La cuaba, era un popularísimo trozo de madera que se vendía por todas partes y era común en los hogares dominicanos, al menos hasta nuestra adolescencia. Hoy la palabra cuaba parece un término extraño y casi desconocido por las generaciones actuales, acostumbrados a estufas eléctricas o de gas propano.
La cuaba era un tipo de madera que se vendía en forma de astillas extraídas de la parte baja del pino de la variedad Pinus Occidentalis. Se formaba como resultado de la acumulación de resina en el tronco y las raíces de ese tipo de pino eran comunes en sierras y cordilleras de la isla de Santo Domingo.
La resina del Pinus Occidentalis tiene características volátiles. Si es tocada por fuego produce una llama incandescente que se mantiene en combustión hasta que se consume el trozo de madera. Los aborígenes y durante la colonia la usaban como especie de antorcha para iluminarse en la oscuridad. Por sus características fue popular y se mantuvo hasta la década de los setentas cuando comenzó a desaparecer.
La cuaba fue por mucho tiempo materia prima para encender fogones, anafes, fogatas y hogueras. Tanto era su uso entre los habitantes de la isla, que comercializarla se convirtió en una modalidad de trabajo y a los que se dedicaban a venderla le llamaban cuaberos. Su incidencia penetró al folclor y se hizo manifiesta en las letras de dos merengues populares, uno de los cuales decía: “se murió Martín, en Loma de Cabrera, le prendieron cuaba, porque no había velas”.
La otra producción musical que ganó popularidad en la década de los sesenta fue un merengue titulado “El cuabero”, que con sus letras hacía referencia a un vendedor de cuaba que pregonaba haciendo un llamado a las mujeres para que compren “su estilla”, o sea que las letras en esa oportunidad fueron salpicadas con el doble sentido propio del merengue bailable que va dirigido a los sectores populares de nuestra sociedad.
Es posible que la aparición de las estufas eléctricas y la popularización más tarde de gas propano sean los factores que llevaron al desuso de la cuaba para encender carbón, fogones, hornos y hogueras en nuestro país y con la modernidad desapareció la costumbre de vender cuaba.
Hoy podemos decir que fue quizás una bendición, porque para obtenerla había que cortar el árbol del pino que la produce, lo que significaba que por causa y efecto se depredaban los bosques, sobre todo las montañas elevadas de nuestras cordilleras donde nacen los ríos que suplen de agua la población.
JPM

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