SANTO DOMINGO.- El doctor Alberto Fiallo anunció que junto a Eduardo Jorge Prats y Roberto Medina recurrirán ante el Tribunal Constitucional (TC) con una acción de inconstitucionalidad de la ley que prohibió las candidaturas independientes.
Asimismo, opinó que el Congreso Nacional está trastocando la vida institucional del país con aprobación de leyes «absurdas y sin sentido».
Entrevistado por el periodista Héctor Herrera Cabral en el espacio “De Entero Crédito” que se produce por RNN, Canal 27, de lunes a viernes, dijo que están trabajando en la redacción del documento para presentarlos a finales de este mes.
CONGRESO VIOLA LEY AL APROBAR PAGOS SIN CONTRATO
Asimismo, dijo que el Congreso está violando una ley al aprobar en primera lectura que se le pague a contratistas de obras del Estado del pasado, que aunque tendría cuentas por pagar, no tienen un contrato que los ampare.
«Y ahí se violaron todos los pasos de compra y contrataciones y otras leyes más. Hay un corredor para la corrupción en el Congreso”, insistió.
Fiallo agregó que «desde el poder hay un manejo bastante turbio en muchos temas y lo peligroso es que las elecciones están bien cerca y será que querrán comenzar a pagar los comicios desde ahora».
“Todo eso será un caldo de cultivo para crear un espacio de corrupción inmensa, porque esos contratos fueron hechos fuera de la ley, no entiendo como la Cámara de Diputados bendice una actividad ilícita, el listado de esos contratistas es enorme”, señaló.
La salud mental es fundamental para mantener el equilibrio en todos los aspectos de la vida, incluye la familia, la crianza de los hijos, víctimas de los trastornos de un padre o una madre que los descuida.
No solo están las patologías visibles que ponen en riesgo la vida de la prole con acciones temerarias que llevan hasta a la muerte. Hay otras situaciones, no siempre detectadas o comprendidas, que dañan a los niños y los marcan de modo definitivo.
La depresión, la ansiedad, la bipolaridad, quizás de los males menos entendidos, acarrean situaciones desoladoras que impactan el círculo familiar. Seres humanos afectados por estas condiciones terribles que les impiden hasta darle de comer a sus crías o que les llevan a perder la calma y a maltratarles.
Explotan para luego sufrir, porque saben que esa conducta es inapropiada, injustificada y cruel pero recaen una y otra y muchas veces y convierten su existencia y la de sus vástagos en un doloroso sentido.
Los pequeños crecen en medio de estas irregularidades, pero antes viven tantas veces en silencio un tormento desgarrador, que los condena inclusive a asumir la vida de adultos de forma precoz.
Pasan a ser cuidadores, a manejar la casa, desde pequeñitos, cocinan cuidan a sus hermanos y son criticados como grandes cuando cometen un error en esa faena que no debe ser su responsabilidad.
Como para acabar de completar la tragedia, reciben censuras y burlas de familiares, de la comunidad, de sus coetáneos y viven en medio de ese cuadro de espantos como quien merece tal castigo.
La vida no es un lecho de flores, está claro. Mas, para algunos no hay siquiera un capullito y su existencia es una vía de espinas.
SANTO DOMINGO.- La Alcaldía del Distrito Nacional construye un moderno y funcional patinódromo en el sector Miramar de esta capital, como parte de un proyecto deportivo y recreativo que se levanta en un tramo de la autopista 30 de Mayo.
El patinódromo es una de las infraestructuras que se construyen para acoger las competencias de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Tiene una pista 240 metros de longitud y 6.00 metros de ancho, incorporando adicionalmente una zona de seguridad de 0.50 metros y ha sido concebida para facilitar el desarrollo de actividades deportivas y otros eventos.
Posteriormente al asfaltado, la pista recibirá una pavimentación especializada para la práctica del patinaje de velocidad, utilizando un material homologado CLASS 1 por la World Skate, organismo rector internacional de este deporte. Esta superficie garantiza las condiciones óptimas de seguridad, rendimiento y calidad exigidas para competencias internacionales.
La pista estará rodeada por una barrera de protección a lo largo de sus 240 metros de perímetro, construida con tubos de acero galvanizado anclados a la acera perimetral.
