Entregarán premio a las buenas prácticas municipales

SANTO DOMINGO.- La Federación Dominicana de Distritos Municipales (Fedodim) entregará el próximo lunes el premio a las buenas prácticas municipales Juan Pablo Duarte, durante un acto a celebrarse en el Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña a partir de las cinco de la tarde.

Es la primera vez que FEDODIM intuye el premio Juan Pablo Duarte a las buenas prácticas municipales, en las que se reconocerán diez directores de distritos por el desempeño de sus funciones a favor de sus respectivas comunidades.

Pedro Richardson, director ejecutivo de la entidad, resaltó el trabajo de los directores distritales, tras significar que por ello se ha instituido el premio como una forma de reconocer las buenas prácticas de ellos.

Dijo que los renglones en que se reconocen los distritos municipales son los géneros de Transparencias y Rendición de Cuentas, Manejo eficiente de Residuos Sólidos, Presupuesto Participativo, Desarrollo Comunitario, Medioambiente, Política de Género, Desarrollo Económico y Social, así como Desarrollo Cultural, Desarrollo Ecoturístico y Seguridad Ciudadana.

Explicó que las normas de procedimientos y principios morales fueron la base fundamental de la selección por parte del jurado evaluador, compuesto por técnicos calificados de diversas instituciones.

El premio está dedicado al primer municipalísta del Estado dominicano y padre de la patria Juan Pablo Duarte y Diez, quien fue en ejemplo de dignidad, abnegación, desprendimiento y patriotismo.   

jpm

¿Qué quería el General con la Anexión?

Varias fuentes de entero crédito aportan suficiente evidencia histórica en torno a los objetivos en base a los cuales, entre 1859 y 1860, el Ejecutivo dominicano pactó una alianza política con España, en virtud de la cual el 18 de marzo del año siguiente, la República quedó transformada en la Provincia de Santo Domingo adherida al sistema monárquico de la Corona española.

La historia de la dominación y última guerra de España en Santo Domingo, obra del militar Ramón González Tablas, capitán de infantería del ejército español de operaciones que maniobró en territorio dominicano durante la Guerra Restauradora, es una de esas fuentes.

En ella se narran los hechos que tuvieron lugar a lo largo de ese período crítico de la historia dominicana, abordando su autor temas relacionados con el papel que jugaron los principales actores envueltos en el proceso, sus causas determinantes, y las consecuencias que a su entender derivaron del mismo hasta 1870, dos años después de haber caído doña Isabel II, en cuyo reinado se patrocinó la reincorporación.

Considerando que en su libro el capitán González Tablas evidencia sin tapujo una visceral antipatía por la anexión y por su principal propulsor, Pedro Santana, sus precisiones en torno a todo aquello que desde el punto de vista histórico pudiera favorecer a éste, constituyen pruebas incontrovertibles.

En especial tienen particular interés, aquellas mediante las cuales el autor deja ver que la negociación del protectorado o la anexión de la República, habría sido una decisión del Gobierno dominicano condicionada, en cualquiera de los casos, a que España asumiera el compromiso de cumplir determinadas cláusulas que servirían de base a un eventual convenio de alianza política.

Esas cláusulas constituían una suerte de plan de Nación concebido por el Gobierno dominicano, sustentado en cuatro ejes centrales de acción, específicamente circunscritos en el plano político, militar, productivo y financiero de la República.

Las condiciones propuestas por el Ejecutivo dominicano, se hallaban en íntima concordancia con las necesidades prioritarias del momento.  Los efectos buscados, no solo satisfarían esas necesidades, sino que procuraban impactar en los cimientos de las estructuras decadentes que necesitaba transformar la República para superar su estado de retraso y estancamiento.

Refiriéndose al general Felipe Alfáu, quien en 1859 fuera comisionado por el presidente Santana para negociar en Madrid el protectorado de la República, el capitán González Tablas afirma textualmente que “el convenio que proponía el general dominicano, contenía siete artículos que ligaban a España, y eran los siguientes:”

“1ro. Promesa solemne de conservar y ayudar a conservar la independencia de la República, así como de asegurar la integridad de su territorio.”

“2do. Mediación de España, con exclusión de cualquier otra potencia amiga, en las dificultades que pueden ocurrir entre la República y otras naciones; esto es, que sea S. M. C. –Su Majestad Católica- el único árbitro en los asuntos internacionales de la República.”

“3ro. Intervención y protección de Su Majestad Católica en cualquiera eventualidad en que la independencia de la República o la integridad de su territorio puedan estar amenazadas.”

“4to. Que S. M. C. dé a la República los medios necesarios para fortificar aquellos puntos marítimos que más exciten la codicia, por ejemplo las bahías de Samaná y de Manzanillo, así como el armamento que pueda necesitarse para guarnecer las plazas y puntos fortificados. Todo ello a título de pagar la República su costo en los términos que se convengan.”

“5to. Real venia de S. M. C. para que de Cuba y Puerto Rico vayan sargentos y oficiales de su ejército que instruyan al dominicano.”

“6to. Consentimiento de S. M. C. para que los soldados, cabos y sargentos de su ejército de Cuba y Puerto Rico, cumplido el tiempo de su servicio, puedan, si quieren, en vez de venir a España, establecerse en la República, enganchándose en el ejército dominicano o ejerciendo las industrias que sepan o dedicándose a la agricultura, en cuyo caso se les dará terrenos en absoluta propiedad.”

