Por primera vez en la historia, las elecciones de un país se convierten en el tema obligado de todo el mundo.
En el más apartado rincón del Planeta Tierra y, hasta en las bases establecidas en el espacio sideral, el tema obligado de todos, era el de las elecciones estadounidenses.
Los dos candidatos que se enfrentaron en las mismas, convirtieron su país en el centro de atención de la raza humana, desde el inicio de la campaña, hasta el día en que definieron quien sería él o la nueva Presidente de Los Estados Unidos de América.
En una campaña matizada por los ataques personales entre uno y otro, Hillary Clinton y Donald Trump, lograron estar en las primeras planas de todos los medios escritos y digitales que existen y fueron el tema principal de conversación en absolutamente todos los programas de panel de radio y televisión.
Ese espectacular éxito propagandístico nunca antes visto, escrito o escuchado, puso de manifiesto lo importante que para todos los humanos significa la democracia.
El derecho a discernir, a discutir, a no estar de acuerdo el uno con el otro, a tener diferentes criterios, etc, llevó a esos dos titanes a demostrarnos a todos que, podemos ser completamente contrarios en lo que pensamos, en lo que hacemos, en lo que expresamos, en la manera de ver las cosas, pero que, independientemente de nuestro propio accionar, la decisión libérrima de los demás, es lo que prevalece al momento de definir quién es seleccionado por los que tienen el derecho de elegir democráticamente a sus representantes.
En un país donde el sistema democrático electoral es diferente al nuestro, pues no es la mayoría de votos personales lo que establece el ganador de una contienda por la Presidencia, la candidata demócrata, reconoció, aceptó y felicitó al ganador republicano, sin el más mínimo inconveniente, tan pronto terminó el conteo reglamentario, a pesar de que sacó más votos que él.
En ese momento en que los votantes definieron el ganador de las elecciones, se quedaron atrás los dimes y diretes entre los dos pretendientes a dirigir la Casa Blanca y con ello al país más poderoso del planeta.
Si bien es cierto que la población votante se polarizó prácticamente en dos mitades iguales, la aceptación inmediata de la pérdida por parte de Hillary Clinton, la engrandeció ante la colectividad mundial y, tanto ella como Donald Trump, se convirtieron en dos inmensos pilares cuyo ejemplo me permite afirmar, sin temor a equivocarme que: La Democracia y los Estados Unidos fueron los dos grandes ganadores.
JPM

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Desmienten argumento Trump sobre fin de la guerra con Irán
Gala por la Altagracia: Noche de fe y compromiso apostólico
Irán afirma Trump solo tiene 2 opciones y ninguna le favorece
Trump dice será mucho mayor recorte del contingente de EU
Ve necesarias medidas Gobierno frente crisis por guerra Irán-EU
Entraron en vigencia en RD los más altos precios combustibles
Shakira reúne a dos millones de personas en Copacabana Brasil
Número de multimillonarios se dispara y no deja de crecer
El Gobierno dominicano inicia la reparación cientos de viviendas
Dron ucraniano provoca fuego en un estratégico puerto ruso