La instalación cuenta con una gradería con capacidad para 460 espectadores sentados, incorporando además espacios destinados a personas en silla de ruedas. Las gradas incluyen áreas de servicio, entre las que se encuentran una tienda, baños, vestidores para atletas masculinos y femeninos, un cuarto eléctrico que alberga los paneles y sistemas de control del complejo, un almacén y una oficina administrativa.
Este proyecto representa un importante aporte a la infraestructura deportiva de la zona, proporcionando un espacio moderno, seguro y funcional para el desarrollo del patinaje de velocidad y la celebración de eventos de alto nivel.
El complejo dispone de aproximadamente 920 metros cuadrados de aceras, que permiten la circulación segura hacia la pista, las gradas y las diferentes áreas de servicio del patinódromo. El proyecto incluye cinco postes eléctricos de 40 pies de altura, equipados con luminarias de 8,000 watts.
El patinódromo es construido por un pool de empresas que conforman Constructora CODOM (pista de patinaje), WT DOMINICANA (parqueos, senderos y aceras), COEMSA 2 (trabajos eléctricos), PROVETUS (trabajos sanitarios) y Manuel Hurtado (paisajismo-rambla).
En República Dominicana, el caos en el transporte público, la evasión fiscal y el desorden en el uso del espacio público no son la excepción: son la norma. Y no por falta de diagnóstico o de soluciones, sino por el costo político que implica enfrentarlos.
Cuando las medidas necesarias afectan a grandes sectores de la población, se vuelven impopulares, y con frecuencia terminan siendo postergadas por consideraciones de carácter electoral, lo que prolonga y profundiza el problema.
El país cuenta con un parque vehicular de aproximadamente 5.8 millones de unidades (2024), de los cuales entre 3.2 y 3.8 millones son motocicletas, es decir, alrededor del 56% al 60% del total. Una parte significativa de estas opera sin cumplir plenamente con los requisitos legales para circular. No sorprende entonces que estos vehículos estén involucrados en el 50% al 70% de las muertes por accidentes de tránsito, en un país donde la siniestralidad vial se mantiene entre las más altas del mundo.
En 2025, los accidentes de tránsito dejaron aproximadamente 1,994 muertes y 104,666 personas lesionadas, lo que equivale a unas 166 muertes y 8,722 personas heridas cada mes, es decir, cerca de 8,900 personas afectadas mensualmente.
El impacto económico es igual de contundente. Se estima que el costo anual de los accidentes de tránsito oscila entre RD$106,000 millones y RD$141,600 millones de pesos, equivalente a entre 1.5% y 2% del PIB. Si se compara ese costo con el número de personas afectadas, cada caso representa en promedio entre RD$990,000 y RD$1,330,000 pesos, sin incluir plenamente el impacto humano, familiar y social que estos eventos generan.
Si quienes generan el problema no enfrentan medidas de disuasión, el problema no solo persiste, se agrava. La alta tasa de accidentes es la evidencia de que el desorden, cuando no tiene consecuencias, se convierte en caos.
El fenómeno se amplifica con los motoconchos. De manera conservadora, se estima que al menos el 30% de las motocicletas se utilizan con fines comerciales —motoconcho, delivery, mensajería—, lo que representa más de 1 millón de unidades operando en gran medida fuera de esquemas efectivos de regulación.
Bancas
100 mil bancas
Algo similar ocurre con las bancas de apuestas. En República Dominicana existen aproximadamente 100,000 bancas. Para ponerlo en contexto: hay alrededor de 7,000 escuelas públicas y menos de 2,000 centros de atención primaria. Es decir, hay hasta 14 veces más bancas que centros de salud primaria.
A esto se suman frituras, vendedores ambulantes y ocupación del espacio público. En muchos casos, estas actividades operan sin registro formal, sin control sanitario adecuado y sin aportar al sistema fiscal, mientras generan costos indirectos en salud, tránsito y organización urbana.
El dilema para buscarle soluciones a estos problemas se presenta muchas veces como una falsa disyuntiva: permitir el desorden o afectar el sustento de quienes dependen de estas actividades. Pero esa no es la única opción.
La pregunta es otra: ¿qué ganaría el país si decide organizar estos sectores?