“7mo. Celebrar un convenio de inmigración con la República.”

Salta a la vista el testimonio aportado por el capitán González Tablas, en el sentido de que la primera condición que exigía Santana en 1859 para aliarse a España bajo un esquema de protectorado, consistió en el compromiso solemne que debía asumir esa potencia europea de “conservar y ayudar a conservar la independencia de la República” y de garantizar “la integridad de su territorio”.

El escritor español asevera a seguida, que a cambio de las obligaciones con cargo a España, el Gobierno de la República la compensaría mediante cinco estipulaciones de cuyo cumplimiento se hacía compromisario.

Esas cinco obligaciones que asumiría la República, residían, primeramente, en “no ajustar tratados de alianza con ningún otro soberano o potencia”, provisión equilibrada por el principio de equidad que debe primar en todo contrato.

En segundo término, el Gobierno de la República prometía otorgarle a España las concesiones que a su vez le permitieran cumplir con los compromisos que debía asumir en su favor, y de manera primordial, con aquellos que tenían que ver con la preservación de su independencia y “la integridad de su territorio”, precisando “por ejemplo, un astillero en Samaná”.

Enfatizando en su interés de construir en esa bahía un complejo naval dedicado a la fabricación y reparación de embarcaciones, el tercer compromiso que hacía el Gobierno de la República,  garantizaba a España, mediante el otorgamiento de una concesión de explotación maderera por tiempo definido, la facilitación de los insumos que requeriría para ejecutar el referido proyecto.

El cuarto compromiso que asumían los dominicanos, iba en su propuesta de no otorgar concesiones de explotación a otros gobiernos, arreglo éste que también se inscribía en el marco del citado principio de equidad contractual.

La quinta y última obligación que contraería la parte dominicana, era más bien un recurso hábilmente planteado por el Ejecutivo, que en el fondo buscaba arrancarle a España un octavo compromiso.

El Gobierno de la República proponía en esta quinta condición, que “las sumas que hayan de abonarse por armamento, construcción de fortificaciones o por cualquier otro concepto, constituirán una deuda de la República con España, deuda que no pagará intereses y que se amortizará en los términos que se convengan.”

Se trataba de un planteamiento financiero, que no intentaba solamente beneficiar a la República con un préstamo de desarrollo a tasa cero, sino que se anticipaba a declarar su imposibilidad material de amortizarlo a corto plazo.

Esto así, porque a seguida agregaba que “se tendrá que tomar en cuenta que aunque la República no tiene más que una deuda interior de unos cuatrocientos mil pesos fuertes, su tesoro está actualmente exhausto, por haber tenido que hacer frente a una multitud de compromisos contraídos por las dos últimas administraciones.”

De ahí que el capitán González Tablas sostuviera que las condiciones propuestas por el presidente Santana a través de su Plenipotenciario en Madrid, general Felipe Alfáu, solo beneficiaban a la República y absolutamente en nada a España. Su alarma alcanzó el clímax cuando confesó que “era necesario que los generales Santana y Alfáu tuvieran muy pobre idea del gabinete de Madrid, para que se hayan atrevido a presentar aquellas proposiciones vergonzosas” para España.

El militar español quiso conferir a la suya la autoridad que había en la indignación de una jerarquía superior, encontrada en las palabras del ministro de Ultramar Seijas Lozano, cuando sentenciada ya la derrota de España, éste declaró el 30 de marzo de 1865 en Madrid, haberse “ruborizado al leer que se hiciera a España la proposición, no de la anexión, sino la del protectorado”,  y acentuaba su disgusto, afirmando que “condiciones más humillantes no las he visto jamás en la historia de los tratados”.

En un diagnóstico relámpago y tangencial sobre la pobre situación económica de la República, el ministro Seijas Lozano se preguntaba cómo era posible que a cambio de nada para España, “una nación que no tenía medios de vivir de ninguna manera se acoge a nosotros, para que la proveamos de recursos y de riquezas, obligándonos además a mantener su integridad e independencia constantemente.”

De modo que ese oficial, insertado en los estamentos jerárquicos castrenses más elevados de España, estaba convencido de que el Gobierno encabezado por el general Santana, había sido más hábil negociando en favor de la República, que sus compatriotas en favor de la Corona española.

Las condiciones propuestas por el Gobierno dominicano, según la versión del capitán González Tablas, fueron todas corroboradas por el general José de la Gándara, último Capitán General que tuvo la Provincia de Santo Domingo, a quien le tocó el papel de negociar y firmar con los representantes de la República en armas, el armisticio que el 6 de junio de 1865 puso fin a la Guerra Restauradora.

A lo largo de su obra Anexión y Guerra de Santo Domingo, el general de la Gándara se encargó de patentizar las diferencias irreconciliables que tuvo con el general Santana, quien, como hiciera con los dos antecesores en el cargo, le recriminó también su política violatoria del convenio pactado con España. Esa situación conflictiva entre ambos generales, convierte en afirmaciones creíbles las que hiciera el oficial español, sobre las condiciones que proponía Santana para pactar la anexión de la República.

El Ejecutivo dominicano desplegó simultáneamente su estrategia de negociación en dos frentes paralelos.  En Madrid con el general Felipe Alfáu a la cabeza, y en Cuba ante el general Francisco Serrano,  Capitán General de esa colonia española.

