Buenas perspectivas en el Mercado Inmobiliario de la RD

SANTO DOMINGO.- El sector inmobiliario y de construcción en República Dominicana ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos años, opinó Oswaldo Carrillo, director del grupo empresarial Greincor.

En 2014 se había estimado un crecimiento de 11.4% para enero-diciembre, pero según el Banco Central creció un 13.8%, observó.

En cuanto a las razones que han favorecido el crecimiento del sector, se encuentran el crecimiento económico que ha experimentado República Dominicana y la promulgación de la Ley Hipotecaria en 2012, dijo Carrillo.

El director del grupo empresarial Greincor señaló que la nueva Ley Hipotecaria promueve la construcción de viviendas económicas, con ventajas fiscales, y la creación de nuevos instrumentos financieros, dan profundidad y liquidez al mercado hipotecario.

“La clave es mantener intereses estables y bajos, y las leyes que se están aprobando van a mejorar esas condiciones. Hay una oferta importante, por lo que el sector está saliendo de la crisis gracias al crecimiento económico, los próximos años serán la consolidación del sector”, agregó.

CAMBIOS DE PARADIGMAS

Adujo que «Con el crecimiento del sector y las nuevas leyes que facilitan adquirir una vivienda, se ha cambiado el paradigma y el dominicano  ha pasado de vivir ‘alquilado’ a adquirir una vivienda».

“Greincor ofrece a las familias, parejas jóvenes, o quien desea invertir en una vivienda, la oportunidad de adquirir su casa con todas las facilidades que ofrece el mercado; pero sobre todo en proyectos con equipamiento urbano, diseño arquitectónico moderno, localización estratégica, tecnología, paisajismo, son algunas de las variables que se analizaron para concebir este proyecto”, destacó Carrillo.

Por otro lado, los condominios son manejados por una empresa experta; además de que se  imparten charlas a los propietarios sobre la convivencia, el ahorro familiar, manejo y resolución de conflictos, y el uso y mantenimiento de la propiedad.

Carrillo asegura que Greincor se enfoca en la venta de una vida en comunidad, condominios en proyectos cerrados, seguridad 24 horas, estándares de construcción internacional y amenidades como área recreacional y piscina para los pequeños, que antes estaban fuera del alcance por presupuesto.

jpm

: El PLD cayendo en la trampa

Juan Bosch creó al Partido de la Liberación Dominicana como una nueva fuerza política destinada a crear una sociedad con un Estado independiente cuyo objetivo debía ser el completo desarrollo de sus conciudadanos en un ambiente de libertad creativa.

Por eso en su discurso del 15 de diciembre de 1973 cuando fundó el PLD -y yo estaba presente- proclamó que el propósito del nuevo partido era concluir la obra del Fundador de la República Dominicana, Juan Pablo Duarte.

El Líder histórico delineó con su conducta, con su testimonio de vida, con sus escritos y las cátedras magistrales contenidas en sus Obras Completas publicadas en el 2012, lo que debía ser El PLD.

Juan Bosch estableció una línea conductual clara, tanto en lo personal como en lo político. Educó en la aplicación teórica y práctica de los métodos de trabajo del Partido, que insistió fue creado para Servirle al Pueblo Dominicano.

Es verdad que la realidad es compleja.

Es verdad que la vida real es complicada.

Es cierto como escribió el Maestro que el ser humano es la materia más volátil que existe sobre la tierra.

Pero también es verdad que los seres humanos, como son los jefes actuales del PLD (me refiero no a dos, sino a todos sus dirigentes y bandos) tienen al menos elementos racionales y sensibles para comportarse correctamente desde el punto de vista político.

Desde el punto de vista del correcto manejo del Estado para enderezar entuertos y reasumir los propósitos esenciales para los cuales Juan Bosch fundó el PLD.

Todo esto es bueno que se recuerde en el cincuenta aniversario de la Gesta de 1965 que se inició con el objetivo de restituir a Juan Bosch en la Presidencia de la República, cuando aparenta ser que un conflicto interno -atizado hace tiempo por supuestos «periodistas» apartidistas- presenta ante los ojos del mundo al PLD cayendo en una trampa de intrigas y divisiones que lo conducen a una derrota histórica.

En el pasado, con el liderazgo de Bosch, las crisis fueron superadas.

Ahora sus herederos políticos, enfrentados por las intrigas de dentro y de fuera, podrían conducir al PLD a su destrucción y a la derrota de ellos mismos si no ponen freno a tiempo a las pasiones y las insensateces.

Roma, Viernes 24 de Abril 2015

Horacio Vásquez, Leoncio Ramos y la reelección

Si hay una constante en la historia dominicana es el hecho de que los gobernantes encarnan el lujo privilegiado de la lisonja, y súbitamente se sienten una transparencia imborrable, y entornan los ojos, y son indispensables. Incluso reemplazan la ambición personal por la Patria. Todo pende de ese mito feliz que nos salvará. Santana, Báez, Lilís, Mon Cáceres, Vásquez, Trujillo, Balaguer, Leonel e Hipólito. Todos han cantado a coro su salmodia mesiánica. De los casi dos siglos de vida republicana, el continuismo se ha presentado siempre como la redención coyuntural, y ha terminado devastando la nación y descoyuntando sus instituciones. Como Danilo Medina ahora, con ese aspaviento de un ambicioso creyéndose un redentor y no es más que la continuidad vergonzosa de la historia nacional.