En motocicletas, si se mantiene el cargo base de RD$1,200 pesos y se introduce un recargo de RD$1,000 pesos para uso privado y RD$5,000 pesos para uso comercial, el potencial de recaudación alcanzaría aproximadamente RD$12,920 millones de pesos al año. De ese total, RD$8,360 millones de pesos serían ingresos adicionales, es decir, recursos que hoy no se están capturando.
Si las medidas de registro, fiscalización y sanción logran reducir la evasión a un rango de entre 10% y 15%, la captación efectiva en este segmento podría superar los RD$7,000 millones de pesos anuales solo en ese componente adicional.
En el caso de las bancas de apuestas, tomando un universo estimado de 100,000 unidades y un pago fijo anual cercano a RD$60,000 pesos, el potencial mínimo supera los RD$6,000 millones de pesos al año. Con niveles de cumplimiento similares, el Estado podría captar entre RD$5,200 millones y RD$5,600 millones de pesos.
Para frituras y ventas ambulantes, bajo una estimación conservadora de 100,000 unidades reguladas con un impuesto único anual de RD$5,000 pesos, la recaudación sería de aproximadamente RD$500 millones de pesos al año.
En conjunto, estos tres sectores podrían generar entre RD$12,800 millones y RD$13,500 millones de pesos anuales, dependiendo del nivel de cumplimiento.
Si de manera conservadora se destina la mitad de esos recursos —entre RD$6,400 millones y RD$6,700 millones de pesos— a financiar sistemas de registro, fiscalización, tecnología, personal y control, aún quedarían entre RD$6,400 millones y RD$6,800 millones de pesos netos adicionales para el Estado.
Pero el impacto no se limita a la recaudación.
Es reducción de muertes. Es reducción de personas incapacitadas.
Es menor presión sobre hospitales públicos. Es menos gasto en emergencias.
Es orden en las calles. Es recuperación del espacio público.
Es aumento de la productividad. Es trazabilidad económica.
Es decir: se recauda más, pero también se gasta menos.
Porque mientras el país hoy absorbe entre RD$106,000 millones y RD$141,600 millones de pesos al año por los efectos del desorden, una política de formalización bien ejecutada no solo se paga a sí misma, sino que reduce ese costo de manera estructural.
Para que esto funcione, no basta con establecer impuestos. Es imprescindible una estructura institucional adecuada. Esto implicaría la creación o designación de una unidad especializada dentro de la DGII para el manejo de la economía informal, encargada del registro, categorización y tributación simplificada de estos sectores.
A su vez, se requeriría una unidad operativa interinstitucional de fiscalización —una especie de policía fiscal-administrativa— coordinada con tránsito, ayuntamientos y fuerzas de orden, para verificar cumplimiento, aplicar sanciones y evitar que el sistema se convierta en una formalidad sin consecuencias.
Y entonces la pregunta de fondo es: ¿a qué debemos apostar, al desorden por su rentabilidad política inmediata o a la organización de estos sectores para reducir costos, recaudar mejor y liberar recursos para el desarrollo?
Los años posteriores a la pandemia nos han dejado muchas lecciones. Algunas visibles, como los cambios en la economía o en la forma de trabajar. Otras, más silenciosas pero igual de profundas, tienen que ver con lo emocional.
En República Dominicana —como en buena parte del mundo— hemos vivido un período cargado de pérdidas, tensiones y una sensación constante de fragilidad que antes no era tan evidente.
Las familias, los grupos de amigos, los espacios laborales… todos han sentido el impacto. Las relaciones ya no son exactamente las mismas. La cercanía, el afecto cotidiano, incluso la manera en que compartimos, parecen haber cambiado. Y no es casualidad. Hemos recibido golpes emocionales que, en muchos casos, nos han colocado al borde de necesitar atención psicológica o psiquiátrica.
La muerte, ese evento inevitable que forma parte de la existencia, hoy se siente más presente. No es que antes no doliera; es que ahora llega con una frecuencia y una intensidad que nos descoloca. Nos toma por sorpresa, incluso cuando hay enfermedades prolongadas o condiciones críticas. Aun cuando sabemos que el final puede estar cerca, la esperanza siempre juega su papel… y cuando la realidad se impone, el golpe es igual de fuerte.
Pero no se trata solo de lo individual. A las pérdidas personales se suman tragedias colectivas que cargan el ambiente de un peso difícil de explicar. De un día para otro, recibimos la noticia de que un familiar, un amigo o un conocido falleció en un accidente de tránsito.