El general José de la Gándara aseguraba que la nota del 8 de noviembre de 1860 entregada en la Habana por don Pedro Ricart, ministro dominicano de Relaciones Exteriores, al general Serrano, decía que el presidente Santana “cree conveniente para el logro de este deseo proponer las bases con que semejante misión podría realizarse”, y que de pactarse una alianza basada en la anexión de la República, el gobernante pediría lo siguiente:

“1ro. Que se conserve la libertad individual sin que jamás pueda restablecerse la esclavitud en el territorio dominicano.”

“2do. Que la República Dominicana sea considerada como una provincia de España, y disfrute como tal de los mismos derechos.”

“3ro. Que se utilicen los servicios del mayor número posible de aquellos hombres que los han prestado importantes a la Patria desde 1844, especialmente en el ejército, y que puedan prestarlos en lo sucesivo a S. M.»

“4to. Que como una de las primeras medidas, mande S. M. amortizar el papel actualmente circulante en la República.”

“5to. Que reconozca como válidos los actos de los Gobiernos que se han sucedido en la República Dominicana desde su nacimiento en 1844.”

Se aprecia en la primera condición propuesta por el Presidente, que el Gobierno dominicano negoció en forma explícita y puntual que jamás se restableciera la esclavitud, habida cuenta, sobre todo, de que todavía ese sistema regía en las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico, por lo que quiso asegurarse de que no se intentara reimplantarla en territorio dominicano.

La segunda condición revela que el Gobierno dominicano no pactó sustituir el sistema republicano imperante por una colonia, sino por una provincia de España con iguales derechos a los que eran acreedoras todas las demás nucleadas en torno a la monarquía.

En la quinta condición planteada por el Ejecutivo dominicano, se evidencia que éste no buscaba una anulación pura y simple de la República, puesto que el compromiso contraído por España de tener que  reconocer como buenos y válidos todos los actos de sus sucesivos Gobiernos, equivalía a interpretar en términos legales que la Provincia de Santo Domingo sería el continuador jurídico de la República.

El conjunto de condiciones pactadas, constituyó el único convenio sobre la anexión que hubo entre los dos gobiernos. El general José de la Gándara lo confirmó diciendo que “después de estas negociaciones no se sabe que mediaran otras entre las autoridades españolas y el Gobierno de la República Dominicana.”

Una lectura crítica centrada en los alcances de ese único convenio, puede contribuir a una reinterpretación objetiva de ese episodio histórico del pueblo dominicano, siempre y cuando se apoye en hechos fehacientes, que como los tratados, hayan superado la prueba de su verificación.

Si a partir de los mismos se buscara entonces establecer, si la alianza pactada con España, operó o no, como una jugada intencional previamente calculada para favorecer o perjudicar a los dominicanos, procedería volver atrás, y luego del repaso, responderse esta pregunta: ¿Qué quería el General con la Anexión?

 

Cedeño participará en Estados Unidos en cumbre sobre seguridad energética

Santo Domingo, 23 ene (EFE).- La vicepresidenta Margarita Cedeño representará al país en la Cumbre de Seguridad Energética del Caribe, que se celebrará el domingo y el lunes en la capital estadounidense, informó hoy la Presidencia Nacional.

A través de un comunicado, el Ejecutivo explicó que la cita, organizado por el vicepresidente de los EE.UU, Joseph Biden, y en la que participarán líderes caribeños y representantes de organismos internacionales, es promover una energía más limpia y sostenible para el Caribe a través de una mejora en su uso, así como un mayor acceso a la financiación y coordinación de los donantes.

Los asistentes a la reunión discutirán sobre cambio climático, finanzas, adaptación y la manera en que las naciones participantes pueden trabajar juntas este año para lograr un nuevo acuerdo mundial sobre el tema.

A la cita acudirán delegaciones de Antigua y Barbuda, las Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, República Dominicana, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago y representantes de la Comunidad del Caribe (Caricom).

Además, representantes de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

La vicepresidenta dominicana estará acompañada de Rubén Bichara, vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (Cdeee); Pelegrín Castillo, ministro de Energía y Minas; y Magín Díaz, viceministro de Hacienda.

Por otro lado, la Presidencia informó de que con motivo de su visita a Washington Fernández depositará una ofrenda floral en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) por motivo del día del patricio dominicano Juan Pablo Duarte, que se celebra el 26 de enero. EFE

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ONU insta a Haití a trabajar sin demora para celebrar elecciones

Puerto Príncipe, 23 ene (EFE).- Una misión del Consejo de Seguridad de la ONU, que inició hoy una visita de tres días a Haití, instó a los actores políticos locales a trabajar en conjunto y «sin ninguna demora» para asegurar la celebración «urgente» de elecciones democráticas, en medio de la crisis política que vive la nación.

En una comparecencia junto al presidente del país, Michel Martelly, el presidente del Consejo de Seguridad, el chileno Cristian Barros Melet, abogó por elecciones parciales senatoriales, municipales y locales, «libres, justas, incluyentes y transparentes».

Asimismo, el diplomático reafirmó el apoyo de la ONU al Gobierno de Martelly y a la población de Haití.

Al mismo tiempo, valoró los esfuerzos de sus autoridades «para reforzar la paz, la democracia, la estabilidad y para promover un desarrollo sostenible».