Lo que más se le parece es el caso de Horacio Vásquez y Leoncio Ramos. Tanto Danilo como Horacio Vásquez se dejan lamber por la zalamería, y renunciando a sus principios anti reeleccionistas sucumben a la adulación y a la falsa conciencia de creerse predestinados. Horacio se apegó de tal forma al poder que forzó una modificación constitucional que el 17 de junio de 1927 prorrogó su mandato por dos años más. Se le llama “La prolongación”, pero no fue más que el pórtico de la ambición del caudillo (“Horacio o que entre el mar”), puesto que cumplida ya la prolongación, los partidarios de Horacio Vásquez armaron la reelección para el periodo 1930 a 1934, y desplegaron la leyenda de un ser providencial y mágico, imprescindible para la continuidad de la patria, pese a que Horacio estaba gravemente enfermo, y las instituciones destruidas por la corrupción.

Entonces saltó al ruedo un apacible juez de la corte de apelación de La Vega, el licenciado Leoncio Ramos; dirigente del Partido horacista, y modesto integrante del pensamiento político social de la época. Rápidamente se hizo el héroe intelectual del momento, porque colocó al predestinado frente a su propia ambición, y apostrofó duramente al otrora líder antirreeleccionista porque “las promesas suyas en nombre de las cuales convocó tantas veces al pueblo a la guerra y a la matanza, en donde encontró ese pueblo infructuosamente su ruina económica, la mengua de su buen nombre, gran derramamiento de sangre, han quedado desmentida con su actitud de hoy”. Con su carta pública, Leoncio Ramos se convirtió en un paradigma de valentía y probidad ciudadana, citado con veneración por todos los que auscultaban con preocupación el porvenir de la patria. Incluso Juan Bosch escribió un artículo en esos días nombrándolo como uno de los “hombres de vergüenza” con que contaba el país (ver: “La más anunciada revolución de América”, p.25; Bernardo Vega, editor). El mismo caso de Danilo Medina, sin su Leoncio Ramos empotrado en un partido envilecido por la corrupción. Porque si hay algo que demuestra el caso de Horacio Vásquez, y ahora reitera la continuidad histórica el caso de Danilo Medina, es que hay una relación dialéctica entre el continuismo y la corrupción.

Entre Danilo Medina y Leonel Fernández no hay una ruptura, sino una continuidad del modelo. Aquel hombre al que “había derrotado el Estado”, usó los fondos públicos para ganarle la convención interna a Leonel. Ha ampliado el financiamiento del partido a través de la nómina pública. Es indiferente a la depredación del Estado, y mira hacia otro lado cuando en su propio gobierno la corrupción se expande. Compromete el futuro de numerosas generaciones de dominicanos financiando con préstamos el presupuesto, y juega a ser Dios fingiendo un paternalismo vulgar, sin enfrentar a fondo ninguno de los problemas estructurales de la nación. Ahora se propone desmentirse a sí mismo, encaramarse en los signos rituales de su desmedida ambición, financiando con los dineros públicos toda la aventura reeleccionista que antes criticó.

En la penosa historia de la reelección presidencial en nuestro país, el pequeño burgués que se traga el suspiro de su condición de insustituible, construye siempre un mundo de justificaciones hecho a la medida de su comercio. Nuestra historia es aterradoramente circular. Horacio se creía “La virgen María con chiva”, Leonel se pantalleó como “La virgen de la Altagracia con bigotes”, y ahora Danilo encarna “La virgen de Las mercedes adolorida”. Manipulaciones circulares en la historia que quieren fundar como naturaleza y eternidad lo que no es más que ambición.

Mi país como el mar

Me fascina contemplar la inmensidad del mar. Sus aguas desplazándose suavemente, serenan el espíritu. Mi temor surge, rayando al miedo, cuando anuncian ráfagas, vientos fuertes, huracanados, la llegada de tormentas. Ahí termina el encanto del mar, la paz. Sus aguas se convulsionan como enojadas, las olas crecen, suben, bajan, golpean la playa, arremeten, arrastran, se llevan árboles y todo lo que encuentran en las playas y su entorno. Me asusta.
Eso mismo sucede con el panorama político de la nación, cuando se desbordan las corrientes políticas, las pasiones, los intereses. Como no se nadar, como no se de política, tiendo a reaccionar igual que frente al mar, me recojo y me pongo a reflexionar, mas bien a orar. Pienso que la vida es una y termina, que lo esencial es la paz espiritual, no lo material, que Jesús se sacrificó por la justicia social, que Dios observa el individuo y sus intensiones y sabe detenerlo.
Con eso en mente, observo con lástima en ese océano de intereses, a muchos de los líderes que llevan el timón “de los barcos políticos”, de los partidos. Me duele ver como prefieren hundir algunas embarcaciones y sus dirigentes. Otros levantan las manos y se suben a cualquier nave que le pase cerca. En este mar revuelto, surgen los pescadores y lanzan redes por doquier. Otros pierden el rumbo.
“Los pejes gordos” en sus flamantes barcos, sienten el impacto de la marea, se tambalean pero siguen pescando. Nada los detiene en la búsqueda de tesoros para si. Olvidan los infelices. No les lanzan salvavidas. Se creen todopoderosos.
Olvidan que puede haber toda una estrategia montada para desenmascararlos, para conocer su equipaje. Se les observa.
Después de la tormenta, de las fuertes ráfagas, se calman las aguas. ¿Qué dejó sepultada? ¿Qué habrá aprendido la población? ¿Quiénes tuvieron el coraje de sobrevivir con dignidad, de resistir la ambición, la tentación del dinero? Todo esta tan embarrado, que no hay fortuna que lo limpie. Lo más valioso y hermoso, es estar tranquilo con la conciencia. ! Eso no tiene precio!. La verdad resplandecerá y “os hará libres”. Esperemos.