En nuestro país, estos hechos se han convertido en una de las principales causas de muerte. Cada año vemos cifras alarmantes, y cada año repetimos la misma pregunta: ¿qué estamos haciendo mal?
Y como si eso no fuera suficiente, hay eventos que marcan a toda una nación. El 8 de abril quedará en la memoria colectiva por la tragedia del desplome del techo de la discoteca Jet Set, con un saldo devastador de víctimas y heridos.
Más allá de los números, lo que queda es el dolor de las familias, la incertidumbre, y una pregunta que sigue en el aire: ¿habrá justicia? Este tipo de acontecimientos no solo afectan a quienes los viven directamente, sino que impactan a toda la sociedad, generando angustia y desconfianza.
A esto se suma otro problema persistente: la violencia. En algunos momentos parece disminuir, pero luego vuelve a crecer. Los feminicidios, por ejemplo, siguen dejando una estela de dolor difícil de dimensionar. Niños que quedan huérfanos, familias destruidas, comunidades
En lo personal, estas reflexiones no son ajenas. La pérdida de seres queridos golpea de una manera que no siempre sabemos explicar. La partida de personas cercanas deja un vacío que no se llena fácilmente. Colegas, amigos, compañeros de vida… gente con la que compartimos conversaciones, consejos, momentos importantes.
Cada despedida es un recordatorio de algo que a veces preferimos ignorar: nuestra vida tiene un límite. No sabemos cuándo, no sabemos cómo, pero ese momento existe. Y aunque lo sepamos en teoría, en la práctica vivimos como si nunca fuera a llegar.
Quizás por eso estos tiempos nos están obligando a mirarnos por dentro. A revisar quiénes somos, cómo estamos viviendo, qué tipo de relaciones estamos construyendo. Nos invitan a volver a lo esencial: la familia, la amistad sincera, la solidaridad real.
Siempre hay tiempo para cambiar. Para corregir actitudes, para acercarnos a quienes hemos descuidado, para ser mejores en lo cotidiano. No se trata de grandes discursos, sino de acciones simples: escuchar más, acompañar más, juzgar menos.
Los tiempos que vivimos parecen confirmar una verdad antigua, presente en muchas tradiciones y creencias: la vida es pasajera, y lo verdaderamente importante no es lo que acumulamos, sino lo que sembramos en los demás.
Oremos por los que ya no están. Pero también hagamos algo más: miremos al prójimo con humildad, con respeto y con sinceridad. Porque al final, eso es lo que nos queda. Y quizá, también, lo único que realmente importa.
SAMANA, República Dominicana.- Samaná Bay Spring Regatta regresa del 1 al 3 de mayo de 2026 a Marina Puerto Bahía para una edición especialmente significativa: una década reuniendo a navegantes nacionales e invitados internacionales en una de las bahías más emblemáticas de la región.
Avalada por la Federación Dominicana de Vela, la regata abre sus aguas a las categorías vela crucero y vela ligera, en un formato que combina deporte y comunidad, con una experiencia de destino diseñada para vivirse tanto dentro como fuera del agua.
La Bahía de Samaná ofrece condiciones ideales para la vela: vientos consistentes, aguas protegidas y una geografía que exige lectura táctica en cada salida. Este equilibrio convierte el campo de regata en un escenario exigente y, al mismo tiempo, seguro para equipos con distintos niveles de experiencia.
«El evento se ha ido consolidando como un espacio de encuentro para navegantes, con regatas emocionantes y un ambiente muy festivo», señala Ana Bancalari, directora de mercadeo de Marina Puerto Bahia.
La programación en tierra también cobra protagonismo en 2026. El sábado 2 de mayo, se presentará por primera vez un Regatta Village con visual directa al campo de regata, concebido como punto de encuentro para participantes, invitados y visitantes.
Más de 12 boutiques artesanales conformarán un pop-up market, acompañado por DJ poolside durante toda la jornada en Ocean Club, integrando el espíritu náutico con una propuesta lifestyle alineada al destino.
A las 5:00 p.m. inicia el Après Sail, el momento de transición entre el mar y la tierra: un espacio social con dock games para regatistas y público general, acompañado por música en vivo de Joseph Miller, donde el cierre de la jornada en el agua se convierte en encuentro y celebración.
