiago y que a eso se debe el silencio institucional de la fiscalía de Santiago y el Instituto Leonardo Da Vinci», advirtió el movimiento.
Agregó la entidad no gubernamental, «que si se llega a comprobar que de hecho hubo menores de edad involucrados en la muerte de Stephora, éstos y sus familiares deben enfrentar las consecuencias de sus actos ante la sociedad y la ley. De lo contrario, tendremos tres adultos racistas, criminales y violentos en nuestra sociedad».
Las feministas reflexionaron en que nadie nace odiando y siendo violento.
«El odio y la violencia se aprenden desde la casa hasta el Estado. Este caso es también el desenlace de elevar el antihaitianismo a política de Estado y avivar en nuestra gente el odio hacia Haití. La extrema lentitud y falta de transparencia en la investigación y el proceso de este caso, además del total abandono de la madre por parte del Instituto Leonardo Da Vinci y la Fiscalía de Santiago, revelan el racismo y antihaitianismo de nuestras instituciones», agregó el documento.
El Foro Feminista también alertó sobre la posibilidad de que se use la influencia de personas con poder político y económico para que no se haga justicia. Reiteraron que exigen que el Estado cumpla con las normas y leyes pertinentes al caso sin distinciones de clase, raza, género, edad o nacionalidad.
La verdad es que el presidente de los EE.UU., Donald Trump, no para de sorprender al mundo con la adopción de medidas contradictorias que rayan en lo absurdo como es el indulto concedido al ex presidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado a 45 años de cárcel en base a un expediente judicial elaborado con todos los requisitos de ley sobre su participación en la introducción a Norteamérica de cientos de toneladas de cocaína
Llama la atención que un presidente que amenaza, hasta con invadir a naciones como Venezuela y Colombia, y que se permite destruir con misiles embarcaciones y tripulantes que transiten por las costas sudamericanas y caribeñas, bajo la sospecha de que transportan drogas, sea el mismo que alegremente, porque supuestamente, se lo pidió “mucha gente de Honduras”, tire por el suelo la condena de un tribunal y el trabajo de las autoridades antinarcóticas de EE.UU. que lo habían pedido en extradición.
A propósito de Honduras, también pretende influir en el proceso electoral de esa nación, amenazando con suspender todo tipo de ayuda económica si su favorito, el candidato conservador Nasry Asfura, resulta perdedor en los comicios recién celebrados. La verdad es que uno no sabe qué pensar ante las acciones de este pretendido emperador del mundo.
La operación militar “Lanza del Sur”, anunciada por el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, como una ofensiva contra el “narcoterrorismo” en el hemisferio, coincide con un acelerado alineamiento del gobierno dominicano con la agenda de Washington en el Caribe, en un contexto de creciente presión sobre la República Bolivariana de Venezuela.
En ese tablero, la República Dominicana vuelve a presentarse como aliado ejemplar y plataforma privilegiada de cooperación “antidrogas”, mientras el despliegue de un portaavion y destructores cerca de sus aguas normaliza la presencia militar estadounidense en la región.
No se trata solo de discursos ni de comunicados diplomáticos. El decreto 500-25, que declara al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista; la estrecha coordinación con la DEA; la designación de un “zar regional” contra el fentanilo con respaldo de Washington; y la visita del secretario de Guerra para “afinar acciones conjuntas” componen una misma arquitectura política y militar. La narrativa oficial presenta estos pasos como grandes logros de la política exterior y prueba del prestigio internacional del país.
Sin embargo, cuando estos hechos se colocan sobre el mapa histórico de las intervenciones estadounidenses en el Caribe lo que emerge es un cuadro más inquietante: la posibilidad de que República Dominicana vuelva a convertirse en cabeza de playa para una nueva aventura imperial, esta vez envuelta en el ropaje de la lucha contra el narcotráfico y de la amenaza “narco-chavista” atribuida al gobierno de Nicolás Maduro.