Descifrando el ajedrez político del PLD

 
 
Tomando de modelo la constitución americana, nos proponen modificar tema re-elección en RD y parece que éste se aprobará con acuerdos soterrados que no tienen garantía de ejecución, pero que costaran muchos millones.
 
El dólar se disparará a 45.20 y el peso se depreciará más. La gente tendrá el circo nuevo 2016.
 
Oposición se re-enfocará  y Danilo sentirá la baja de popularidad y presión y el León se reirá solo. Pues si no pasa la modificación, dirá no es su culpa y si aprueban modificación y se pierde por usar la receta de Miguel Vargas y no treparse a la patana, entonces Danilo Medina enfrentará a la mejor mutual conciliadora posible: el binomio joven de Luis Abinader con su vice, la hija de Hipólito Mejía.
 
Entonces, le dirá el león al PLD, «solo conmigo se gana»  Son posibilidades de ajedrez.
 
Si no se da esa jugada, 2016 será déjà vu y se enfrentarán otra vez Hipólito y Leonel, sin tema Baninter y dólar al 50% y con desgastes de ambos lados. Esto está difícil.
 
23 miembros de la cúpula PLD y hasta la esposa de Leonel, apoyan  motivar re elección como un caramelo envenenado para Danilo Medina, quién pagará caro esos apoyos y luego ver si pasa la reforma constitucional.
Eso luce como una pantalla del león, Leonel Fernández. quizás condicionada a que si no pasa, él debe ser el candidato en 2016 y dejar libre el 2020 a su “amigo” Danilo Medina, con re-elección aprobada y tendremos a los dos gallos por mucho tiempo. 
 
Parece que jugamos ajedrez. 
 
Todos los aspirantes deben declinar y apoyar a Danilo Medina hoy, pero eso solo es pose política aparentando consenso, y por abajo negociando cargos y posiciones y si las 3 fuerzas en contra de la reelección, como son la Iglesia, Embajada Yanqui y parte de los no alineados que dicen, ese referéndum no es mayoritario, sino se compran, o negocian como dicen ahora, a un mínimo de 12 legisladores de oposición que presenten proyecto reeleccionista como mayoría aplastante.
 
Sin esos 3, repito,  no se podrá lograr en 6 meses aprobar y terciar en buena lid.
 
A la oposición le interesa luchar con Leonel Fernández., y le dirá a sus legisladores “nadie debe aprobar esa reelección, pues la guerra» es contra el león, quien tiene ya el rabo largo y muy pelado por tapar tantas faltas y dorar la píldora. Danilo es más difícil de vencer.
Pero como todos saben en el PLD que la gran popularidad del actual mandatarioes una bola de humo que se disipará con nuevas promesas del León y el recuerdo de 12 años ayudando a los compañeros, que tuvo el león, cosa que Danilo Medina no pudo lograr en 36 meses, pues hay mucha queja y dolor callado, de que el hombre de la dermatitis no ayuda  mucho a la base, aunque es muy serio y no roba.
 
La negociación más valida es que ni el león, ni Danilo Medina, sino una tercera persona que sea el intermediario conciliador sea el candidato y se habla seriamente de Reynaldo Pared, pues tiene a sus dos hermanos luchadores y aceptados en muchos medios.  Carlos Pared entre los amigos de Danilo Medina y al Gral. Sigfredo Pared en las Fuerzas Armadas.
 
Salir a vocear subió de precio, especialmente en el PLD.
Militantes no quieren tarjetas solidarias, ni chequecitos, sino de la papoya que le dieron al Félix Bautista y que sea rápidamente repartida a muchos.
 
Esperamos los hechos y acuerdos del 20 de Abril en adelante se transparenten. Fueron decisiones que al PLD le dolieron, en Juan Dolio y más aun a Juan el dolido Bosch.Johnnysanchez1147@yahoo.com

¿Otra poblada con Leonel?

 
Fue a Antonio Gil quien desde  la sala de redacción de la planta televisiva de TeleAntillas se le ocurrió llamar al doctor Germán Ornes Goiscou, director de El Caribe, para decirle: “el único que puede cubrir eso es De León”.  Gil se refería a una de las más dantescas y desorbitadas manifestaciones contra gobierno alguno; la del 24 de abril de 1984.
 
El jefe de redacción de Teleantillas, con el que había trabajado anteriormente, no me recomendó porque yo era una estrella como reportero. Nada de eso. Pero si entendía  que ante las disconformidades callejeras durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco, como siempre, por ser un individuo sin ínfulas de intelectual afrancesado y que conocía a los «tigueres”,  yo era el reportero indicado para cubrir esas contingencias.
 