El domingo, tras el segundo día de competencia, la agenda culmina con el Awards Party en Ocean Club: premiación oficial y una noche de celebración amenizada por DJ Richard Szpilsman, cerrando el fin de semana con el sello característico de Puerto Bahía.
«La regata es más de lo que ocurre en el agua; es cómo se vive cada momento del fin de semana», añade Bancalari.
La edición 2026 cuenta con el respaldo del Ministerio de Turismo de la República Dominicana, Banreservas, AFP Reservas, Grupo CCN, Nautimar, Motomarina, Automarina, La Vinería Italiana, The Bannister Hotel y Bancalari Corredores de Seguros, aliados que apuestan por el crecimiento de la vela y el turismo náutico en Samaná. Las inscripciones están abiertas para ambas categorías.
Con sus recursos tácticos agotados, Trump evidenció que anhelaba un acuerdo histórico entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán que llevara su firma y que pudiera exhibir ante sus seguidores y la opinión pública mundial como la prueba definitiva de su capacidad para doblegar a los ayatolás, quienes advirtieron… “Pongan a prueba nuestra determinación una vez más para que les demos una lección mayor”.
La tusa que hoy persigue al presidente Donald Trump, entendida en el Caribe y en Colombia como un estado de frustración profunda, despecho político y amargo desencanto tras una apuesta fallida, no es una decepción cualquiera, sino el resultado directo de haber comprometido todo su capital estratégico en una jugada que la dirigencia político-militar de la República Islámica de Irán había descifró con suficiente antelación.
El sorpresivo y alevoso ataque militar del 28 de febrero, precedido por un proceso de negociación que terminó revelándose como una maniobra de distracción, no produjo la rendición esperada, sino la lección más amarga de su trayectoria geopolítica. Washington se encontró con una sofisticada y moderna capacidad militar y misilística de largo alcance, así como con una estrategia concebida para sostener una guerra de duración indefinida.
Amparado en la llamada “estrategia del loco”, que intimida y disloca a aliados y adversarios, el mandatario estadounidense convirtió la impredecibilidad en el eje de su política exterior. Durante años, esa doctrina le permitió imponer condiciones mediante amenazas, sanciones y demostraciones de fuerza, proyectándose ante el mundo como un líder capaz de acometer las acciones más audaces y menos previsibles
Donald Trump
Sin embargo, en la República Islámica de Irán, ese viejo enemigo al que prometió reducir a escombros, asegurando que “toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás”, como parte de su política de máxima presión, y que estaba “listo para la acción… para acabar con lo poco que queda de Irán”, encontró un escenario distinto cuando, en el momento en que un acuerdo parecía estar a tiro de piedra, Estados Unidos, junto a Israel, lanzó un sorpresivo y mortal ataque que decapitó la cúpula del poder iraní, provocando la caída del ayatolá y de figuras clave de la dirigencia político-militar del país islámico.
Un mundo que desafía la hegemonía unilateral
La mecánica del caos, cuidadosamente diseñada para desconcertar a sus adversarios, terminó convirtiéndose en una vulnerabilidad que Teherán supo explotar con paciencia estratégica. Irán comprendió que, por más que Washington redoblara las sanciones económicas o amagase con ataques militares, el costo de una guerra abierta resultaría políticamente insoportable para la Casa Blanca y económicamente devastador para la estabilidad global.
Con sus recursos tácticos agotados, Trump evidenció que anhelaba un acuerdo histórico entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán que llevara su firma y que pudiera exhibir ante sus seguidores y la opinión pública mundial como la prueba definitiva de su capacidad para doblegar a los ayatolás.
También aspiraba al reconocimiento internacional como “gran pacificador”, en la esperanza de que ello lo condujera al tan anhelado Premio Nobel de la Paz que tantas veces evocó en sus discursos. No obstante, el desenlace fue el inverso, pues la delegación del país persa rechazó el maximalismo de la contraparte durante las negociaciones celebradas en Islamabad, Pakistán. “Pongan a prueba nuestra determinación una vez más para que les demos una lección mayor”, advirtieron.
De acuerdo a los expertos en geopolítica y destacados analistas, lo que el líder republicano dejó al descubierto fueron los límites de su política de máxima presión, pero que en el nuevo amague contra Teherán se le convirtió en una variación de un libreto predecible que ya no intimidaba a quienes comprendieron las verdaderas intenciones y limitaciones de Washington, que ante el mundo queda evidenciado que fue por lana y salió trasquilado, pues buscaba una victoria histórica y terminó con una tusa pública.