En tanto el despacho de la guerra, desde Washington, estableció palmariamente que viene a República Dominicana a “fortalecer las relaciones de defensa y reafirmar el compromiso de Estados Unidos de defender la patria, proteger a nuestros socios regionales y garantizar la estabilidad y la seguridad en las Américas”… “Seguimos trabajando con Estados Unidos porque esta es una lucha dura, sobre todo en algunos países, principalmente de Sudamérica, que han visto un aumento en la producción de drogas, particularmente cocaína (¡)”, dijo Abinader, en una clara alusión a Venezuela y a Colombia.
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, y el Presidente Abinader
Bosch y Bolívar como brújulas de la coyuntura
La advertencia de Simón Bolívar en su carta al coronel Patricio Campbell, en 1829, sigue resonando como si hubiese sido escrita ayer, cuando afirmó que “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar a la América de miserias en nombre de la libertad”. Un siglo más tarde, Juan Bosch confirmaría, con el peso de la experiencia caribeña, que no se trataba de un accidente, sino de una política coherente de dominación.
Bosch escribió en De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, frontera imperial que Estados Unidos inició en el Caribe “la política de la subversión organizada y dirigida por sus más altos funcionarios, por sus representantes diplomáticos o sus agentes secretos”, y que ensayó la división de países que habían tardado siglos en integrarse. Agregó, con una claridad que hoy adquiere valor profético, que Estados Unidos fue “el último de los imperios” y que el mundo no supo ver a tiempo los peligros de esos métodos, hasta que la subversión se extendió a varios continentes, dividiendo naciones enteras en Asia y convirtiendo a una sola China, a una sola Corea y a una sola Indochina en dos Chinas, dos Coreas y dos Viet Nam enfrentados entre sí.
Cuando hoy se observa la operación “Lanza del Sur” desplegada en el Caribe bajo la narrativa de la “seguridad nacional” y del combate al narcotráfico, mientras se mantiene una campaña constante para vincular a Maduro con el Cártel de los Soles y con redes de “narcoterrorismo”, la coincidencia con las advertencias de Bolívar y Bosch deja de ser una simple referencia histórica. Lo que ambos denunciaron como estrategia de largo aliento se materializa en la forma de buques de guerra, ejercicios navales y visitas de altos funcionarios del Pentágono a países convertidos en piezas del ajedrez imperial.
La fabricación del enemigo y el decreto 500-25
En ese entramado, el decreto 500-25 del presidente Luis Abinader, que designa al Cártel de los Soles como organización terrorista, no puede verse de manera aislada ni como una simple actualización normativa, dado que las autoridades dominicanas habían afirmado que dicho cartel no tenía presencia en el país, pero, de repente, el Ministerio Público comenzó a utilizar esa etiqueta en expedientes de narcotráfico, alineándose con la narrativa que Washington ha construido para justificar sanciones y acciones contra Venezuela.
La decisión se justifica oficialmente como defensa de la estabilidad nacional y compromiso con la seguridad regional, pero el contexto revela algo distinto: la adopción acrítica de una categoría política y penal elaborada en Estados Unidos, que convierte a un supuesto cartel venezolano en pieza central del mapa de amenazas. Lo hace, además, justo cuando se anuncia una operación militar a gran escala en el Caribe y se multiplica la presencia de buques de guerra frente a las costas de Venezuela.
A esto se suma la designación del vicealmirante José Manuel Cabrera Ulloa como “zar regional” en la lucha contra el fentanilo, con un mandato que rebasa las fronteras dominicanas, así como la postulación de Leandro Villanueva para dirigir la oficina regional de la ONU contra la Droga y el Delito, avalada por Estados Unidos y presentada como trofeo diplomático. De esta manera, la llamada cooperación antidrogas se convierte en un engranaje más de una estructura que difumina la línea entre combate al crimen organizado y preparación de operaciones militares, dentro y fuera del país.
Laboratorio
El Caribe ha sido, desde hace más de un siglo, la frontera donde se han medido los imperios y donde se han ensayado sus métodos de intervención, y la historia dominicana ofrece algunos de los ejemplos más lacerantes. En 1916, Estados Unidos ocupó la República Dominicana con el argumento de impedir la presencia de potencias europeas en la isla y garantizar el pago de la deuda externa.
La ocupación consolidó el control financiero y militar de Washington y preparó el terreno para los 31 años de dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, régimen sostenido por el beneplácito norteamericano como garante de estabilidad favorable a sus intereses.
