Preocupa a Fedoboxa situación del boxeo para Juegos SD 2026

SANTO DOMINGO.- La Federación Dominicana de Boxeo (FEDOBOXA) mostró su preocupación ante la situación de incertidumbre en que se encuentra ese deporte en ruta a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Su presidente, Rubén Garcia, aseguró que hasta la fecha se desconoce el lugar donde los organizadores proyectan celebrar el torneo de boxeo.

“El boxeo dominicano tiene su casa, el Colista Carlos -Teo-Cruz y fue allí donde exitosamente se celebró el torneo de boxeo de los Juegos Panamericanos Santo Domingo 2003”, planteó Garcia, acompañado de los miembros del comité ejecutivo de la FEDOBOXA y ante delegados de 29 de las 32 provincias en que geográficamente está dividida República Dominicana.

“Sacar de su casa al boxeo sería un invento innecesario y una desconsideración a un deporte que tantas glorias ha dado a nuestro país a todos los niveles de las competencias internacionales “, agregó Rubén.

Recordó que en la última edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, San Salvador 2023, el boxeo ocupó el segundo lugar entre los más de 20 países participantes, sólo superado por Colombia, por diferencia mínima y superando a una potencia boxística como Cuba.

Más preocupaciones

Por igual, Garcia mostró la preocupación de la Fedoboxa por la falta de identificación de los gimnasios donde entrenarán las selecciones de los más de 20 países que participarán en el boxeo de la cita regional, programada para el próximo año en la capital dominicana.

“Cada país necesitará entrenar dos horas diarias, para lo cual se requerirá entre tres y cinco gimnasios, que al día de hoy se desconoce cuáles serían”, sostuvo.

Agregó que tampoco se ha discutido con los organizadores y las autoridades deportivas un programa de preparación de los boxeadores dominicanos.

“A la fecha, el boxeo no sabe en qué pie está parado en ruta a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026”, planteó.

Garcia hizo sus planteamientos en el marco de la Asamblea Anual Ordinaria de la FEDOBOXA, celebrada en el Comité Olímpico Dominicano, acompañado de los miembros del ejecutivo Ramón Leonardo, don Arturo Morales, Primitivo Cadete, Luisa Guerrero, Miguel Martínez, Rafael Vilorio y el inmortal del deporte dominicano, Bienvenido Solano.

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Comentario sobre libro Transición Electoral 1966-1996, de Guido Gómez Mazara

La transición perenne

Por Fernando Aquino, PhD

A propósito de la puesta en circulación en Nueva York del libro Transición Electoral 1966-1996 del doctor Guido Gómez Mazara, me place compartir este comentario. Se trata este de un libro de historia, o de un periodo breve de la historia de la República Dominicana, que se ha tornado demasiado largo y, como dice el autor, arrítmico.

Si ponemos a un lado la cruel ocupación y explotación de los españoles de la Isla, la dominicana no es una historia larga. Este periodo al que el autor ha denominado “transición”, se ha tornado, sin embargo, en un tramo extenso, forjado a la sombra de otra lejana intervención foránea enunciada en la Doctrina de Monroe y catapultada en el infame Corolario de Teddy Roosevelt, que instauro el “derecho” de Estados Unidos a intervenir en los asuntos de Latino América, a su conveniencia. Es esa intervención del 1965, -su precuela y secuela-, la que marca la antesala de un periodo preñado de hechos históricos, en el debate electoral y no electoral por la gobernabilidad del país.

El examen historiográfico que Gómez Mazara nos ofrece en este volumen tiene, no obstante, un valor que va más allá de la efectiva documentación de los hechos, por su omnipresente relevancia en la vida actual de la República Dominicana. La de este libro es una historia de la democracia dominicana, o más bien de las tramas en la lucha por el poder, en la aspiración por construir un Estado democrático, tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo.

La gran interrogante planteada a través de este texto es ¿ha logrado la República Dominicana construir un país realmente democrático? La respuesta podría prestarse a modo deliberativo, si asumimos que la democracia nunca es perfecta y que el remedio a las debilidades de la democracia es mas democracia. Sin embargo, este libro nos ahorra las “percepciones”, pues el autor valiente y efectivamente nos muestra una radiografía clara de los graves problemas que tiene el régimen político de la República Dominicana, sus principales actores, y los mecanismos, incluyendo los partitos políticos, y las instituciones llamadas a sostener y fortalecer ese sistema.

Empezando con los tres lideres que dominaron el mercado político electoral, pasada la revolución de abril hasta el 1996, el doctor Joaquín Balaguer y su Partido Reformista, el Profesor Juan Bosh, en el PRD y luego el PLD y el Doctor José Francisco Peña Gómez, con el PRD, el autor nos presenta una interpretación paradójica, dualista, ambivalente, de lo que estos representaron, y aun representan, para la construcción de una verdadera democracia.