Irónicamente, esto, por ser  yo todavía un “soñador”, románticamente apegado a principios de izquierda, Antonio Gil tenía el estereotipo de que no parecía salido de las entrañas de Borojol.
 
Pero a contrapelo de ese criterio, en el momento, entendía que sí era el garante para evitar que  apedrearan los vehículos de TeleAntillas y El Caribe, empresas asociadas.. Y como sucedía en esa etapa: ¡que se joda el más contestatario; que parece comunista!
 
No preciso  ahora, con que chofer hicimos el recorrido en barrios y calles de la parte alta de la ciudad, y si la memoria no me falla creo que me acompañó como auxiliar, el aguerrido camarógrafo Heriberto Rossi y un experimentado fotógrafo  a quien llamábamos “Ricardito”.
 
Cuando iniciamos el recorrido, observamos como Santo Domingo, se asemejaba a una metrópoli sitiada por una guerra sin tregua. En las calles todo estaba revuelto y había enfrentamientos por doquier entre manifestantes y fuerzas combinadas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Más tarde comprendí lo que eran manifestaciones con características de poblada, como las definió el profesor Juan Bosch.
 
Al asomar a Villa Francisca, en la calle José Martí con Francisco Henríquez y Carvajal, vehículo   en marcha, me lancé cual si fuera un intrépido cobrador de guagua; mientras les hacía seña a  enardecidos manifestantes que, piedra en mano, tenían la intención de destrozar los cristales del jeep. Alguien gritó: “espérense que es Fernando”.  Gracias a mi oportuna presencia la acción no se consumó. En eso no  se equivocó el zorro de Gil.
 
En nuestro recorrido pudimos percatarnos de varios muertos y heridos, y  observamos hasta militares vestidos de civiles que apoyaban las manifestaciones. Es difícil determinar cuántas fueron las víctimas. ¿Hubo cien muertos, o más? No se tiene  la cifra exacta. Si recuerdo que no tuve el valor de observar como agonizaba un joven del barrio de Villa Consuelo, luego de ser impactado de bala en  la cabeza.
 
Algunos cientistas sociales entienden que la historia acontece en espiral. En estos momentos, podríamos decir que en República Dominicana donde se desbordan convulsiones políticas en ciclos, podría inferirse que si Leonel Fernández Reyna asume la Presidencia, por nueva vez,  podrían presentarse graves revueltas y otra poblada con mayor saldo trágico que la del 1984. 
 
Porque aunque recientemente Fernández Reyna habló de siembra de cizañas, hasta ahora, lo que si tiene como una mancha cuasi indeleble es, el  no haber convencido a la mayoría de la gente de a pie, de que  no tomó sumas millonarias del capo Quirino Ernesto Paulino Castillo.
 
Pero tampoco bastó con que transcurriera la Semana Santa, para que la población olvide un no ha lugar, a favor de su hijo putativo Félix Bautista. Tal vez erróneamente Leonel y sus acólitos se la juegan apostando al olvido.
 
Y créanme, Leonel, visiblemente, no ha dado muestras de ser un hombre valiente. Pero tiene un tozudo y banalizado ego. En cualquier momento se haría el loco, con tal de mantenerse en el poder. Es decir, esta vez, su terquedad, no apelaría a “pagar para no matar”.
 
Su enfermiza obsesión de poder no sería compatible con interés de evitar  que se oprima al pueblo dominicano tras manifestaciones con características de poblada, con motivaciones más contundentes  que la acontecida en 1984.
 
Y para ello está acompañado no sólo de corruptos, sino de oportunistas que le importa un comino y tres pepinillos lo que piense el pueblo, con tal de seguir aferrado a los permisivos actos de corrupción. ¿Lo dudan? 
 Espéremos.

 

La dialéctica del poder

 