Casi medio siglo después, en 1965, el pretexto fue impedir que el país se convirtiera en “otra Cuba”. La invasión, maquillada luego como operación hemisférica, frustró la restauración del gobierno legítimo de Juan Bosch y dio paso a la dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer, heredero político del trujillismo y fiel custodio de la orientación dictada desde el norte. De nuevo, República Dominicana fue cabeza de playa para la Doctrina de Seguridad Nacional, que convirtió a los ejércitos latinoamericanos en gendarmes de los intereses geopolíticos de Estados Unidos.
En 1984, el imperio volvió a mirar hacia Santo Domingo con preocupación, cuando una poblada popular contra el paquetazo fondomonetarista puso al país al borde del estallido y dejó cerca de 200 muertos en apenas tres días bajo las balas de las fuerzas militares y del orden.
En medio de una Centroamérica en llamas, con guerrillas en El Salvador y Guatemala y con la victoria sandinista fresca en Nicaragua, Washington percibió que en República Dominicana las ideas marxistas y las demandas populares bullían peligrosamente. No fue casual que se utilizara entonces a figuras mediáticas, como el periodista Jaime Bayly, para lanzar desde suelo dominicano dardos contra el avance del “comunismo” en el Caribe y Centroamérica, reforzando la función del país como plataforma ideológica y política del anticomunismo regional.
Ese encadenamiento de ocupaciones militares, dictaduras tuteladas y campañas mediáticas coordinadas muestra que el papel asignado a República Dominicana no fue el de simple socio, sino el de avanzada estratégica en la frontera imperial. Lo que se ensayó aquí luego se extendió a otros escenarios: subversión organizada, golpes de Estado, manuales de contrainsurgencia y reconfiguración de las fuerzas armadas como muro de contención frente a cualquier intento de transformación social.
Cumbre de las Américas y la claudicación diplomática
Cuando se observa la reciente suspensión de la X Cumbre de las Américas, que debía celebrarse en República Dominicana y terminó convertida en “efecto dominó” de una política de exclusión impuesta, se percibe otro ángulo de la misma subordinación. La insistencia en vetar la participación de Cuba, Nicaragua y Venezuela, impulsada por Washington y acatada por el gobierno dominicano, provocó el rechazo de México, Colombia y otros países que reclamaron una cita verdaderamente hemisférica o ninguna.
La decisión de posponer la Cumbre hasta 2026, justificada con fórmulas como “profundas divergencias”, dejó expuesto al país anfitrión como simple ejecutor de una agenda ajena, incapaz de sostener la convocatoria frente al veto del Sur. Esa derrota diplomática no solo privó a República Dominicana de una vitrina internacional, sino que la colocó ante sus pares como ejemplo de cómo la claudicación ante una potencia puede terminar aislando al propio ejecutor de la política impuesta.
El eje EE.UU.–RD apareció debilitado, mientras la CELAC y otros foros sin presencia de Washington ganan legitimidad como espacios de diálogo y concertación. La suspensión de la Cumbre mostró que el costo de sacrificar autonomía diplomática por alineamientos ideológicos puede ser mucho más alto de lo calculado en los despachos oficiales.
Entre la Zona de Paz y el ajedrez militar de “Lanza del Sur”
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños proclamó a la región como Zona de Paz, comprometiendo a los Estados a resolver sus diferencias por vías políticas y a evitar el uso de la fuerza. Sin embargo, cada despliegue militar estadounidense en aguas caribeñas, cada operación “antinarcóticos” que se realiza con buques de guerra, y cada visita de altos mandos del Comando Sur contradicen esa aspiración y reabren la memoria de las ocupaciones de 1916 y 1965.
En este contexto, la decisión del gobierno dominicano de abrazar sin matices la narrativa de la “lucha contra el narco” diseñada por Washington, de declarar terrorista al Cártel de los Soles, de exhibir la visita del secretario de Guerra como símbolo de prestigio y de aceptar un papel central en la coordinación regional contra el fentanilo coloca al país en una encrucijada peligrosa. Cada paso que lo integra a la arquitectura militar de “Lanza del Sur” refuerza la percepción de que República Dominicana está dispuesta a ser, otra vez, cabeza de playa en el ajedrez imperial.