De acuerdo al autor, durante las tres décadas que abarca el texto, la personalidad de los lideres tuvo mas peso que el debate de las ideas o de la voluntad de construir instituciones fuertes, esenciales para el establecimiento de verdaderas democracias. “Por eso, muchos de los retardos institucionales estaban asociados a una mentalidad de la clase política que se resistía a los cambios porque implicaban un desplazamiento inmediato de su rol de figuras estelares” (Gómez Mazara, 2024) Resaltando su talento y carismas extraordinarios, el autor penetra en el modus operandi de cado de los principales protagonistas políticos de la época. Y deja implícito también, una cultura políticamente holgazana, acomodaticia al caudillismo, que le permitió sus extensos dominios.

“Juan Bosch combinó sus talentos literarios y experiencias fuera de la nación en la articulación de un cuerpo de planteamientos novedosos, con un inteligente apego a la interpretación de la realidad social, pero nunca cedió a su condición de figura máxima e indiscutible, tanto en el PRD como el PLD. José Francisco Peña Gómez fue la expresión químicamente pura de la incorporación de las masas al ruedo partidario. Su origen y constante apelación de los sectores excluidos vertebró la idea en los de abajo y que, uno igual que ellos, podía llegar e interpretarlos y alcanzar posiciones en el aparato estatal. Joaquín Balaguer, nunca fascinado por la inelasticidad en sus ideas, en ejercer un sentido pragmático, se dedicó exclusivamente a preservarse en el gobierno, dando la sensación a sectores fundamentales del país de representar el muro de contención a la posibilidad de que partidos de corte liberal accedieran, por la vía del voto popular, a la dirección del aparato institucional del Estado.” (Gómez Mazara, 2024)

Estos tres lideres dominicanos, no solo dominaron el periodo analizado por el autor, sino que todavía informa las decisiones e inspira el comportamiento de muchos de los lideres actuales del país. Pero las democracias no pueden depender de un hombre, pues como explicó James Madison en su Federalista #10, el hombre no puede resistirse a las facciones. El remedio a este vicio inevitable, dentro de un sistema de libertad política, son las instituciones. De acuerdo con este criterio, son las instituciones, no los hombres, lo mas importante en un país democrático.

Para no reinventar la rueda, vamos un poquito más allá, a buscar puntos en común entre autores que definieron filosóficamente un régimen político que funcionase bien para sus ciudadanos, como Aristóteles y Rousseau. Podemos empezar por establecer que ambos filósofos entendían al hombre como una criatura imperfecta, con un gran potencial de mejora en las circunstancias adecuadas. Como explica Aristóteles, «el hombre, cuando se perfecciona, es el mejor de los animales; pero si se le aísla de la ley y la justicia, es el peor de todos». Según el razonamiento aristotélico, esta «perfección» se asocia con virtudes cultivadas que encarnan la buena ciudadanía intrínsecamente asociada con una polis (un sistema) que funciona bien. Rousseau también promovió la idea de una sociedad política como necesaria para la realización del hombre como un ser inteligente. «Es sólo al entrar en una sociedad política que se convierte en un ser inteligente y un hombre».

Y es ahí que, adentrándose comportamiento ‘suigeneris’ del político dominicano y su consecuente sistemas para tomar o sostenerse en el poder, este examen del doctor Gómez Mazara nos aporta en el entendimiento del por qué no hemos avanzado mas y de las consecuencias que ha acarreado ese comportamiento. Para parafrasear a Nancy MaClean, lo de dominicana ha sido por décadas una “democracia en cadenas”.

Entre esas consecuencias se inscribe, las formación y en enquistamiento en el poder de unas elites empresariales y militares intrínsicamente proclives a la corrupción, una clase política extremadamente clientelista, y el engendro un par de generaciones a la que el autor del prologo de este libro, el destacado intelectual Diógenes Céspedes calificó como una generación presa de la cultura light, frívola “que se enseñorea a escala planetaria y que ha vuelto añicos los valores democráticos a través de la desideologización y la trituración de los principios y conceptos de la vida familiar, la sociología y la historia como lo que sucede y no lo que se desea que suceda.” (Céspedes, en Gómez Mazara 2024)

Recontando y analizando cada uno de los hechos que marcaron el periodo estudiado, Gómez Mazara nos asigna a todos una cuota de responsabilidad, en el tipo de país que hemos logrado, incluyendo una izquierda que rechazó de plano uno de los principios (aunque imperfecto) fundamentales de la democracia, que comienza con la celebración de elecciones. En esta izquierda también existe el crónico vicio del culto a la personalidad.