La lectura estratégica de Teherán
La estrategia iraní no fue producto del azar, sino de una lectura fría y milimétrica del estilo personalista que define cada movimiento del líder norteamericano. Teherán entendió que Trump necesitaba proyectar fuerza para sostener su prestigio ante su base electoral interna, pero también que una guerra abierta en el golfo Pérsico representaría un costo político, económico y militar que Estados Unidos no estaba dispuesto a asumir.
Mientras Trump insistía en que su presión daba frutos, la realidad evidenciaba un escenario de estancamiento geopolítico, en el que cada intento por reorientar su estrategia revelaba que el tablero había cambiado, y que la dirigencia político-militar de Irán había anticipado sus movimientos, y le demostraron al país del norte que existen adversarios que no se doblegan ante amenazas ni sanciones.
La tusa que hoy lo persigue tiene el nombre de una estrategia desbaratada y de un cálculo político que falló en el momento más inoportuno.
Este episodio confirma que el mundo transita hacia un orden multipolar en el que las presiones unilaterales encuentran crecientes resistencias. La República Islámica de Irán ha dejado claro que la soberanía no se negocia bajo amenazas de fuerza, y que incluso las potencias más influyentes pueden hallar límites a su voluntad.
El tiempo dirá si esta amarga lección sirve para comprender que ya no es posible imponer reglas a un planeta que se resiste a obedecer a un solo poder.
Abril trae consigo, en República Dominicana, dos fechas que invitan a mucho más que celebración protocolar: el Día del Periodista y el Día del Locutor. Son ocasiones oportunas para felicitar, sí, pero sobre todo para detenerse. Detenerse a pensar qué significa hoy ejercer la palabra pública en una época marcada por la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la automatización creciente de los contenidos.
La pregunta ya no es solo cómo adaptarse a la tecnología. La verdadera pregunta es otra: ¿para qué estamos comunicando? En medio de un ecosistema saturado de mensajes, donde cada segundo compite por atención, el periodismo, la locución y la comunicación en sentido amplio enfrentan una exigencia mayor que la de dominar herramientas. Lo que está en juego es la capacidad de orientar, interpretar y agregar valor social desde el oficio.
Durante mucho tiempo, pertenecer a un medio reconocido bastaba para sostener una cuota de legitimidad. Pero esa etapa se ha ido diluyendo, y ya casi no existe. La multiplicación de voces y la lógica algorítmica han alterado el mapa de la autoridad pública. Cualquiera emite, cualquiera opina, cualquiera difunde. Pero no cualquiera comunica con responsabilidad, con contexto y con conciencia del efecto que produce en la vida colectiva.
Ahí está, precisamente, el desafío de este abril conmemorativo. Periodistas, locutores, productores, panelistas, comentaristas, conductores y creadores de contenido necesitamos hacer una pausa crítica. No para intimidarnos ante la IA, no para lamentar lo que cambió, sino para revisar qué valor real estamos aportando.
Porque la diferencia profesional ya no descansa únicamente en una buena dicción, en una voz agradable, en la rapidez para publicar o en la destreza frente a una cámara. Ahora nuestras oportunidades deben estar vinculadas con el criterio.
Algunos referentes
Ortega y Gasset advierte que la técnica, por sí sola, no resuelve el sentido de la existencia. Tener medios no equivale a tener dirección. En comunicación ocurre exactamente eso. Hoy existen más recursos que nunca para producir, editar, emitir, grabar, distribuir y viralizar. Pero si no hay una intención clara, una responsabilidad ética y un proyecto comunicacional con sentido público, todo ese despliegue termina sumándose al ruido.
Harari, desde otra perspectiva, recuerda que las sociedades se sostienen sobre relatos compartidos, sobre marcos de interpretación que hacen posible la convivencia. Ahí el papel del comunicador sigue siendo decisivo. No se trata solo de decir lo que pasa, sino de ayudar a entenderlo. No basta con repetir datos, amplificar escándalos o perseguir tendencias. Hace falta ofrecer contexto, jerarquizar lo importante, distinguir lo verdadero de lo engañoso y aportar serenidad donde otros solo inyectan ansiedad.