En tanto, la embajadora de EE.UU. en la ONU, Samantha Power, expresó el apoyo del Consejo de Seguridad al jefe de Estado y subrayó sus esfuerzos para encontrar una solución a la crisis política que atraviesa esa nación desde hace meses por el retraso de las elecciones.

Power destacó los esfuerzos que ha hecho el país en los últimos años en cuestiones como la salud y la educación, pero señaló que el «contrato democrático» entre el Gobierno y la población es clave para el desarrollo de la nación, la más pobre de América.

«Nosotros en el Consejo de Seguridad de la ONU queremos ofrecer a Haití todo el apoyo para garantizar elecciones en 2015», insistió.

Por su lado, Martelly dijo a los miembros del Consejo que su administración hace esfuerzos «para encontrar una solución duradera no solo para organizar elecciones sino para enfrentar los problemas estructurales que tenemos».

«He reafirmado mi compromiso para continuar con el diálogo con todos los actores políticos para crear un ambiente favorable para elecciones democráticas, inclusivas, libres y transparentes sin olvidar el objetivo fundamental que es el desarrollo del país», agregó.

Martelly dijo que puso al tanto a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU «de los avances en el proceso electoral», entre los que citó la instalación hoy del Consejo Electoral, indispensable para celebrar las elecciones.

Las partes hablaron, además, según el gobernante, de la reducción gradual de la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah), cuyos miembros han sido reducido en un 20 % mientras el país refuerza la Policía Nacional a través de un plan puesto en marcha de 2011 y que se extenderá hasta 2016.

Asimismo, trataron el tema relacionado con el brote de cólera que se desató en Haití en 2010 y de la que se acusa a la ONU.

Martelly señaló que la ONU ha reconocido su responsabilidad moral en la introducción del cólera en Haití y pidió la colaboración del Consejo de Seguridad del organismo mundial para aplicar un plan nacional que ayude a erradicar esa enfermedad.

La ONU informó hoy de que con la visita a Haití los miembros del Consejo desean, además, evaluar la aplicación de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y el creciente desarrollo de las capacidades del Estado haitiano, en particular el fortalecimiento permanente de la Policía Nacional de Haití.

El Consejo de Seguridad también expresará su firme apoyo a la Minustah y a la Representante Especial del secretario general de la ONU, Sandra Honoré.

Durante su estancia en Haití, los miembros del Consejo de Seguridad tienen previsto reunirse también con representantes de los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas que trabajan en Haití y representantes de países que aportan contingentes a la Minustah.

También mantendrán un encuentro con otros líderes políticos y representantes de la sociedad civil. EFE

jgd/mf/cav

Don Bosco y el Día Nacional de la Juventud

El año 1985 fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como el Año Internacional de la Juventud.

Este sector se dinamizó. Respuesta del Gobierno Dominicano a esta declaración fue la creación de la Dirección General de Promoción de la Juventud, hoy convertida en Ministerio de la Juventud.

De parte de la iglesia se comenzó a promover en forma especial el trabajo con los jóvenes, siguiendo las líneas de la Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, reunido en Puebla, México, en 1979, que hizo una opción preferencial por los(as) jóvenes.

Este nuevo impulso juvenil tuvo su expresión más significativa en los Encuentros Latinoamericanos de Responsables de Pastoral Juvenil, que desde 1985 comenzaron a realizarse cada año, organizados por la Sección de Juventud del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Expresión de este nuevo dinamismo fue la celebración en Buenos Aires, Argentina, de la Jornada Mundial de la Juventud, con la presencia del Papa Juan Pablo II y cientos de miles de jóvenes de toda América Latina, y de otros continentes.

Con esta motivación no es de extrañar que algunos jóvenes de la Pastoral Juvenil, coordinados por Angel María Acevedo, iniciaran en el país un movimiento para que se declarara el 31 de enero de cada año como Día Nacional de la Juventud.

Escogieron el 31 de enero, por ser este el día en que es celebrada la fiesta de Don Bosco, proclamado en 1988 por el Papa Juan Pablo II como “Padre y Maestro de la Juventud”.

Es en efecto, Don Bosco el gran educador turinés fallecido el 31 de enero de 1888, creador del Sistema Preventivo, quien pone como palancas de la educación de la juventud, la razón, el amor y la fe.

Es de Don Bosco la expresión: “Me basta que sean jóvenes para amarlos”. Cómo muestra de este inmenso amor a la juventud él fundó lo que hoy se ha constituido en familia salesiana, que quiso poner bajo la protección y ejemplo de dulzura de San Francisco de Sales, del cual recibe su nombre.

Los primeros momentos del que se llamó Comité Don Bosco, Día Nacional de la Juventud fueron de organización interna y poco a poco se logró incorporar a otras instituciones juveniles a esta meta.

Desde 1992 comenzó a celebrarse ya el Día Nacional de la Juventud con apoyo de Monseñor Juan Félix Pepén, Obispo Auxiliar de Santo Domingo, que presidía la eucaristía que concentraba a jóvenes e instituciones en la Parroquia San Juan Bosco.

Pero, fue para diciembre de ese año 1992, cuando llegó el momento de la Declaración, produciéndose ésta el 8 de diciembre, mediante el decreto 361-92.

Es providencialmente curioso que la fecha de promulgación del decreto coincidió con el día en que, en 1841, Don Bosco inició su obra a favor de la juventud más abandonada.