Del texto se deduce que el “retardo” democrático en Republica Dominicana se desprende de la falta democracia dentro de los partidos políticos. De hecho, en la historia reciente sobran los ejemplos de las dificultades que tienen los partidos para realizar una simple convención interna.

El libro del doctor Gómez Mazara sin embargo no es un documento de agravios. Pues documenta de una forma diligente y equitativa, cada uno de los hechos importante y los genuinos esfuerzos de los lideres por construir un mejor país. Es innegable que Republica Dominica, un país que, como lo documenta este trabajo, en 1965 los partidos políticos estaban debatiendo si se debía permitir a las mujeres o no votar sin la cedula de identidad, ha logrado grandes avances. Si miramos a la inestabilidad y los retos económicos que afectan a varios países de Latinoamérica, Republica Dominicana ha logrado sostener un régimen gubernamental estable, en donde existe una democracia retrasada o imperfecta, pero funcional, sobre todo si se toma en cuenta los retos, incluido el crimen organizado, que la globalización ha exacerbado internacionalmente.

Este libro de Gómez Mazara es un gran aporte a la discusión sobre el por qué el ‘retardo del reloj democrático’ democracia en Republica Dominicana no ha avanzado más. La cercanía del autor con mucho de los actores políticos que protagonizaron el periodo, su propia experiencia dentro del mundo partidario y gubernamental y su demostrada dedicación a la investigación de los hechos, hacen de este un texto importante para comprender el retraso y contribuye al debate en cómo superarlo.

De forma logística y simbólicamente apropiada -cuando el tiempo impuso su reloj biológico a los principales protagonistas el mercado político- el autor culmina su análisis de la transición electoral post guerra civil, con las elecciones de 1996, en la que resultó electo el doctor Leonel Fernández, tras un acuerdo con el doctor Joaquín Balaguer. Es decir, que el periodo analizado, comienza y termina con el dominio político del doctor Balaguer. Ese periodo que comienza con Fernández no solo continuó, sino que exacerbó los vicios problemas que no le han permitido a la democracia dominicana sacudirse al peso de las “figuras” omnipresentes, siendo mas sobresaliente el uso del dinero publico para estos fines.

A pesar de las expectativas que se crearon, la que comienza en el 1996 es una extensión de la que debió ser una transición hacia una democracia mas robusta, llevando la arritmia del sistema político dominicano que comenzó en el siglo pasado, hasta el primer cuarto de siglo 21. Sería interesante ver el análisis autor del 96 hacia acá. Por lo pronto, les invito a leer y discutir este importante texto de la historia política contemporánea que nos regala el doctor Gómez Mazara.

P. RICO: Miedo a deportaciones paraliza barrios de dominicanos

Por Esther Alaejos

SAN JUAN.- El pánico y la incertidumbre se reflejan en las miradas de los pocos transeúntes que se atreven a salir de sus casas en los barrios de San Juan epicentro de la diáspora dominicana y blanco de las redadas ordenadas por el presidente estadounidense, Donald Trump.

«La situación está que ahora mismo en Barrio Obrero no hay vida, yo vivo en los alrededores de Río Piedras y allá tampoco hay mucho movimiento, muchos negocios cerrados», relata el dominicano Eleudy Mercedes, que arribó a Puerto Rico hace siete años.

Desde la semana pasada, un ensordecedor silencio se apodera de las calles de Barrio Obrero y la música típica de República Dominicana, como merengues y bachatas, han dejado de escucharse en los bares, que están ahora cerrados como muchos otros negocios por miedo.

Además, los pupitres de los niños migrantes están vacíos en las escuelas puertorriqueñas y la ausencia de dominicanos es patente en las consultas médicas de la isla, que es un Estado Libre Asociado a Estados Unidos.

«Nosotros somos honrados y trabajadores», «están todos escondidos», son algunos de los comentarios que intercambian entre sí los pocos viandantes en la plaza Antonio R. Barceló, en el centro de Barrio Obrero.

«PERSECUCION SELECTIVA, XENOBOFICA Y RACISTA»

El miedo está latente en la comunidad, desde que hace diez días agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, en inglés) llevaron a cabo la primera redada contra inmigrantes en Puerto Rico y detuvieron a decenas de personas.

José Rodríguez, presidente del Comité Dominicano de Derechos Humanos de Puerto Rico, denuncia que «esta persecución selectiva, xenofóbica y racista, basada en el discrimen» va a crear «una crisis económica y humanitaria».

«Las personas no van a ir a trabajar. No se atreven a salir a la calle», confiesa Rodríguez, quien lamenta que «el Gobierno puertorriqueño se ha arrodillado ante lo que ha dicho el presidente (Trump)».

