OPINION: ¿Está el PRM manteniendo la posición ganada?

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El autor es periodista. Reside en Santo Domingo

En el campo de batalla, mantener la posición ganada es un asunto estratégico de cardinal importancia, aunque a veces se aceptan retiradas tácticas para recomponer y organizar fuerzas y recursos para volver hacia el objetivo con más fortaleza, contundencia y garantía de triunfo. 

Pero lo habitual no es el repliegue -por su equivalencia con la huida y la inseguridad-, sino que lo común es el mantener y fortificar la posición ganada. En este contexto, cuando los ejércitos toman una posición, se aseguran de que la zona circundante esté totalmente despejada para reducir riesgos y la posible reconquista por el enemigo del terreno arrebatado.

De ahí que van protegiendo y asegurando las posiciones según se avance. Saben que hay que mantener la posición ganada porque perderla sería un retroceso, una derrota o una pérdida de difícil recuperación. El asunto es que se aferran a la posición ganada, con acciones y decisiones congruentes con la defensa de lo que se alcanzó militarmente y con la sangre, vidas y coraje invertidos.

Dicen, y con mucha razón, que mientras más nos cuesta la consecución de un triunfo, un objetivo, una conquista, más valoramos la victoria lograda. Y viceversa. Cuanto menos esfuerzo, trabajo, tiempo, sudor y lágrimas nos cuesta algo, menos apreciamos lo que significa lo logrado.

El Partido Revolucionario Moderno, PRM, visto desde una óptica superficial, puede considerarse exitoso por tomar el poder en un tiempo relativamente corto, a partir de su fundación y de su corta existencia. Pero, analizado desde una perspectiva más amplia y objetiva, como heredero natural de la mística y las fuerzas del alicaído PRD, viene desde de estar abajo por un largo periodo de 16 años.

Por tanto, su militancia y su dirigencia conocen los sinsabores y las carencias de estar fuera del poder por tanto tiempo. Esta realidad debiera obligar, tanto a sus bases orgánicas como a sus estratos dirigenciales a aquilatar su triunfo en las pasadas elecciones, para preservarlo frente a amenazas presentes y futuras, siendo consecuente con los sacrificios y esfuerzos que les valió llegar ahí.

De modo algo paradójico, la fortaleza que implica acceder y disfrutar del poder, se ha convertido en una gran debilidad para el PRM, en la medida que crea descontento, inconformidades, desaliento, frustración, sensación de abandono y de tiempo de trabajo político perdido y no reciprocado.

En términos de rentabilidad política, mantener el actual estado de cosa, es la ruta hacia un seguro fracaso, pues las energías y las voluntades estarán deprimidas y reprimidas, desmotivadas y poseídas por la apatía, a la hora de que se le convoque electoralmente.

La pregunta: ¿Está el PRM manteniendo la posición ganada?, nos remite a otras interrogantes cuyas respuestas nos sirven para responder a la primera. ¿Está el PRM cumpliendo, por lo menos a las bases y dirigencia media, las expectativas levantadas? ¿Está el PRM satisfaciendo a su gente en Dajabón, Pedernales, Santiago, Barahona y Santo Domingo, por solo citar algunos lugares al azar?

¿Qué está haciendo el PRM para que su victoria en las urnas no sea percibida como una derrota personal para sus miembros ante su familia, sus amigos, su barrio, e incluso, ante sus adversarios políticos?

¿Está tomando el PRM en cuenta, en términos de espacios oficiales, a los artífices de su triunfo o los está postergando para más luego, cuando ya sea demasiado tarde, porque el daño político, psicológico, moral y emocional ya está irreversiblemente hecho?

¿Está el PRM subsanando los malestares internos asociados al sentimiento de perdedores habiendo ganado el poder completo? ¿Cómo impedirá que la disconformidad interior afecte la proyección exterior del partido de cara a las duras batallas políticas que se avecinan?

¿Cuál es el potencial de pérdida de solidez política y posterior desplome que tiene esta situación para las aspiraciones de los perremeístas de mantenerse en el poder?

Son consideraciones que surgen y se plantean ante la evolución de los acontecimientos vinculados a la relación partido, gobierno y representación en el poder.

Aunque internamente se da una situación propensa a la percepción de que dicho partido no hace mucho para conservar el poder ganado, la cosa cambia cuando se mide esto en el plano exterior, donde sí se percibe dentro de la opinión pública una valoración favorable. Esta valoración positiva se afinca en lucha contra la corrupción y enjuiciamiento de los corruptos, tanto propios como de afuera. Se percibe, también, en la estructuración de una justicia independiente y en el liderazgo moral que la sostiene.

En ese plano, el PRM está ganando la batalla y defendiendo bien la posición ganada.

JPM

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Felix
Felix
10 meses hace

Es que un grupo de batatas con ropa no cabe en esta moderna administracion publica, gente sin ninguna formacion.

Rafael Morales
Rafael Morales
10 meses hace

Los dos últimos párrafos de su artículo son obvios , pero eso no basta ni importa a la luz de la situación económica, paupérrima, de altos precios y desprecio por los pobres. Los industriales subieron todo de nuevo , los comerciantes haciéndose ricos especulando y el pueblo sufriendo. Fueron esos sectores que llevaron al PRD a la nada da de abril 1984. Si Abinader se descuida le van a coger fuera de base. La gente quiere comer y vivir con digni