Un año después del decreto, el 5 de diciembre de 1993, tras nuevos esfuerzos de parte del Comité y de muchas instituciones juveniles, le tocó al Congreso Nacional, consagrar el 31 de enero como Día Nacional de la Juventud y lo hizo a través de la Ley 20-93, cuyo texto había sido presentado por el Diputado Tomás Hernández Alberto.

Los considerandos de la ley exaltan el papel positivo jugado por la juventud desde los inicios de nuestra vida republicana: sus valores y virtudes.

Pone en alto también la figura de Don Bosco, Padre y Maestro de la Juventud, su dedicación y servicio a los jóvenes más pobres y el ejemplo que constituye para  educadores y orientadores de la juventud.

La ley establece el Premio Nacional de la Juventud, que desde 1997  pudo comenzar a ser implementado con gran solemnidad y éxito significativo.

Cada año esta celebración motiva a las instituciones juveniles y al país en la búsqueda de nuevos horizontes para el mundo juvenil. Se organizan hermosas actividades y se mueve la conciencia nacional en relación al privilegiado papel que deben jugar los/as jóvenes en la vida de nuestra nación.

El Día Nacional de la Juventud significa un magnífico desafío para las nuevas generaciones y para la sociedad en cuanto tal, que debe pasar de la crítica sin sentido a la generosa, del apoyo afectivo al compromiso efectivo en favor de los/as jóvenes.

El Día Nacional de la Juventud recuerda también a la sociedad dominicana, y a la humanidad, que el camino para la educación es el de la razón, el amor y la fe, como lo hizo Don Bosco, Padre y Maestro de la Juventud.

El Día Nacional de la Juventud de este año 2015 es celebrado dentro del contexto de las celebraciones del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco. En efecto, Don Bosco nació el 16 de Agosto del año 1815 y hoy en todo el mundo se está recordando este grato acontecimiento.

 

Leonel, Danilo y la Reelección

Los logros del Presidente Leonel Fernández en sus doce años de gobierno están ahí. Son reveladores. El que quiera verlos que tome un carro y recorra las principales provincias del país. El que no quiera verlo que simplemente cierre los ojos. Después de tantos años desempeñando el puesto más importante de la nación yo, tal vez, hubiera comprado una finquita cerca de la capital y me hubiera retirado a contemplar la naturaleza. Y si eso me resultara inútil y aburrido, haría, entonces, lo que está haciendo Leonel Fernández desde la Funglode, en beneficio de muchos jóvenes que aspiran a una educación de excelencia.

¿Que impulsa a un hombre que tiene un espacio bien ganado en el parnaso histórico de la República Dominicana a seguir aspirando a la presidencia? ¿Ambición desmedida de poder? ¿Falta de voluntad para enfrentarse con los grupos de poder y las masas que hoy lo empujan a lanzar una candidatura, que en lo más íntimo de su convicción, quizas no sea lo que realmente desee en estos momentos? ¿Aspiración a romper el récord de Buenaventura Báez y de Joaquín Balaguer y convertirse en el dominicano que más veces ha estado en la presidencia de la República?

No es dinero, porque me consta que la acumulación de dinero no está dentro de las metas a lograr por un hombre cuya vocación siempre ha sido la academia. Tampoco es debilidad de carácter ni miedo.

Encontrar una respuesta a esas preguntas trasciende al psicoanálisis y a la metafísica. Por lo que preferiría dejársela a la imaginación de mis lectores.

Danilo Medina ha hecho un gobierno que por la razón que sea le ha permitido alcanzar unos niveles de aceptación y simpatía popular sin precedentes. El 77 % quiere que siga en el poder. Es la primera vez que el pueblo dominicano se manifiesta de manera tan abierta en favor de la reelección de un presidente. Y eso lo ha logrado Danilo sin apelar a las malas artes o a los elementos de manipulación de conciencia muy propios de la política tradicional dominicana.

Ironía de la vida. El PLD es el único obstáculo para que esa aspiración popular se pueda materializar. Y lo peor de todo es que no es por problema de principios políticos ni por pruritos legales con relación al tema de la reelección. Cuando ese partido consideró que Leonel Fernández merecía ser reelecto, todos peledeistas nos unificamos para que fuera así, dando de esa manera un reconocimiento explícito a lo que fue su obra de gobierno.

¿Porque ahora no hacer lo mismo con Danilo Medina que, para el beneficio de su causa, no enfrenta una oposición convincente ni siquiera desde los litorales de  los opositores más activos del PLD? ¿Es Leonel que no quiere? Me atrevo a asegurar no es Leonel. La madurez y sensatez de un hombre que ha sido tres veces presidente de la República deja fuera de duda cualquier obstinación irracional por el poder. Y sabiendo que hay PLD para mucho tiempo, tal vez por 20 años más, como él mismo ha pronosticado, estoy seguro que posponer sus aspiraciones para otra oportunidad no es su mayor preocupación en estos momentos. Leonel Fernández no ha dudado un instante en decir que si el pueblo se manifiesta en favor de una reelección del presidente Danilo Medina, el la apoyaría sin reservas.