Según los datos del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, hay alrededor de 60.000 dominicanos en la isla, que tiene poco más de 3 millones de habitantes, lo que representa el 60 % de la población inmigrante.

La mayoría de los dominicanos atraviesa el mar que separa a las dos islas en las llamadas ‘yolas’, arriesgando su vida en busca de un futuro mejor en Puerto Rico, adonde cada vez llegan también en estas débiles embarcaciones más haitianos.

 

Llega a la RD un buque con 26 millones galones de gas licuado

Santo Domingo, 4 feb (EFE).- Un buque con capacidad para más de 26 millones de galones de gas licuado de petróleo (GLP) llegó al país este martes para suplir las demandas del combustible, que en los últimos días había sufrido escasez en algunas estaciones de venta.

Se trata del buque Freycinet, que arribó al país por la terminal de San Pedro de Macorís.

Si bien distribuidores y estaciones de combustibles se vieron afectados durante los últimos días, el presidente de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), Leonardo Aguilera, afirmó el lunes que el 40 % del mercado restante continuó operando con el suministro correspondiente.

DESLIGA REFIDOMSA DE RETRASO ABASTECIMIENTO

Asimismo, Aguilera aclaró que Refidomsa no fue responsable del retraso en el abastecimiento y destacó que la empresa está preparada para colaborar con otros importadores cuando sea necesario.

Con la llegada del buque, las estaciones asociadas al sector privado podrán reanudar el despacho del combustible, garantizando así la disponibilidad del producto para los consumidores que dependen del GLP para el transporte, industria y el uso doméstico, según fuentes del sector.EFE

Mueren 4 en choque autobús y automóvil en La Altagracia

Santo Domingo, 4 feb (EFE).- Cuatro personas fallecieron este martes luego de que el vehículo en el que se trasladaban impactara con un autobús, en un hecho registrado en la carretera La Otra Banda-Verón, Punta Cana, provincia La Altagracia, informó el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911.

Hasta el momento no se han precisado las causas exactas del accidente, de acuerdo con un comunicado del organismo, que indicó que el conductor del autobús fue puesto a disposición de las autoridades para los fines correspondientes.

Aunque el 911 no reveló los nombres de los fallecidos, varias fuentes han informado que se trata de los dominicanos Ricardo Antonio Linares Méndez, de 22 años, y Ronny Evangelista Peña Rijo, de 46; el haitiano Jasen Cliff Boussiquot, de 20 años, mientras que la cuarta persona no ha sido identificada.

Al lugar del siniestro acudieron ambulancias, unidades de la Policía Nacional, de los bomberos y de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), coordinados por el Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911.

La República Dominicana registra unas cifras de mortalidad vial entre las más elevadas del mundo (27.5 fallecimientos por cada 100,000 habitantes).

En 2024, los accidentes de carretera causaron 3,114 muertos, una siniestralidad que afectó especialmente a jóvenes y familias, de acuerdo con el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), cuyo director, Milton Morrison, sostiene que es una «pandemia» que supera a la de la covid. EFE

mf/acm

El Gobierno gestiona que Trump visite este año Rep. Dominicana

SANTO DOMINGO.- El gobierno de la República Dominicana ha iniciado gestiones con el fin de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, visite este país caribeño durante el presente año, informó este lunes el presidente Luis Abinader.

“Nosotros deseamos que el presidente Trump venga;  eso lo tenemos que discutir. Quizás ellos están muy temprano para que puedan confirmarlo, pero en el curso del año vamos a tratar de que venga”, dijo el Jefe del Estado en la rueda de prensa La Semanal que ofrece cada lunes en el Palacio Nacional.

TEMAS A DISCUTIR CON MARCO RUBIO

Adelantó que en la próxima visita que el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, hará a la República Dominicana uno de los temas que serán tratados es el de la próxima Cumbre de las Américas, para la cual hay ya una agenda común de estos dos países.  También hablarán sobre la ayuda, actualmente suspendida, que ofrece a dominicanos y haitianos la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), agregó.

Reveló que el canciller dominicano Roberto Alvarez ha hablado  sobre esto con el Secretario Rubio y prácticamente ya tienen elaborada una agenda, en la cual también figura lo relativo a un incremento de la cooperación con República Dominicana en materia de narcotráfico, área en la que las autoridades dominicanas entienden que este país ha tenido éxito.

sp-am

Santa Sede ¿Primer Estado en reconocer Independencia RD?

Durante la dominación haitiana la Iglesia Católica en la parte oriental, de la isla de Santo Domingo además de perder sus fueros e inmunidades, continuó como en el anterior régimen español sin comunicación directa con la Santa Sede, y la Provincia Eclesiástica dominicana sufrió, de nueva cuenta, un profundo cambio al perder el Arzobispado el título de «Primado de las Indias».