Toffler también ayuda a comprender esta transición. La comunicación de la era industrial era más centralizada; la de hoy es fragmentada, vertiginosa y dispersa. La audiencia dejó de ser cautiva. El prestigio dejó de venir garantizado por la plataforma. La confianza, ahora, se construye día a día. Y esa confianza no nace del volumen, sino de la coherencia; no surge del protagonismo, sino del servicio.
Comunicar con criterio
Por eso, en este mes de abril, la invitación es a recuperar la conciencia del oficio. A preguntarnos si cada intervención informa o confunde; si cada comentario orienta o intoxica; si cada espacio fortalece ciudadanía o solo alimenta vanidad, confrontación y superficialidad. Comunicar no es llenar minutos ni ocupar pantallas. Comunicar es asumir una responsabilidad con la inteligencia pública y con la salud democrática de la comunidad.
Una voz profesional agrega valor cuando educa, cuando previene, cuando explica, cuando eleva la conversación pública y cuando conecta a la gente con sus problemas reales y sus posibles soluciones. Agrega valor cuando sirve de puente entre conocimiento y ciudadanía, entre territorio e identidad, entre conflicto y convivencia. En tiempos de automatización, esa capacidad humana de mediación ética e interpretativa puede convertirse en el rasgo más valioso del periodismo y la locución.
Celebremos, entonces, pero sin evasiones. Que el Día del Periodista y el Día del Locutor no sean solo fechas para reconocimientos, placas y saludos en cabina. Que sean también una llamada a la reflexión profunda. Porque en una época donde abundan las voces, lo verdaderamente escaso es la orientación con sentido. Y ahí sigue estando, todavía, la grandeza de estos oficios.
SANTO DOMINGO.- La empresa automotriz Santo Domingo Motors (SDM) y el Dominican Padel Club (DPC) anunciaron una alianza estratégica para fomentar la práctica del Padel, que incluye la realización de la primera edición de la Copa Santo Domingo Motors, pautada del 28 de julio al 2 de agosto del presente año.
Los detalles del evento fueron realizados durante este cóctel efectuado en el salón de exhibición de la marca Infiniti, en la sede de SDM, donde ejecutivos de ambas entidades destacaron que esta unión busca consolidar el pádel como una plataforma de bienestar y networking para el segmento de lujo en la República Dominicana.
La actividad estuvo encabezada por Pedro Ruiz, gerente de la división de vehículos de lujo de SDM; Carlos Alegría, socio del Dominican Padel Club; y Manuel Lloret, director técnico del torneo, quienes explicaron que esta competición se llevará a cabo en las instalaciones del Dominican Padel Club, ubicado en la avenida Luperón, casi esquina Anacaona.
Pedro Ruíz, al dar la bienvenida, destacó que este torneo representa un paso importante en la consolidación del pádel en el país. Asimismo, señaló que la alianza incorpora experiencias de marca, como exhibiciones de vehículos y jornadas de pruebas de manejo para los asistentes.
Destacó que la iniciativa responde al interés de la empresa de seguir creando propuestas diferenciadoras para sus clientes, vinculándose con comunidades que valoran la innovación, el bienestar y la calidad. Enfatizó que la Copa Santo Domingo Motors nace con la intención de consolidarse como una plataforma anual que integre deporte, relacionamiento y experiencia de marca dentro del calendario deportivo nacional.
“Con esta iniciativa, SDM apuesta por generar experiencias desde lo vivencial, utilizando el pádel como un punto de encuentro que facilita el relacionamiento y la construcción de vínculos en un entorno dinámico y cercano”, expresó Ruíz.
Mientras que Carlos Alegría confirmó que la justa espera congregar a 90 parejas de jugadores, quienes competirán en las categorías tercera, cuarta y quinta, bajo un formato de dos sets de seis games, con súper tie-break de 10 puntos en caso de empate, garantizando al menos dos partidos por pareja.
Por su parte, Manuel Lloret explicó que el certamen aspira a atraer a un público profesional de entre 30 y 55 años, elevando el estándar de los eventos deportivos locales mediante activaciones de alto valor y premios.
Asimismo, indicó que la estructura del torneo incluirá un cuadro de consolación para las parejas que pierdan su primer encuentro, asegurando un flujo constante de acción en las canchas durante los días de competencia.