Marchar  contrario al curso de la historia es peligroso. Implica trastornar  y perturbar el proceso normal de la vida. Nadie tiene  ganancia de causa cuando obra en contra de la lógica formal ni mucho menos de la lógica dialéctica. Son los principios filosóficos  que  moldean la esencia de la vida.
Avanzar por el camino correcto siempre será  mejor  que caminar rumbo al retroceso.Los pueblos entran en conflictos bélicos  cuando son llevados por la fuerza por caminos equivocados. La realidad macrosocial está  por encima de los intereses  particulares  porque  es la genuina voluntad de todos.
Y en toda democracia cabal, la mayoría impone su voluntad a la minoría, sin ninguna clase de contratiempo. Romper  esa dinámica social dialéctica es perturbar la paz y el orden.
Y lo que el país mas anhela y necesita es el avance, el  progreso en armonía con la paz y el desarrollo sostenible.Lo que más daño causa a la Nación es la lucha mezquina por  controlar el Estado, los poderes públicos, sólo para establecer privilegios  y perpetuar la inequidad social.
Es lo que hemos visto en el último medio siglo de democracia postrujillista. Muchos males sin remedio, y la mayoría de la población decepcionada, sin alimentos suficientes, enferma y sin eduación. Es la causa de una creciente ingobernabiidad social. No puede haber paz  donde la lucha es por el mas elemental  derecho a la vida, el  derecho a comer un  pedazo de pan en tierra de abundancia.
El esfuerzo por mejorar la calidad de vida de la población més pobre ha logrado algunos pequeños avances en la gestión de Danilo Medina. Negar eso es una mezquindad miserable.
Lo vemos en los programas sociales hacia el emprendurismo, con préstamos  a pequeños negocios sin crédito, con los programas educativos de alfabetización masiva, con la transparencia en la asignación de obras del Estado, escuelas, acueductos, calles, caminos vecinales. 
Hay una agenda nacional incumplida, y mucha ansiedad social en temas como el agua, el alcantarillado sanitario, la falta de letrinas en amplias zonas geográficas, la más cruel falta de servicios básicos . Lo que la gente persive como grandes logros son apenas  pinceladas, leves remedies,  calmantes para el enfermo agónico. Pequenos avancs que la gente mas pobre  lo recibe con mucho agradecimiento y respeto.
Anque sobre el manto de la impunidad, que amontona la basura de la corrupción en un rincón de la casa, Danilo Medina ha levantado una nueva etica en la conducción política del Estado.
Como Juan Bosch en 1963 que planteó  “borrón y cuenta nueva” hacia el trujillismo, pero impuso sus proias reglas al gobierno,  Danilo habló de no lanzar piedras hacia atras. Sus adversarios internos están protegidos, tienen garantía de poder e impunidad.
Todavia no ha hecho nada demasiado trascedente,  pero la gente  persive y valora a Danilo como gobernante extraorinario, y eso lo ha catapultado en el sentimiento y el corazon de la gente. Lo que hizo el Comité Politico del PLD fue validar y entender  la dialéctica del poder, que sin Medina, puede escaparse de las manos.  Todavia falta el Congreso,   ganó la primera batalla, pero no la guerra.

   

La apuesta de Hipólito





Quizá un poco de predisposición haya impedido a algunos dominicanos
captar todo el contenido de lo dicho por el ex presidente Hipólito
Mejía, al asegurar que si el presidente Danilo Medina lograra que
Leonel Fernández, del PLD (Partido de la Liberación Dominicana), y
Miguel Vargas, del PRD (otrora Partido Revolucionario Dominicano),
aprueben una reforma constitucional que le dé paso a la reelección,
él (Mejía) se retiraría a Gurabo, en Santiago.

Mejía, pre-candidato presidencial por el PRM (Partido Revolucionario
Moderno), cuya convención nacional se realizará el próximo domingo,
está seguro, como muchos, que dada la composición del Congreso
Nacional, el presidente Medina no cuenta con el número de
legisladores suficiente para aprobar la reforma que le permita
repostularse.

Levantado el impedimento constitucional, Medina no tendría escollos en
su partido, el PLD, para ganar la candidatura. Si Fernández prestara
su concurso y el de su acólito Miguel Vargas para el logro de ese
objetivo, estaría apoyando la repostulación del mandatario. De ahí que
Hipólito Mejía se ofrezca para retirarse a su lar nativo si ese
milagro ocurriese.

Es dicho repetido que la política se nutre de realidades, no de
supuestos. Hay que ver si se aprueba o no la enmienda
constitucional. Muchos dudan que eso ocurra. Ahora, si la
reelección no pasa por culpa de Fernández y Miguel Vargas, ¿cuál será
la reacción del grupo de Medina frente a éstos? ¿Los apoyaría en sus
aspiraciones? Hay que dudarlo.

Medina no tiene en el Congreso los votos necesarios para pasar la
reelección, comenzando con la ley que autorizaría la reforma a la
Carta Magna. Y es obvio, que Fernández, por más disciplina
partidaria que se alegue, y Vargas, por más favores que le deba a
Fernández, si facilitaran la aprobación, estarían afilando cuchillo
para sus gargantas.

Mejía apuesta a agudizar contradicciones en los adversarios. Ha
utilizado esa técnica en otros procesos políticos en los que ha
competido y ha salido victorioso. Él entiende que es más difícil,
aunque no imposible, vencer a Danilo Medina que a Fernández, por lo
que hay que estimular la confrontación para debilitar la posible
reelección.

Tendría razón si asume que oponerse a la reelección simplemente, por
parte de cualquier candidato, es colocarse del lado de los propósitos
de Fernández. Alguien puede rechazar la reforma a la Constitución por
sentimiento patriótico, pero de paso favorece el interés del sector
peledeísta que devoró despiadadamente el patrimonio nacional.

Que la candidatura del actual mandatario resulte más difícil de
vencer, no quiere decir que sea imbatible, lo que requiere es más
esfuerzo que si se tratara de Leonel Fernández. Ese es el
convencimiento de Mejía, quien se perfila ganador de la candidatura
presidencial del PRM para luego ganarle al PLD, con el candidato
que fuese. Es mi percepción y la de muchos.

Una clase gobernante incapaz e ignorante de la historia

 

      

A principio del siglo xx la República Dominicana era un país en el orden económico y social tan pobre que para esos tiempos carecía de caminos que comunicaran las diferentes regiones del país, así como de obras de infraestructura claves para la comunicación  entre las ciudades, el transporte de la producción a los mercados, la exportación y el desarrollo. 