Años antes las contingencias políticas produjeron como inmediatos efectos transformaciones en el régimen de la Iglesia Dominicana. Así sucedió como efecto del Tratado de Basilea del 1795, y el traspaso de la parte oriental de Santo Domingo a Francia. En este contexto el 23 de noviembre de 1803, el Papa Pío VII, en la bula in Universalis Ecclesiae Regimini separó las dos diócesis sufragáneas del Arzobispado de Santo Domingo, es decir, Caracas (Venezuela), y Santiago de Cuba, así dejó de existir la provincia Eclesiástica Dominicana.

La vuelta de Santo Domingo a España a causa de la Reconquista de Juan Sánchez Ramírez en 1809, produjo como uno de sus principales efectos, siete años después, y por el mismo Papa, en la Bula Divinis Praeceptis del 28 de noviembre del 1816, la restauración de la extinta Iglesia Metropolitana de Santo Domingo con su antiguo título de «Primada de las Indias», y le asignó como única diócesis sufragánea, la de San Juan de Puerto Rico.

Señalados estos precedentes, importante es resaltar que el Manifiesto del 16 de enero de 1844, que es el acta de nuestra Independencia, tras presentar como uno de los grandes agravios sufridos por los dominicanos la política religiosa del régimen haitiano, de carácter liberal y anticlerical, asumió el compromiso de darle un tratamiento diferente a la religión Católica cuando se constituye el nuevo Estado, pero sin desconocer la tolerancia religiosa.

En este tenor el documento declaró: «La religión Católica, Apostólica y Romana será protegida en todo su esplendor como la del Estado; pero ninguno será perseguido ni castigado por sus opiniones religiosas».

Casi dos meses y medio después de proclamada la República, en el trajín de la guerra, apareció la primera disposición relativa a la Iglesia Católica, y tradujo la orientación que el nuevo Estado siguió en sus relaciones con el culto católico. En el decreto de la Junta Central Gubernativa del 11 de mayo de 1844 se consideró que: «La Religión Católica, Apostólica y Romana, siendo la del Estado, ha de ser mantenida en todo su esplendor». En el documento se percibe claramente el valor político social que se da al culto cuando apunta: «que importa realizar este agente poderoso de la sociedad que une a los hombres entre sí con su creador, por medio de los lazos suaves de la caridad».

Más adelante, el 22 de octubre, la comisión encargada de redactar el programa de la Constitución primera de la República, cuyos miembros eran cinco, y de los cuales, tres eran sacerdotes, señaló el sitial en que colocaría a la Iglesia en la organización jurídico-política de la sociedad dominicana.

La Religión Católica, Apostólica, Romana, ese rico patrimonio heredado de nuestros mayores, y que los dominicanos profesan por convicción, ha sido repuesta en su antiguo esplendor e independencia. El declararla Religión del Estado ha sido con el doble objeto de santificar con este público testimonio de nuestra creencia, las leyes patrias y que éstas a su vez impriman al culto de los dominicanos, a más del de la veneración a que es acreedora, todo el carácter de una institución política.

En la Ley Fundamental del 1844, el constituyente en el cual de 29 diputados 8 eran sacerdotes, en el Art. 38 declaró taxativamente que: «La Religión Católica, Apostólica y Romana es la Religión del Estado». Reivindicó a la Iglesia, sacando al poder público de la esfera propia del gobierno eclesiástico, que había invadido el Estado Haitiano, al poner en manos del Poder Ejecutivo la facultad de asignar el radio de acción del ministerio sacerdotal y, al hacer dependientes a los curas de los Consejos de Notables. Así el preindicado artículo constitucional continuó declarando que: «Sus ministros, en cuanto al ejercicio de su ministerio eclesiástico, dependen solamente de los prelados canónicamente instituidos».

El nuevo Estado, sin embargo, recibió cierta herencia regalista y galicana, y asumió la facultad del Patronato legitimando con la nueva concepción de la soberanía popular. Así el referido decreto de la Junta Central Gubernativa consideró:

Que los pueblos, así como pueden nombrar sus mandatarios, pueden también elegir a sus pastores sometiéndolos a la autoridad y aprobación de Su Santidad el Sumo Pontífice, cabeza visible de la Iglesia.