Lo que planteo en este artículo no lo he hecho por que piense que una candidatura de Leonel Fernández sería como caer en un precipicio o en un matadero electoral para el PLD. Al contrario, un candidato como el, campeón de peso completo, le ganaría sin dudas a cualquier opositor que se le presente en el 2016. Lo que sugiero lo hago porque, en primer lugar, entiendo que Danilo Medina se merece el apoyo del PLD y del pueblo en estas circunstancias tan especiales que vive la nación. Y, en segundo lugar, porque considero que una modificación constitucional nos llevaría a adoptar, de nuevo, un esquema que nunca debió ser sustituido. El modelo norteamericano de reelección es el único sistema con el que se puede desterrar, de una vez y para siempre, el espíritu caudillista que los dominicanos hemos heredado del Trujillato.

No se puede hablar de fábrica de presidentes en el PLD y evitar dejar caer en los labios una sonrisa cínica y burlona, a menos que no se establezcan las condiciones institucionales para que los nuevos líderes y aspirantes surjan en el escenario electoral de manera libre, sin verse opacados y reducido por la sombra intimidante de un ex presidente. Los precandidatos debutantes del PLD libran hoy una lucha desigual e injusta, donde el único destino que les espera es el despeñadero y la frustración. La reelección de Danilo Medina, una vez y no más, se justifica dentro del marco de ese principio de alternabilidad del liderazgo político, primero, porque estaríamos dándole la oportunidad de terminar una obra de gobierno que por su tamaño y complejidad amerita de más tiempo y, segundo, porque el cambio de sistema político electoral abrirá las puertas al inicio de una nueva etapa en manera de hacer la política de la República Dominicana.

Hay muchas maneras de hacerlo. Ramón Ventura Camejo presentó una. Que se discuta en el Comité Político el tema. La organización de un plebiscito a lo interno del PLD es otra. El factor más importante, sin embargo, es lo que piensa y opine la población. A este respecto todas las encuestas están hablando. ¿Que se espera, entonces? La voluntad política entre los actores.

Las leyes solo tiene significados cuando existe un conglomerado dispuesto a acatarlas y respetarlas. Por lo que de nada serviría la decisión fría del comité político del PLD o el resultado abrumador de un plebiscito.

La clave para abordar el problema es más humana que política: desprendimiento, racionalidad y buena voluntad de los actores. Ojalá se entienda y nos pongamos todos de acuerdo.

Duarte y la soberanía mancillada

Las agresiones de que ha sido objeto la soberanía nacional dominicana  ameritan  de respuestas claras y contundentes. Los planes de fusión son reales. Las grandes  superpotencias Francia, Canadá, Inglaterra  y Estados Unidos,   quieren la unificación total de la isla.  Sobretodo después de la injusta condena  de la Corte Interamericana  de los Derechos  Humanos.  Y después que  el gobierno del  presidente Danilo Medina aprobó la justiciera  reforma  migratoria  para  garantizar el respeto a los  derechos  de  los descendientes  de haitianos  nacidos en  territorio dominicano desde 1929 hasta el 2010.

En el  mes de la Patria, en Febrero,  necesitamos  reafirmar la identidad nacional. Decirle al mundo que no es posible la fusión  entre la República Dominicana  y Haiti por razones históricas, linguísticas, culturales y de raza.  Que ningún  poder  sobre  la  tierra  será  capaz de destruir  la obra  del Patricio  Juan  Pablo Duarte y Diez.

Tanto las agresiones contra el consulado dominicano en Haití, como los esfuerzos denodados  por unificar la isla con una sola bandera, constituyen afrentas  intolerables.  Y  la República Dominicana necesita  ponerse de pie para decirle no a los países que quieren huir de su responsabilidad histórica con Haiti.

Los que no quieren ver la realidad de que somos  el burro  de carga de los haitianos es  porque están ciegos. Los que no quieren ver que somos el país que más pesado ha cargado con la problemática económica, política y social de Haití es porque están prejuiciados. Es hora de cuantificar los millones de dólares que el Estado Dominicano  invierte en educar a miles de haitianos. Es hora de cuantificar el dinero  que invertimos en las mujeres parturientas en nuestros hospitales.  Es hora de cuantificar el más mínimo centavo en la salud, la educación de una fuerza extranjera.  Es hora de recordarle al mundo que las palomas solo vuelan siempre  a donde hay pan.

La manera más digna y honorable de reafirmar nuestra nacionalidad  es  poniendo  en alto la bandera nacional frente a cada hogar dominicano  tanto en la República Dominicana como en Nueva York. Y declarar  una  jornada cívica de movilización nacional. Movilizaciones del pueblo con la guardia al frente para llevar un mensaje fuerte de defensa de la sobertanía nacional.

Que esta  jornada  cívico-militar y patriótica de reafirmación de la dominicanidad  comience en el Malecón de Santo Domingo, siga  pueblo  por  pueblo,  y culmine en el Altar de la Paria, el 27 de Febrero, cpn un discurso  del presidente  Danilo Medina  y rodeado  por  todas las fuerzas vivas de la Nación, por todos los lideres de los partidos políticos, las Iglesias católica y evangélica, las organizaciones cívicas, educativas y populares,  sin importar sus colores ni ideologías.