La historia demuestra que ese rol tiene un costo: ocupaciones, dictaduras tuteladas, pobladas reprimidas a sangre y fuego, derrotas diplomáticas y pérdida de credibilidad ante los pueblos hermanos. La vigencia del pensamiento de Bosch y de Bolívar no es un ejercicio nostálgico, sino un llamado de alerta. Ellos advirtieron que Estados Unidos vestiría con ropajes de libertad, seguridad o democracia lo que, en esencia, es dominación.
Hoy, cuando los buques vuelven a cruzar el Caribe y los discursos de guerra se camuflan de cruzada antidrogas, República Dominicana enfrenta la disyuntiva de repetir el papel que le asignó el último de los imperios o asumir una política exterior coherente con la aspiración de Zona de Paz proclamada por la región. Lo que está en juego no es solo la soberanía de Venezuela, sino la posibilidad de que el Caribe deje de ser, por fin, frontera imperial para convertirse en espacio de dignidad y autodeterminación para sus pueblos.
Ya sean italianos, americanos, o chinos, excelentes mafias en ciertas áreas de actividad que le son propias aun si, hoy, ellas han invertido la mayoría de actividades criminales. Así, la totalidad de mafias hacen tráfico de todo género. Seres humanos, órganos, estupefacientes, contrabando de cigarrillos, obras de arte, etc. Todo lo que puede aportar dinero es bueno a tomar.
Pero las mafias tienen también otras actividades, más históricas, más clásicas para una organización mafiosa digna de ese nombre. La actividad tradicional de la mafia reside en el ofrecimiento de protección privada. La organización propone a los comerciantes presentes sobre “su” territorio protegerlos contra los pequeños y grandes delincuentes… a cambio de remuneración.
Ese servicio es a veces nacido de un fracaso del Estado. Es entonces para la mafia local reglamentar ciertos conflictos en sitio y lugar del comerciante o recuperar algunas acreencias. Lo más a menudo, es la mafia misma que es el origen de la inseguridad de la empresa a quien ella va a proponer una protección.
El comerciante no tiene entonces mucha elección. Debe pagar el pizzo, el impuesto mafioso, de lo contrario, se arriesga a represalias por parte de su protector. La mayoría de los grupos mafiosos recurren a esa forma de redención que otras organizaciones criminales han aveces adoptado, como algunas «familias». Por su lado, la usura es igualmente una especialidad mafiosa.
Se trata de conceder préstamos de dinero o para comprar deudas, lo más a menudo a comerciantes, pero a tipos de interés muy altos. El objetivo es de colocar al deudor en una situación inexplicable y de y para extraerle la mayor cantidad de dinero posible. La mafia, constatando entonces la falta de pago, “propuesta” a la víctima de borrar la deuda en cambio de algunos servicios, corrientemente ilegales, o aun le reclama ciertos bienes que posee.
Salvo a sufrir represalias, violencias incluso asesinato, el deudor es a menudo en la obligación de aceptar. Varias mafias se dedican igualmente al tráfico de desperdicios o mas exactamente a la gestión de residuos domésticos. Se trata de una actividad localizada que responde a la necesidad creada por la incapacidad de los poderes públicos para administrar el aumento de la basura y de sus costos de tratamiento.
En ciertas comunidades, el mercado del tratamiento de los desperdicios es confiado a las organizaciones mafiosas presentadas como prestatarias de servicios. Las mafias son entonces, se supone que deben hacerse cargo del transporte y almacenamiento de estos residuos. En la práctica, esta gestión es anárquica y no responde a ninguna norma sanitaria o técnica de la profesión.
Las mafias abandonan los resididos en los campos o los entierran. Ellas los tiran y los arrojan a los cursos de agua, los almacenan en canteras abandonadas o los queman. Este último método tiene la ventaja de dejar espacio para nuevos envíos.
Los responsables de la gestión de residuos son, sin duda, los miembros de la Camorra en Nápoles, una región donde la contaminación, muy elevada debido a esta práctica, se denuncia con frecuencia. De hecho, la Camorra controla toda la cadena de gestión de residuos, desde el transporte hasta la descarga. Es especialmente responsable de la crisis de residuos que persiste en Nápoles desde 1994.