A esto podemos agregar lo cotidiano de las luchas y los levantamientos en armas en contra de los gobiernos  legalmente constituidos, y que para la época la población era en gran proporción de analfabetos.

Esta situación de precariedad y de inestabilidad política y social, mantenida a lo largo de muchos años, marcarían en lo adelante el futuro de la historia política, social y economía del país, con las consecuencias propias de este acontecer.

Iniciando la dinámica histórica  de estas líneas, les diré  que la intervención norteamericana del 1916 fue una consecuencia directa de estos hechos, la cual en  8 años de ocupación, engendró a Rafael Leónidas Trujillo,  personaje que encarnaría  una de las dictaduras más execrable de la historia dominicana, sometiendo de ese modo  al pueblo dominicano, por un periodo  de 30 años.

Con el paso indetenible del tiempo y los hechos, un grupo de ex colaboradores de Rafael L. Trujillo lo ajustician el 30 de mayo de 1961. Decapitada la tiranía trujillista,  Joaquín Balaguer asume la presidencia en tanto el hijo del dictador, Ramfis Trujillo Martínez, pasa a dirigir las fuerzas armadas, periodo gubernamental de breve duración, porque las protestas, huelgas y asonadas militares conjuntamente con la intervención política norteamericana catalizaron la  expulsión de los Trujillo  del país para dar paso a la constitución de un primer Consejo de Estado presidido por Balaguer.

 Pero como el plan era la destrujillizacion del país, no era posible llevar a cabo ese proceso con un cortesano de la Era de Trujillo a la cabeza. Duró 15 días; el 16 de enero de 1962 un golpe de Estado desplaza a Joaquín Balaguer del primer Consejo de Estado dando paso a una Junta Cívico Miliar dirigida por Huberto Bogaert la cual solamente dura 2 días.  El 18 de enero se configura el segundo Consejo de Estado el cual estaba presidido por Lcdo. Rafael F Bonnelly, los demás integrantes son: Eduardo Read, Mons. Eliseo Pérez, Nicolás Pichardo, Luis Amiama Tió, el general Antonio Imbert Barrera y Donald Read Cabral.

En 11 meses en la dirección del gobierno, el  segundo Consejo de Estado implementa tímidas reformas estatales y políticas y organiza las elecciones del 20 de diciembre de 1962, resultando ganador el profesor Juan Bosch, el cual toma posesión del gobierno el 27 de febrero del 1962. Juan Bosch elabora una nueva Constitución de corte progresista con profunda reformas sociales y políticas.

Sin embargo, el 25 de septiembre el gobierno democrático de Juan Bosch fue derrocado en una conjura en la que participaron la derecha dominicana y la Misión Militar Norteamericana, quedando así frustrada la mejor perspectiva de progreso y desarrollo que gobierno alguno haya ideado en toda la historia de la Republica Dominicana

Depuesto el Presidente Juan Bosch, el país pasó a ser dirigido por el llamado Triunvirato, integrado en principio por  Emilio de los Santos,  quien lo preside, Ramón Tapia Espinal y Donald Reid Cabral. Posteriormente renuncia Emilio de los Santos en desacuerdo con el fusilamiento de Manolo Aurelio Tavares Justo  y sus compañeros sublevados en defensa de los derechos del pueblo y de la constitucionalidad. El hecho sucede en la Manaclas, San José de las Matas, provincia Santiago. Asume la presidencia del Triunvirato Donald Reid Cabral

El Triunvirato de caracterizó  por el desafuero y la corrupción, creando las condiciones para la guerra o Revolución de Abril del 1965 con la consecuente segunda intervención militar norteamericana el 28 de abril del 1965. Durante la ocupación,  la república tenía dos gobernantes el constitucionalista dirigido por de Francisco   Alberto Caamaño Deñó  y un selecto grupo de militares con el apoyo del pueblo y el de Reconstrucción Nacional encabezado por el general Antonio Imbert Barrera.

Como resultados en las negociaciones de las partes en conflicto  y la participación de la Organización de Estados Americanos fue designado presidente Héctor García Godoy , entre otros acuerdos del Acta de Conciliación  Nacional,  se acordó la renuncias de ambos gobiernos , la celebración de elecciones en 1966  y la salida  de las tropas interventoras , llamada fuerza interamericana de paz. (FIP)

En elecciones celebradas el 30 de junio del 1966 con la presencia de las tropas de intervención, cómo en los tiempos de Horacio Vásquez,  y en medio de inusitada represión política resulta electo presidente el Dr. Joaquín Balaguer. Después de la turbulencia viene la calma como en los tiempos de Ulises Heureuax y de Rafael Leónidas Trujillo.

Retrocediendo a nuestros ancestros,  cabe señalar la similitud entre dos periodos históricos sucedidos  en épocas diferentes en el país: entre octubre  de 1876  y octubre del 1879, es decir en el lapso 3 años, la república  conoció 14 gobernantes, el último de ellos encabezado por Gregorio Luperón.  La historia se repite, desde el 30 de mayo de 1961  al 1 de junio de 1966, lo que es lo mismo, en 5 años  el   país fue presidido por 10 gobernantes, el último de los cuales fue el Dr. Joaquín Balaguer.              