En Nueva York, con el Instituto Duartiano a la cabeza, que todos rindamos honor a la nacionalidad dominicana  marchando desde la estatua al Patricio  Duarte en la avenida las Américas hasta el edificio

Duarte, un ejemplo para este tiempo

Juan Pablo Duarte, el Padre de la Patria Dominicana y principal guía de todo el proceso independentista, es un ejemplo permanente para todos los dominicanos y dominicanas que anhelan y luchan diariamente por una patria más justa, más humana, más solidaria y más próspera. Hoy día que nuestros dirigentes políticos principales, salvo honrosas excepciones, están llenos de un sentido de individualismo que pone sus intereses particulares por encima de los de su partido y del país, hoy que esos dirigentes políticos prefieren dividir sus espacios partidarios y buscar su gloria personal por encima del interés colectivo, hoy día que nuestros dirigentes y muchos de los miembros de la sociedad política dominicana buscan sus beneficios personales y son capaces de cualquier cosas para hacerle daño y hundir al contrario, hoy día, frente a esa realidad del individualismo y la cultura del éxito y el dinero fácil y rápido, es más necesario que nunca que bebamos en la fuente del ejemplo de desprendimiento y compromiso con la patria que tuvo Juan Pablo Duarte. 

Duaarte es el ejemplo a seguir. Los dirigentes políticos de hoy día deberían imitar el ejemplo de entrega y sacrificio de Duarte quien fue capaz de entregar todo, incluído los bienes de su familia, para lograr la independencia de la patria amada. En dos oportunidades, en 1843 y en 1864, no tuvo reparos para decirle a su familia que vendiera sus bienes o parte de ellos para que ese dinero fuera utilizado en favor de la lucha por la independencia y restauración respectivamente. 

Duarte es un ejemplo por su honestidad como político y como manejador de los recursos públicos. Su acción de devolver 827 pesos de 1,000 que les fueron entregados cuando fue enviado con su tropas a la ciudad Baní a reforzar el ejército de Pedro Santana, es uno de los actos de honestidad política y de uso correcto de los bienes públicos, de mayor significación en la historia de la nación dominicana. 

Duarte es un ejemplo de hombre de fe pues todos sus acciones estaban fundamentadas en la profunda creencia al Dios Todopoderoso y a su voluntad. En estos tiempos modernos la imagen y el ejemplo de Duarte crece en una dimensión extraordinaria. Duarte es un ejemplo de firmeza en los principios.

Duarte es un ejemplo como ideólogo y precursor de la Independencia Nacional. Es un ejemplo en sus convicciones constitucionalistas que lo convierten en el Primer Constitucionalista Dominicano. Duarte es un ejemplo de un líder con visión clara y adelantanda a su época sobre el papel de los municipios en el funcionamiento del estado dominicano, lo cual le convierte en el Primer Municipalista Dominicano.

Duarte es un ejemplo de amor a la patria sin buscar nada a cambio.
Es un ejemplo de lucha sin máculas por un ideal y por un objetivo hasta el final. Es un ejemplo de Liderazgo solidario, humano, democrático.
Duarte es un ejemplo de visión y de acción por un ideal.

Juan Pablo Duarte es un ejemplo a seguir en todo momento de nuestras vidas para hacer que cada vez más y más la patria dominicana que él nos legó transite por senderos de amor, de esperanza, de armonía, de bienestar, de prosperidad, de felicidad, de justicia social y de plena libertad.
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Los falsos demócratas contra Duarte

Si en 31 años el alma de Duarte fue sacada de la nación, a partir del 30 de mayo de 1961 al 2015 el Duarte histórico ha sido un instrumento de falsos demócratas que utilizan su nombre como pieza decorativa con gran exaltación discursiva que no tiene otra verdad que no fuere la más burda retórica; aún así me atrevo a dedicarle este artículo al patricio que nació el 26 de enero de 1813 y murió mucho después en el destierro hijo de la ingratitud de los hombres.

El natalicio del Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte, ha debido devenir en acontecimiento de imperecedera recordación y de incesante veneración en el corazón de todos los buenos dominicanos por cuya libertad llenó de afanes su espíritu y ofrendó su vida y su fortuna. Esa fue la sagrada misión que se impuso este hombre de pensamiento preclaro cuya estatura de prócer de nuestra independencia quedó lacrada sobre el sólido mármol en el que fue escrita la siguiente consigna: “Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y nosotros mismos”.

Varias veces sintió el prócer que subía los angustiosos peldaños del cadalso y otras tantas sufrió el obligado y odioso destierro de aquel suelo de sus desvelos cuya independencia buscó con irresistible arrebato sin imaginar ni ponerle asunto al incomparable martirio que debió padecer a lo largo de los pesarosos caminos políticos por él recorridos. Vale la pena consignar aquí aquella hermosa frase expresada por el Patricio y dejada impresa como legado sobre los muros sacrosantos de la historia: “Vivir sin la Patria es lo mismo que vivir sin honor”.

No hubo pues momentos durante ese calvario, un vía crucis lleno de aflicciones que sobrevino en suplicio amargo, similar a aquel camino de la cruz que tuvo que padecer Jesús hasta su crucifixión, en el cual aquel hombre insigne acosado por los apremios de que estaba siendo victima por quienes conspiraban contra la patria, pudo haber decidido interrumpir su labor emancipadora y dedicarse, en cambio, a los negocios de la familia. Empero, Duarte soportó como Jesús la dureza del látigo de sus hostigadores; aun bajo el estado de fatiga que lo abatía y el dolor que parecía despedazar su ánimo se le oyó expresar un tanto quejumbroso: Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicios y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria”.

Aquella vía dolorosa elegida por Duarte por la independencia no fue diferente a las estaciones que tuvo que andar Jesús por la salvación de la humanidad; se le vio al patricio caer una y otra vez cargando la pesada cruz de aquella obra maravillosa de la libertad y de la nobleza nacional. No obstante, se le oyó expresar nuevamente con inigualable decisión nacionalista:Por la Cruz, por la Patria y su gloria denodados al campo marchemos: si nos niega el laurel la victoria, del martirio la palma alcanzaremos”.