Las mafias tienen igualmente actividades de apariencia más legales. Ellas mantienen complicidades en el medio de la inmobiliaria, cuando no son sí mismas emprendedoras. Ellas tienen así accesos, por intimidación o en teniendo recursos a la corrupción, a los mercados públicos.
Los llamados de ofrecimiento son a menudo amañados y permiten así a las organizaciones de invertir sectores enteros de la economía legal se dedican a la actividad profesional mientras aprovechan las oportunidades de lavado de dinero que ofrece un sector de actividad en rápida expansión para el cual los controles son escasos y difíciles.
No se abandona la Familia como se deja un trabajador, con una entrevista, una carta certificada y respetando un plazo de preaviso. Un jefe, en el sentido mafioso del término, no deja ir tan fácilmente a sus empleados. Dos soluciones principales existen. Sea tener un “accidente” de trabajo y partir hacia un mundo mejor, sea colaborar con la justicia y conviértete en un pecador arrepentido. Pero esta última solución comporta varios riesgos.
En lo peor de los casos, el de pagar de su vida lo que la antigua familia considera como una traición. En el mejor, se encuentra aislado, renegado por su familia natural y por su familia criminal. Tanto más que no es raro que la primera familia sea eliminada por la segunda por represalias o como una advertencia a aquellos que serían intentos de romper. Entonces ¿porque arrepentirse? ¿Por moralidad, por interés? ¿Por cambiar de vida?
De hecho, un poco de ex mafiosos sienten remordimientos y arrepentimientos de su vida pasada y corren tras una enmienda. Lo más a menudo, un antiguo mafioso busca un compromiso con la justicia. Está presto a denunciar a los cómplices a cambio de una entrega o de una exención de pena. El no denuncia por otro lado muy a menudo que los enemigos, de los cuales busca vengarse, y protege a sus amigos.
Muy a menudo también, un arrepentimiento justifica su deserción por el cambio de su familia mafiosa. Elogia lo que era, un clan honorable, y denuncia lo que habría llegado a ser. Los mafiosos saben también servirse de un sistema de traición que ellos denuncian. Se trata de “»Engañadores arrepentidos». Una familia envía a algunos de sus miembros a entregarse a las autoridades.
Pero el plan consiste en engañar a los jueces, despistarlos o conducirlos por el camino de un rival. El sistema puede revelarse eficaz. Lo es tanto más que es a menudo imposible de tener la certeza que el arrepentimiento puesto en libertad por haber colaborado haya efectivamente se ha ido su Familia.
Es principalmente gracias a los muchos arrepentimientos que ha sido posible obtener ciertos informes sobre las redes mafiosas. El primer arrepentido, Tomazo Buscetta, es aquel que ha permitido el desarrollo del maxiproceso de Palermo en 1987, gracias a las declaraciones hechas al juez Falcone. En el curso de ese proceso, 475 acusados comparecieron ante un pool de magistrados anti-mafia, dirigidos por el juez Giovanni Falcone. ¿Quién regula la basura en nuestro país?
CARACAS 4 Dic.- El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo haber mantenido una conversación «cordial» con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en medio de las tensiones entre Caracas y Washington debido a los ataques del Pentágono contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico que han matado a más de 80 personas.
«Yo recibí, tuve una llamada y conversé con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Puedo decir que la conversación fue en un tono de respeto, inclusive puedo decir que fue cordial», declaró en un programa emitido en la cadena de televisión estatal VTV.
Dijo que «si esa llamada significa que se están dando pasos hacia un diálogo respetuoso de Estado a Estado, de país a país, bienvenido el diálogo, bienvenida la diplomacia, porque siempre buscaremos la paz».
SANTO DOMINGO.- Dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) realizaron un acto en el que anunciaron las aspiraciones presidenciales del exministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo por considerar que garantiza la unificación y retorno al poder de esta organización política en el 2028.