Hoy, 140 años después, los conflictos siguen marcando la dinámica del activismo político en la República Dominicana, una nación con graves problemas sociales, Políticos y de soberanía, sin embargo, la clase gobernante, incluyendo la política, no tienen agenda para el establecimiento de las reglas de juego imprescindible para el funcionamiento de la sociedad como lo hacen los Estado organizados.

 

Investigar, perseguir y juzgar ¿es lo mismo?

Por EDGAR MORENO

El Auto de No Ha Lugar de un Juez especial de la instrucción designado por la SCJ para el caso del Senador de San Juan de la Maguana, su motivación se sustenta en el principio non bis in ídem (no dos veces por lo mismo), con la que declaró la doble persecución, y que ha arrojado un costal de interrogantes en la comunidad jurídica nacional.

Una persecución puede provenir de dos fuentes. De un particular que ha sido victimizado por un delito, o del propio órgano persecutor del Estado, esto es, del Ministerio Público, cuando la persecución no dependa de ese particular, por tratarse de una infracción que no requiera de instancia. Pero ¿Cuándo se considera que se inicia una persecución penal en contra de una persona?

Para mí, aunque sé que mi posición no tiene que coincidir con algunos abogados, lo cual respeto, son cinco (5) actos.

  1. Cuando se interpone una denuncia.
  2. Cuando se produce una querella, ya sea por una infracción pública que dependa de la instancia privada o por una infracción privada;
  3. Cuando se persigue a una persona por una infracción de acción pública que no dependa de instancia.
  4. Cuando se impone una medida de coerción en desfavor de alguien;
  5. Cuando se práctica una prueba anticipada que supone incriminar e imputarle a alguien un ilícito penal.

La otra pregunta obligada es: ¿Cuándo el Estado Investiga penalmente a una persona, sea física o jurídica, implica en todos los casos que está realizando una persecución contra ésta? Si así fuera, todas las investigaciones que realiza la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, a las instituciones del Estado, caerían en el ámbito de la persecución, cuando el fin primario ese órgano fiscalizador, todos sabemos que es corregir las posibles irregularidades que se detesten en sus investigaciones.

La siguiente pregunta es: ¿Fue el Senador perseguido o fue solo objeto de una mera investigación? Sabemos que el Ministerio Público debe perseguir de oficio todos los hechos punibles de los cuales tenga conocimiento, pero solo cuando existan suficientes elementos fácticos que permitan verificar su ocurrencia, así lo establece el artículo 30 del Código Procesal Penal. ¿Pero qué ocurre si no existen los suficientes elementos fácticos para verificar su ocurrencia? ¿Queda inhibido o inhabilitado el Ministerio Público, de realizar una investigación?

Legalmente ese artículo no le impone como obligatorio al Ministerio Público de perseguir todos los hechos punibles, pues a pesar de poder tener conocimiento de algunos, si no existan de ellos elementos de hecho que permitan probar su ocurrencia, no pueden perseguirlos, pero no implica que la esa inexistencia de esos elementos fácticos, lo imposibilite de realizar una investigación, que fue precisamente esto último, lo que realizó el fiscal actuante de ese entonces, de la DPCA.

Si tomamos como referencia los cinco actos que pudieran dar origen a una persecución penal, nos cabrían cinco preguntas medulares:

¿Fue objeto el Senador de una Denuncia?

¿Alguien, utilizando la prerrogativa del artículo 85, numeral 3) del Código Procesal penal, se querelló contra él?

¿Se le impuso una medida de coerción?

¿Se realizó una prueba anticipada?

Todas las interrogantes anteriores tienen en común la misma respuesta, No. Pero, al parecer, la interpretación de esa investigación fue tan extensiva y tan garantista, que por primera vez, lo que aparenta una mera investigación se convierte en una persecución, descansando esa interpretación, en una norma de derecho, como lo es el CPP, en su artículo 9, que se contrapone parcialmente a otra de poder, como la Constitución, en su artículo 69, numeral 5), ya que la primera se refiere a la no percusión, juzgamiento ni condenación dos veces de una persona por los mismos hechos, y la segunda solo al no juzgamiento de una misma persona dos veces, por las mismas causas.

¿Qué sucede cuando una norma de poder como la Constitución Dominicana colisiona o se contrapone total o parcialmente a una norma de Derecho como la Ley 76-02 o CPP? La norma infraconstitucional, en este caso el CPP, establece en su artículo 9 , que nadie puede ser perseguido, juzgado ni condenado dos veces por el mismo hecho. Mientras que la norma de Poder, en este caso la Constitución Dominicana, en su artículo 69, numeral 5), establece que ninguna persona puede ser juzgada dos veces por una misma causa.

Como se puede observar, el Código Procesal Penal establece la no persecución, juzgamiento o condenación dos veces, estableciendo que en ningún caso pueden repetirse, cuando los hechos sean los mismos, y sea la misma persona. En cambio la Constitución solo se limita al no juzgamiento, de lo que infiero, se refiere a los juicios que se le realizan a la acusación (Etapa Preliminar), y a los juicios de conocimiento (Etapa de juicio de fondo).

Cuando esto sucede, lo aconsejable, según una mayoría de jueces penales, es buscar un punto en donde puedan coexistir ambas normas.

