El pasado 27 de febrero, día de nuestra Independencia, como es costumbre, el presidente de turno se dirige al país desde el Congreso Nacional en su alocución de rendición de cuentas.
En esta ocasión le tocó al presidente Luis Abinader. No voy a emitir ningún juicio acerca del discurso; esa opinión le toca a cada ciudadano de nuestro país. Pero lo que más me llamó la atención fue cuando habló de un pacto nacional acerca de defender nuestra soberanía ante la crisis de Haití.
En primer lugar esto es un absurdo, porque nosotros tenemos una Constitución, leyes migratorias y normas que seguir o hacer cumplir, lo cual es labor y deber del Presidente cuando se juramenta en la toma del poder.
Es completamente irrelevante y contraproducente que se haga un pacto para beneficiar o no al vecino país. Si nuestros políticos hacen eso caerán en la trampa de la comunidad internacional que no ha hecho nada por Haití y quiere que República Dominicana cargue con ese muerto.
Además, cada vez que se hace un pacto, siempre son los mismos actores dizque representando al pueblo sin que nadie los haya elegido. La misma gente: Participación Ciudadana, FINJUS, Pepin Corripio, Celso Marranzini y Agripino Núñez Collado (este último fallecido).
Es seguro que en este pacto no serán llamados los grupos nacionalistas como el que yo represento, la Antigua Orden Dominicana; los familiares de las víctimas del machete haitiano, y mucho menos los albañiles, campesinos y otros sectores laborales que no encuentran trabajo debido a la haitianizacion de los mismos. Se quedó Yadira Marte también.
¿Cuantas veces tenemos que recordarles a nuestra clase política que Haití no es de nuestra incumbencia?. Ellos (los haitianos) que resuelvan sus problemas y sus diferencias.
Ese pacto nacional debe ser para nosotros, enfocado a como vamos a resolver nuestros propios problemas como son: la agresión y violencia por parte de la Policía Nacional, el precio de los artículos de primera necesidad, la rebaja de los combustibles, el abuso de la DIGESETT, el sistema eléctrico y los apagones, agua potable, salud, educación, seguridad ciudadana, el caos de los tapones, etc…
En mi caso particular, como la inmensa mayoría de los dominicanos, no tengo familia en Haití y no me interesa lo que pueda suceder más allá de Dajabón. Mi patria se llama República Dominicana y, al igual que el senador de la provincia Santiago Rodriguez, Antonio Marte, digo lo siguiente: A Haití que se lo lleve el …..!!


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