La Junta, por tanto, en representación de la voluntad popular y del poder soberano del pueblo, siguió la misma senda trillada por la Regencia Española en 1810, y Fernando VII, en 1815 al restablecer la Arquidiócesis de Santo Domingo con sus antiguos títulos y prerrogativas, y la presentación de Valera a la Santa Sede como arzobispo. En ese sentido en el Art. 1º. del preindicado decreto restituyó a su antiguo ser y Estado la Santa Iglesia Catedral, de esta ciudad; y el gobierno eligió por arzobispo de ella al Doctor Tomás de Portes e Infante. En el Art. 2º. Señala que se dará cuenta al Papa de dichas elecciones a fin de que se dignara aprobarlas.

De suerte que el nuevo régimen se revela heredero del regalismo, aunque moderado, por la circunstancia del decidido apoyo del clero frente a la lucha que libraba contra los haitianos, cuya influencia social se había vigorizado en aquellos momentos, al ser presentado como la principal víctima del régimen anterior. El referido informe de la comisión redactora del texto constitucional del 1844, expresó el pensamiento regalista del gobierno dominicano:

El estado actual del clero y de los asuntos eclesiásticos requiere imperiosamente un pronto remedio, a cuyo efecto la comisión para conciliar la independencia de todo lo espiritual, de la administración civil, con la intervención necesaria del poder temporal en los negocios relativos a las disciplina eclesiástica ha creído que no se puede presentar medio más obvio que concluir un concordato con la Santa Sede pero como esta medida puede sufrir dilaciones, y que es urgente proveer todo lo concerniente a tan delicada materia, le ha parecido bien autorizar al Poder Ejecutivo para que de acuerdo con el Diocesano, impetre inmediatamente a Su Santidad a favor de la República Dominicana, la gracia de presentación para las mitras y prebendas en toda la extensión del territorio.

El regalismo, como se observa, queda neutralizado, por la circunstancia antes expuesta, el régimen reconoció «la intervención necesaria del poder temporal» en los asuntos eclesiásticos, pero decidió asumir una actitud conciliatoria con la potestad religiosa, ínterin se lograra firmar un concordato con la Santa Sede, para de común acuerdo solicitar al Papa el Patronato.

A diferencia de algunos de los nuevos estados americanos que se declararon herederos del Patronato y consideraban que con la independencia esa prerrogativa de la Corona española había pasado a las nuevas naciones, y era un derecho inherente a su soberanía, el Gobierno Dominicano, a pesar de que lo ejerció al nombrar a Portes, al restablecer la catedral a su «antiguo ser y Estado», y al «dictar varias leyes reguladoras del culto», dando a entender que ejerció esa facultad de manera provisional, «porque los males que afectaban a la religión del Estado reclamaban urgentes remedios», y como no consideró dicha atribución como un derecho propio o inherente a la soberanía de la nación, decidió solicitarlo de común acuerdo con el arzobispo electo.

La Carta Substantiva del 1844, en su Art. 208, siguió esa misma línea de pensamiento, y reflejó, por un lado, cierto matiz ultramontano, y otro, regalista:

El Presidente de la República está autorizado para de acuerdo con el Diocesano, impetrar de la Santa Sede a favor de la República Dominicana, la gracia de presentación para todas las mitras y prebendas eclesiásticas, en la extensión de su territorio; y además para entablar negociaciones con la misma Santa Sede, a fin de ejecutar un concordato. Hasta entonces los asuntos puramente eclesiásticos serán decididos conforme a los sagrados cánones.

Las dificultades por las que atravesaba la República imposibilitaron la firma de un concordato. La Santa Sede aceptó la nominación de Portes, del cual tenía plena confianza, pues desde los últimos años de Boyer, mantuvo una constante comunicación con Roma, y a diferencia de los vicarios del Oeste, siempre se inclinó a favorecer los intereses del Vaticano frente a los de Haití. La aceptación de Portes como arzobispo por Pío IX, en 1848, ha de entenderse como un reconocimiento tácito o implícito de la soberanía de la República, y concomitantemente del Patronato en el nuevo Estado. Junto con las bulas el Sumo Pontífice escribió a Santana congratulandose por:

La elección que ha hecho del benemérito eclesiástico Tomás Portes, como enteramente digno del cargo arquiepiscopal, según nos consta de varios suficientes documentos, y particularmente de la esclarecida recomendación consignada en tus cartas, en las que le ensalzas y colmas de elogios.

Luego de la confirmación pontificia de la elección de Portes, el Poder Público se creyó con base legítima para ejercer el Patronato e hizo ciertas compensaciones a la Iglesia. Asignó sueldo al arzobispo, a los prebendados y canónigos del restablecido cabildo catedral, y a la única monja existente en el convento de Regina. Creó, además, un colegio seminario y se comprometió a sostenerlo con la suma de doce mil pesos anuales.

Estableció, asimismo, en la República, el Código de la Restauración francesa, legislación favorable a los intereses eclesiásticos.