Entre ellos figuran miembros de los comités Político y Comité Central del PLD, exsenadores, actuales diputados y pasados, alcaldes y exalcaldes, quienes dijeron estar dispuestos a trabajar sin descanso para logar el crecimiento de este partido junto a «una figura política con una trayectoria de éxito en la gestión pública y privada».
VISION DE TRABAJO INSPIRADA EN LA TRANSPARENCIA
El discurso central del acto estuvo a cargo del diputado Gustavo Sánchez, vocero del PLD en la Cámara Baja, quien señaló que «desde hoy todos nosotros estamos en la disposición de compartir con la sociedad dominicana, la visión de trabajo de Gonzalo Castillo».
Agregó que están inspirados en la transparencia, eficiencia y obtención de resultados positivos» de la gestión de Castillo, y en la intención de construir los anhelos de la población y sus sectores organizados.
Sánchez dijo que el exministro de Obras Públicas representa experiencia, capacidad probada y reconocimiento ciudadano.
Gonzalo Castillo fue candidato presidencial del PLD en el año 2020, proceso en el que alcanzó un 38% de los votos computados.
Muchos personajes de nuestro ayer, desde los tiempos coloniales, han sido olvidados. Es una actitud recurrente en el tiempo. Esa injusta situación debe grabarse en piedra como una de las muchas fallas históricas que tenemos los dominicanos. Es materia pendiente a resolver, poniendo a cada cual en el lugar que le corresponda en la escalera de la verdad.
Uno de esos personajes tenía por nombre Juan Fco. Montemayor de Cuenca, un culto jurista aragonés nacido en 1618. Llegó aquí casi cerrando su etapa veinteañera. Según sus propias anotaciones, su impulsor fue Gaspar de Guzmán y Pimentel (el famoso conde-duque de Olivares), cortesano en el reinado de Felipe IV de España. En 1653, con 35 años, fue gobernador y capitán general de la isla de Santo Domingo.
Antes fue Oidor de la Real Audiencia, con sede en la que es ahora capital dominicana. Ese tribunal ha sido considerado como “una olla de grillos y lonja para saciar apetitos mercuriales”. Sin embargo, sus opiniones allí, rescatadas por investigadores españoles y dominicanos, tienen un gran valor para conocer mejor nuestro pasado.
Montemayor no fue un alto funcionario colonial al uso. Tenía una categoría intelectual superior a la mayoría de los que aquí desempeñaron antes y después de él labores similares a las suyas. Sus cualificaciones personales le permitieron desarrollar sus funciones desde una perspectiva amplia, así como escribir libros de política, historia, derecho y de otros temas de interés general.
De él escribió el historiador nacional José Gabriel García lo siguiente: “…caballero aragonés de mucha nombradía, al que hay quien atribuya la gloria de haber vuelto a ocupar militarmente La Tortuga, redoblando la vigilancia de las costas del Noroeste…” (Obras completas. Vol.I.P142. AGN. Impresora Amigo del Hogar, 2016. JGG).
El jurista e historiador Manuel A. Peña Batlle lo llamó Don Quijote Montemayor, y señaló que: “Toda la doctrina de Montemayor descansa en la apreciación de los hechos nuevos que en los mares americanos desató la lucha entre España y las naciones coaligadas con miras al dominio de los mismos…” (La isla de La Tortuga. Capítulo VI. Pp.161 y siguientes. SDB. Editora de Santo Domingo, 1974.MAPB).
Tuvo el papel principal en la batalla que en enero de 1654 provocó la derrota del jefe corsario Timoleón Hotman de Fontenay, gobernador de la isla de La Tortuga, convertida en madriguera de indeseables. El triunfo de Montemayor allí libró de filibusteros y bucaneros a las familias que fueron reasentándose en una parte del norte dominicano, después de las despoblaciones de 1605 y 1606, ejecutadas por el jefe colonial Antonio de Osorio.
Ese importante triunfo ha sido olvidado. Influyó en eso la campaña difamatoria en su contra desatada por su sustituto, Bernardino Meneses Bracamonte (el Conde de Peñalva). Esa animadversión arrastró hacia la exclusión los méritos que también tuvo Montemayor al tomar en su corto gobierno colonial (1653-1655) todas las previsiones ante el posible ataque de tropas extranjeras, como en efecto ocurrió 6 días después de ser sustituido por el referido Conde de Peñalva.