Acerca de Santo Domingo Motors
Fundada en 1920, Santo Domingo Motors representa y comercializa en República Dominicana las marcas de vehículos Nissan, Chevrolet, Cadillac, Suzuki e Infiniti, y la de motocicletas Yamaha. Además, ofrece un completo paquete de servicios que abarca desde la recepción de vehículos, financiamiento y seguros para una adquisición conveniente y segura, hasta un variado portafolio de accesorios y servicios complementarios.
Acerca del Dominican Padel Club
Es uno de los espacios más destacados para la práctica de padel en Santo Domingo, cuenta con instalaciones de primera calidad que incluyen 5 canchas panorámicas de marca “Mejor Set”, que utilizan los circuitos profesionales del Premier Padel, techos importados desde Portugal y amplias áreas sociales para brindar una experiencia integral tanto para jugadores como visitantes. Además, tiene una cancha climatizada para el desarrollo de su academia liderada por nuestro director Oscar Marhuenda.
Dominican Padel Club ha logrado construir una comunidad dinámica y en constante crecimiento, impulsando actividades que fomenten la participación y el desarrollo del deporte en nuestro país. La visión siempre estará enfocada en el respeto, la excelencia y en la familia para que cada persona que visite el espacio sienta la vibra elevando siempre los estándares.
BARCELONA.- El pódcast La Brújula Dominicana estrenó un nuevo episodio con el reconocido analista geopolítico Iván Gatón, quien abordó el posicionamiento de la República Dominicana en el contexto del actual cambio de era, destacando la relevancia de la identidad nacional y el impacto de recientes inversiones tecnológicas en el país.
Durante una conversación de más de dos horas, Gatón, abogado y diplomático, ofreció un análisis profundo sobre la evolución geopolítica de la nación, subrayando cómo ha pasado de ser históricamente un “tablero de imperios” a proyectarse como un actor con potencial tecnológico y diplomático en un mundo cada vez más competitivo.
El diálogo, conducido por Antonio José Gómez Peña, permitió abordar temas clave relacionados con la transformación del entorno global, el rol de la República Dominicana en el escenario internacional y las oportunidades que surgen a partir de la inversión en infraestructura digital.
“Estamos ante un punto de inflexión. La República Dominicana ya no es solo un territorio estratégico, sino un país con capacidad de incidir en el nuevo mapa tecnológico global”, afirmó Gatón.
Asimismo, el host Gomez Peña Destacó la importancia del decreto 113-26 y la llegada de infraestructura de datos de empresas como Google, señalando que estas iniciativas trascienden lo meramente económico.
“No estamos hablando de simples inversiones, sino del acta de nacimiento de una nueva República Dominicana”, subrayó Gomez Peña.
El embajador Gatón, quien recientemente presentó en Madrid su colaboración en la obra Eurohispanidad de Pedro Baños, defendió la «densidad histórica» de Santo Domingo como la primada de América y cuna de los derechos humanos tras el sermón de Montesinos. Para el analista, la diáspora y la juventud deben apropiarse de este legado para navegar con éxito la incertidumbre global.
También se abordaron temas críticos como la crisis en Haití, el impacto de la inteligencia artificial en el empleo y la competencia por materias primas como el litio y las tierras raras en América Latina. Gatón advirtió sobre la necesidad de políticas públicas prioricen el talento dominicano formado en el exterior, para evitar que expertos locales sean ignorados frente a consultores extranjeros de menor calificación.
Por su parte, el host resaltó el valor de este tipo de conversaciones para que la comunidad comprenda los cambios estructurales que atraviesa el país. “Este episodio busca aportar una mirada estratégica sobre el presente y el futuro de la República Dominicana en un contexto global en transformación”, expresó Gómez Peña.
El episodio completo ya se encuentra disponible en las principales plataformas digitales, como parte del compromiso de La Brújula Dominicana de generar contenido de análisis que contribuya al entendimiento de los grandes temas de actualidad.
La Brújula Dominicana es un proyecto de comunicación estratégica y podcasting liderado por Antonio José Gómez Peña. Desde Barcelona, el programa se ha consolidado como un espacio de autoridad para la diáspora y los dominicanos en la isla, analizando temas de geopolítica, economía, tecnología y cultura con un enfoque educativo e inspirador que busca conectar el talento criollo con las tendencias globales del 2026.