Es importante considerar que se fueron configurando importantes precedentes para el reconocimiento del Vaticano a la República Dominicana, entre otros, el Papa aprobó la conducta de Monseñor Pedro Valera y Jiménez de no aceptar la propuesta del Presidente Juan Pedro Boyer de trasladar el Arzobispado de Santo Domingo a Haití; asimismo la organización de la Iglesia dominicana que dejó antes de su salida al exilio en Cuba; el documento pontificio fechado el 20 de noviembre de 1826 del cual tuvo noticia el gobierno haitiano a la muerte del prelado, en el que designaba a Portes e Infante Vicario General y Delegado Apostólico con jurisdicción sólo para el Este de la isla; la nominación del Padre Tisserant como prefecto Apostólico de Haití, el 31 de enero de 1844, la que no aceptó el régimen haitiano, porque creía que aceptarla era reconocer lo que la Santa Sede consideraba como un hecho consumado «la separación de la parte del Este». Y, finalmente, el reconocimiento de la Silla Apostólica a la independencia de nuestro país, de nueva cuenta, quedó implícitamente hecho en el concordato entre el Vaticano y la República Haitiana en 1860, en el mismo se habla de erigir diócesis y de designar obispos dentro de la parte occidental, y no alude a la parte Este de la isla de Santo Domingo.

Interesa también significar que la aceptación de la Santa Sede de las disposiciones de la Junta Central Gubernativa en relación al restablecimiento de la catedral a «su antiguo ser y estado», y la elección de Portes fue en reconocimiento del ejercicio del Patronato en el país, y en rigor, efecto derivado de una entidad independiente o soberana.

Diez años después del ejercicio provisional del Patronato, en el sentido de considerarlo como una gracia que había que solicitarle al Romano Pontífice, y no un derecho inherente de la soberanía de la nación, fue preceptuado en este sentido por la primera reforma constitucional de 1854.

En la Ley fundamental de Moca del 19 de febrero de 1858, se estableció que entre las atribuciones del Poder Ejecutivo (art. 84) está la de «ejercer el Patronato de la República» (párrafo 24). La reforma constitucional del 14 de noviembre de 1865, en su artículo 74 señaló, entre las atribuciones del Poder Ejecutivo, la de «ejercer el Patronato de la República». Atributo que ejerció en cooperación con el Congreso (art. 51, párrafo 24). La reforma del 27 de febrero de 1866 (art. 39) pasó esa atribución al Poder Legislativo. La revisión del 14 de septiembre de 1872 volvió al Art. 208 de la Constitución primera de 1844 al reconocer al Patronato como una gracia pontificia, y facultó al presidente a solicitarla. La misma idea aparece en la reforma del 7 de mayo de 1877. La Constitución de 1896 en su art. 25 facultó al Poder Ejecutivo a ejercerlo en cooperación con el Legislativo. La Carta Substantiva del 1908, denominada Constitución de Santiago suprimió todo lo relativo al referido derecho por lo que el jefe del Estado quedó desprovisto de base jurídica para continuar ejerciéndolo.

El reconocimiento tácito o implícito de la Silla Apostólica a la Independencia de nuestro país se inscribe en los cambios que se produjeron en la política internacional entre la tercera y cuarta década del siglo XIX, caracterizados por la muerte de Fernando VII, el debilitamiento del legitimismo, el reconocimiento de la emancipación de algunos países hispanoamericanos por la Regente María Cristina, la desorganización religiosa y las múltiples necesidades espirituales en esas naciones, y la falta de obispos para enfrentarlas fueron entre otros, los condicionantes que influyeron para que Roma se acercara y reconociera a los nuevos Estados Latinoamericanos.

Precisamente los primeros pasos de acercamiento los inició Roma con Haití en 1821, al enviar en calidad de Delegado Apostólico a Pierre Glory, obispo de Macri, ciudad de Anatolia, en Turquía Asiática, sin haberlo solicitado el Presidente Juan Pedro Boyer, en este sentido se ha de recordar que la Constitución haitiana de 1816 en su artículo 50 facultaba al Poder Ejecutivo a solicitar al Papa el nombramiento de un obispo residente para crear un clero nacional. No obstante el fracaso de esta Misión, por imprudencia del propio eclesiástico que entró en controversias con algunos sacerdotes, la Santa Sede trató a Haití como una nación soberana, como se advierte en la documentación que trajo Glory, el Papa se dirigió a Boyer llamándole Presidente de Haití, lo cual implicaba un reconocimiento de facto de su independencia. Y esto se ha de significar como el inicio del acercamiento de la Santa Sede a las nuevas naciones latinoamericanas.