Cinco meses antes de la derrota en tierra dominicana de una poderosa armada inglesa, Montemayor le avisó al rey español (8 de noviembre de 1654) sobre la inminencia de un ataque de fuerzas enemigas y los preparativos que estaba haciendo para enfrentar esa posibilidad. Esa importante decisión la describe el historiador Joaquín Marino Incháustegui en el tomo I de su obra titulada Gran expedición inglesa contra las Antillas Mayores.
La derrota que sufrieron los ingleses aquí, el 23 de abril de 1655 (miles de tropas en 34 buques, bajo la dirección del almirante William Penn y el general Robert Venables), en gran parte se debió a los planes de defensa que había elaborado Montemayor. Fue el estratega que evitó que la hoy capital dominicana cayera bajo las garras de dichos invasores, que llegaron con órdenes ominosas del dictador inglés Oliver Cromwell.
Es conveniente decir que Pedro Agustín Morell de Santa Cruz, dominicano que fue obispo de Cuba con sede en La Habana, escribió un ensayo sobre la referida invasión inglesa, y aunque no menciona a Montemayor, puntualiza que el Conde de Peñalva “…se hallaba por falta de experiencia con las manos ligadas para las prevenciones que en lance tan fuerte se requerían…”
Nunca quiso Montemayor suplantar la autoridad de su sustituto en el cargo principal de la colonia de Santo Domingo. Sin embargo, fue perseguido y encarcelado. Sufrió las consecuencias de una etapa de nuestro pasado en que “a golpe de zancadillas se dirimían las más enconadas diferencias…por la codicia y las pasiones individuales”. (La mala vida. Editora Taller, 1997.P.183. Carlos Esteban Deive).
En una relación publicada el 24 de mayo de 1655 sobre la indicada expedición inglesa, el escribano público Francisco Facundo de Carvajal hizo constar que Montemayor asesoró al Conde de Peñalva: “a quien oía el señor presidente con toda atención y con quien comunicaba las disposiciones de la defensa…”
Esos apuntes fueron reproducidos por el historiador Emilio Rodríguez Demorizi en su obra titulada “Invasión inglesa de1655” (editora Montalvo, 1957), en cuya nota 19 el sacerdote capuchino Fray Cipriano de Utrera, al referirse a los medios de defensa de la ciudad de Santo Domingo, habla de la “Plataforma de la Fortaleza, edificada junto al agua. Fue obra emprendida por don Juan Francisco Montemayor y Cuenca…había dado comienzo a ella en 1653…”
En otra puntualización de la referida relación de Carvajal, Utrera dice (nota 21) que: “Estos conceptos favorables a Montemayor de Cuenca es evidente que pasaron por buenos a la atención del Conde de Peñalba, como escritos cuando todavía no había tomado cuerpo la disensión entre aquellos caballeros”.
El asunto entre Montemayor y el Conde de Peñalva llegó a niveles de crispación tales que el primero le dirigió el 15 de agosto de 1655 una carta al rey de España Felipe IV en la cual le informó que el segundo tomó represalias extremas contra el mencionado escribano por este haber reconocido su labor preventiva y su acción para enfrentar a los ingleses.
Le señaló a dicho monarca que el nuevo gobernador no se conformó con apresar a Carvajal e incautarles sus anotaciones, sino que ordenó que lo llevaran “a pie por las calles, vestido de color, con bastón, capa de barrio y un pañuelo atado a la garganta”.
Otro comentario en que se reconoce el papel relevante de Montemayor es el siguiente: “…el recién llegado capitán general de la colonia, don Bernardino de Meneses y Bracamonte, conde de Peñalva, con la decisiva cooperación del anterior gobernador, don Juan Francisco Montemayor de Cuenca, destaca tropas al encuentro de los invasores…” (Clío. Enero-marzo 1955.No.102. Pedro Troncoso Sánchez).
Oportuno es el momento para reiterar la importancia de despojar nuestro pasado, en sus etapas colonial, de ocupaciones y republicana, respectivamente, de las malezas y hojarascas que impiden que aflore la verdad.