Aun sabiendo el joven Duarte que por su actividad independentista podía en algún momento su nombre ser martirizado por la ira venenosa del olvido y de la traición, no hubo en él signo ninguno de duda en la tarea egregia de sacrificarlo todo, hasta su propio honor si hubiese sido necesario, por entregarles a los dominicanos una patria soberana, sin ataduras extranjeras y sin la amenaza de gobiernos absolutistas. Sigamos sus pasos, imitemos su fortaleza y elogiemos su espíritu libertario reducido en la siguiente declaración: “Dios ha de concederme bastante fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi patria libre, independiente y triunfante”.

Sin embargo, malos gobernantes a lo largo de la historia han pretendido olvidar la proeza y la abnegación casi sacerdotal del padre de la patria tratando en vano de sepultar su heroico nombre y su generosidad sin límites. Pero estos intentos de tiranos y tiranuelos sucumbirán siempre bajo el peso de los dominicanos, quienes unidos como si fuera un solo haz de acciones salvadoras evitaran tan perverso designio entonando al viento este verso del patricio: «Los blancos, morenos, cobrizos, cruzados, marchando seremos, unidos y osados, la Patria salvemos de viles tiranos, y al mundo mostremos que somos hermanos».

En el momento en que se pretende hacer de la patria una fusión con el vecino pueblo de Haití, un hecho que si Duarte estuviera vivo en estos precisos y vergonzosos instantes lo declararía ignominioso para los dominicanos; este hecho me obliga a regresar a las palabras del Patricio quien nos advierte con mucha autoridad moral que: Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes con estas ideas; destruir la nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar la nación entera”.

Conmemoremos con orgullo el día del natalicio del padre de la patria, Juan Pablo Duarte y Diez, haciendo de este bicentenario una fiesta memorable del corazón y del espíritu y recordemos en solemnidad fervorosa sus patrióticas y aleccionadoras palabras: «En Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano».

Como al parecer no hay espacio moral ni hombres fieles a aquel ideal sublime promovido y sustentado por Duarte en aquella sociedad patriótica La trinitaria, es deber de todo buen dominicano constituirse en una roca sólida, en vigilante entusiasta de la patria para sortear las dificultades que han de sobrevenirle a la democracia.

No olvidemos en este día glorioso la frase que nos legó Duarte la cual representa un pacto firme con el liberalismo y con la institucionalidad democrática: «La Nación esta obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias y justas la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen».

 

El nacimiento de un nuevo liderazgo político

No tengo la menor duda de que el activo político y el liderazgo más acabado que tiene  la República Dominicana está representado en la figura del  ex presidente de la República y líder del Partido de la Liberación Dominicana, doctor Leonel Antonio  Fernández  Reyna. ¿Porque digo esto?. Veamos.

Después de la desaparición física de los liderazgos tradicionales del Siglo XX, el  doctor José Francisco Peña Gómez, el profesor Juan  Emilio Bosch y Gaviño  y el doctor Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, es  éste joven político  quien ha dado muestras temprana  de ser  capaz de llenar el vacío dejado  por sus predecesores.  Es inteligente, tiene formación política, comprensión de la problemática global, sabe concertar, es un fino y audaz armador de ideas y conceptos; sensible, sereno, honesto, solidario y visionario.     

El  nacimiento de este nuevo liderazgo, que al parecer gravitará por mucho tiempo en el escenario político nacional  en el Siglo XX1, llega en un momento histórico en donde la nación carecía  de un guía  fundamental, con capacidad de conducirla por los senderos del progreso.

Quiero que quede claro que no soy apologista  ni biógrafo  del doctor Fernández.  Él no lo necesita,  pero  es de justicia reconocer que los vuelos y las luces de este  político dominicano lo colocan en un círculo exclusivo de dominicanos  fuera de lo común.

Probablemente sea por eso que se haya  orquestado toda una  campaña bestial, rastrera y perversa en su contra lo cual obedece, fundamentalmente, al conocimiento que tienen sus detractores y adversarios  políticos internos y externos del arraigo de su nuevo liderazgo en la sociedad dominicana.

Conscientes de esta situación  y sabedores  de que la  permanencia en el Poder del Partido de la Liberación Dominicana descansa sobre ese nuevo liderazgo emergente lo quieren hacer trizas sin importar los medios utilizados para lograr sus malsanos propósitos ni las consecuencias negativas que provoquen sus acciones.

Al país hay que advertirlo,  orientarlo y educarlo para que se empodere de la idea de que nuestro destino tenemos que diseñarlo y construirlo nosotros y no una potencia extranjera  llámese como se llame .

Si Leonel Fernández se ha preparado y trabajado para conducir la nave de la República en un momento de orfandad del liderazgo nacional, por capricho de unos pocos  amargados y resentidos, criollos o extranjeros; no  se puede  permitir que la Patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón sea conducida por partidos y políticos ineptos que lo único que han hecho cuando les ha tocado gobernar es sumirnos en la desgracia.

Si lo azares del destino han colocado a este hombre en ese camino no es su culpa; son de los misterios   inexplicables  del Universo que sòlo pueden ser descifrados  por la Divinidad.