En el período de 1834 y 1842 tanto la Silla Apostólica como Haití mostraron sumo interés de establecer relaciones sobre la base de un concordato. Cuatro Misiones Pontificias fueron enviadas a ese país, fruto de ellas fueron las disposiciones de los proyectos de concordatos, pero nada se logró, la Santa Sede exigió la derogación de las leyes constitucionales y adjetivas contrarias a los intereses de la Iglesia Católica, y Boyer y sus consejeros no accedieron a ello.

En el contexto de cambios en las relaciones internacionales que influyeran en que Roma se acercara a las nuevas naciones, convendría señalar que el Papa León XII designó en 1827 un obispo para Colombia, al margen del Regio Patronato, y confirió poderes a Monseñor Muzio para el nombramiento de tres vicarios apostólicos con carácter episcopal para Chile y la Argentina, y años más tarde, el 28 de febrero de 1831, Gregorio XVI restableció el episcopado en México. Estos actos pontificios, en rigor, se han de interpretar como reconocimientos tácitos o implícitos a la independencia de esos países.

Estos precedentes encuadraron la actitud vigorosamente positiva de la Santa Sede cuando aprobó la medida de la Junta Central Gubernativa del 11 de mayo de 1844 de restablecer la catedral a «su antiguo ser y Estado» y el nombramiento de Tomás de Portes e Infante como arzobispo metropolitano de Santo Domingo. Y la solicitud que hizo después de manera formal el Presidente Pedro Santana al Papa Gregorio XVI en carta datada el 26 de marzo de 1845. El sucesor de éste Pío IX atendió y acogió con beneplácito la presentación de Santana, la cual calificó de «esclarecida recomendación», y nombró a Portes arzobispo de Santo Domingo por la Bula Divina disponente Clementia, datada en Roma el 13 de febrero de 1847.

Portes fue consagrado el 12 de noviembre de 1848 por Juan Martín Niewindt, obispo de Cytrium y Vicario Apostólico de Curazao. Por el decreto del 23 de marzo de 1851 el Congreso Nacional interpretó la confirmación del Romano Pontífice a la presentación de Portes por el Presidente Santana, como el reconocimiento de la Santa Sede del Patronato en la nación dominicana, idea que compartimos, como antes hemos visto, y además consideramos este hecho, como un efecto derivado, de una causa eficiente, es decir, el reconocimiento por parte de la Silla Apostólica a la existencia de la República Dominicana, como un Estado soberano e independiente.

 

El autor es Lic. en Filosofía y Dr. En Historia, ex profesor de la PUCMM; de la UIPR; y también de la UCSD; Profesor Emérito de UTESA, y Meritísimo de la UASD. Premio Nacional de Historia. Ex embajador en México y El Salvador.

Afirman la RD es segundo país con los alimentos más bajos 

SANTO DOMINGO.- El presidente Luis Abinader declaró este lunes que las políticas a favor del consumidor han permitido que República Dominicana tenga la segunda canasta alimentaria más baja de la región.

Asimismo, dijo en La Semanal con la Prensa, que llevó por nombre «Justicia y seguridad para los consumidores», que el Instituto Nacional de Protección de los Derechos del Consumidor (PROCONSUMIDOR) devolvió más de RD$ 2 mil millones en favor de quienes reclamaron sus derechos.

El organismo, según dijo, registró más de RD$ 5 mil millones en resoluciones dirimentes cuando el proveedor y consumidor no logran conciliar la reclamación.

SOLO PARAGUAY ESTÁ POR ENCIMA DE RD

«Al comparar el precio de los 35 productos de la canasta básica alimentaria en los 16 países de la región, entre estos el arroz, carnes, habichuelas, pan, víveres, azúcar, lácteos y café, la República Dominicana se coloca apenas en el segundo lugar», indicó.

Señaló que con un costo de 109.58 dólares, solo por debajo de Paraguay donde el costo es de 92.17 dólares y siendo Uruguay el país con el precio mas elevado, alcanzando los 167.11 dólares.

De mismo modo, explicó que se inspeccionaron 40 mil establecimientos en operativos especiales y regulares y se suspendieron más de 4 mil establecimientos comerciales temporal o definitivamente.

MAS DE 35 MIL PRODUCTOS DECOMISADOS

Además, sostuvo que más de 35 mil productos fueron decomisados, incinerados, triturados y destruidos por no estar aptos para el consumo humano.

Al referirse al «ácido del diablo» indicó que se realizaron 256 operativos contra la comercialización inadecuada de insumos usados en su fabricación, habiendo una reducción a casi cero de los ataques a personas.

Explicó que Proconsumidor rige el ordenamiento de un mercado diverso que garantice la salud, seguridad y protección de los intereses económicos de los consumidores.

an/am