Como se puede apreciar, ambas normas (de poder y de derecho), coinciden en el hecho de que nadie puede ser juzgado dos veces por una misma causa o por el mismo hecho.

Sin embargo no coexisten en la Persecución y Condena de alguien por los mismos hechos o causas. Mientras la norma de poder solo establece la imposibilidad de dos juzgamientos por la misma causa (hechos), la norma de derecho entraña la imposibilidad de perseguir o condenar dos veces a una persona por los mismos hechos (causas).

¿Fue el señor Félix Bautista juzgado con anterioridad, en otro caso, por los mismos hechos en la que se fundamentó la actual acusación del Procurador General de la República?

El funcionario público especializado de ese entonces, y que realizó la investigación, no era juez, sino Procurador de la DPCA, por lo que se limitó a investigar unos hechos que podrían bien estar presentes en la actual acusación, pero indispensablemente no los persiguió, y mucho menos los juzgó, porque tal como lo establece el artículo 22 del Código Procesal Penal, éste establece que las funciones de investigación y de persecución, son exclusivas de Ministerio Público, por lo que están separadas de la función jurisdiccional, que es exclusiva de Tribunales y Jueces.

Lo que quiere decir, que así como el Juez no puede realizar actos que impliquen el ejercicio de la acción penal (pública o privada), tampoco el Ministerio Público puede realizar actos jurisdiccionales, verbigracia juzgar.

¿Es equiparable en derecho, investigar, perseguir y juzgar? Si fueran lo mismo, ¿Porqué son personas distintas las que investigan y persiguen, de las que juzgan? Si así fuera, ¿Para qué tendríamos para un mismo fin Fiscales y Jueces, si un solo pudiera hacerlo, como antes, en el antiguo Código de procedimiento Criminal, en el que teníamos al juez de instrucción, investigando y juzgando, al mejor estilo de la inquisición?

Es obvio que investigar, perseguir y juzgar, son cosas muy distintas, al punto que la competencia de juzgar recae en los tribunales y jueces, mientras la de investigación y persecución recae en el Ministerio Público y sus auxiliares.

Otra cosa, ¿Puede considerarse el fin de una investigación que devino en un archivo, sea provisional o definitivo, como cosa juzgada, como lo alegó la defensa del senador por medio de uno de los incidentes presentados como excepción? Ciertamente que el artículo 281 del CPP (Archivo), faculta al Ministerio Público a poder disponer el archivo de un caso mediante dictamen motivado, por distintas razones, pero, insisto, ¿Significa eso o es equiparable a decir, que se trata de la cosa juzgada o la mera cosa solo investigada, o tal vez perseguida?

La cosa juzgada implica la intervención de una decisión jurisdiccional, a lo que se refiere al artículo el artículo 69 de la Constitución, en su numeral 5). En cambio la cosa investigada y perseguida, entraña la intervención de una decisión de un mero órgano de investigación y persecución, cuya decisión la hace susceptible de recursos, incluso para solicitar el levantamiento del archivo, si procediera.

Lo que parece que ha sucedido en el caso que hoy nos ocupa, es que la interpretación que ha hecho el Sr. Moscoso Segarra como juzgador, es irse al principio de favorabilidad, que se encuentra definido en la Ley 137-11, en su artículo 7, numeral 5).

Ese artículo establece que la Constitución y los derechos fundamentales deben ser interpretados y aplicados de modo que se optimice su máxima efectividad para favorecer al titular del derecho fundamental, y que si una norma infraconstitucional (Como el CPP) es más favorable para el titular del derecho fundamental (La tutela judicial efectiva y el Debido Proceso) que las normas del bloque de constitucionalidad (como la Constitución), la primera se aplicará de forma complementaria, de manera tal que se asegure el máximo nivel de protección.

Quiere decir, que aunque el artículo 69, numeral 5), de la constitución vigente es limitativo, al disponer que no se puede juzgar dos veces a una persona por la misma causa, la norma infraconstitucional (CPP), en su artículo 9 optimiza la efectividad del derecho fundamental a la tutela efectiva y el Debido Proceso a que tiene derecho todo imputado, en la interpretación del Sr. Moscoso Segarra, si proporciona una mayor protección que la norma constitucional, cuando impide que sea éste, además del juzgamiento, ser perseguido y condenado dos veces por el mismo hecho.

Si esa fue la interpretación del juzgador, ¿Dónde entonces queda la supremacía de la Constitución, consagrada en su artículo 6, en su parte in fine, que entraña la nulidad de pleno derecho de toda disposición que le sea contraria? Ambas normas coinciden en que no se puede juzgarse dos veces a una persona por los mismos hechos o causas, pero difieren en que no se puede perseguir ni condenar dos veces por los mismos hechos o causas.

Finalmente, debemos entonces remitirnos de nuevo a la misma norma infracosntitucional (CPP), que quizás le sirvió de sustento al juez especial de la instrucción de este caso concreto, pues en su artículo 25 (Interpretación), establece que la analogía y la interpretación extensiva se permiten para favorecer la libertad del imputado o el ejercicio de sus derechos y facultades.

La Casación,parece, será el mejor escenario para determinar si se aplicó o no adecuadamente el Derecho a ese caso en concreto.