OPINION: El primer año del gobierno de Abinader

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El autor es abogado. Reside en Panamá

Cuando evaluamos el primer año, que acaba de cumplir el gobierno de Luis Abinader, encontramos luces y sombras. Entre las más brillantes, el éxito en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, este triunfo arrastra la sombra del aumento de la deuda. Los nuevos empréstitos, fueron considerados excesivos por la oposición, utilizados para empañar la imagen del gobierno y obtener ventajas políticas al presentarlo como, “más de lo mismo”

 

Poco a poco el covid-19 está siendo controlado y se extinguirá pasando a los anales de la historia. Mientras que, la deuda seguirá creciendo y golpeando la economía, con el aumento del costo de la vida y la miseria del pueblo pobre.

Por tanto, el logro del gobierno ha sido opacado. Por una mancha, que será el caldo de cultivo, para que la oposición alimente la psiquis colectiva, con la creencia de que, los nuevos inquilinos del Palacio, no saben gobernar. 

Por lo que, el endeudamiento seguirá siendo la principal arma de ataque para las próximas elecciones. De continuar trillando ese camino, el nuevo gobierno se convertiría en la negación del cambio prometido.

Sin embargo, quedan tres años para corregir el rumbo. Bastaría con recuperar una buena parte del botín robado, usarla para reducir dicha deuda e invertir en obras que impulsen la economía. Esa actitud seria celebrada por el pueblo y aseguraría la continuidad en el poder. 

Abinader debe tener presente que los veinte años del PLD nos enseñaron, que parte de los prestamos se reparten entre quienes los gestionan; quienes los aprueban; los que otorgan los contratos para ejecutar obras; los propietarios de las compañías que utilizan materiales de baja calidad y manos de obras baratas de haitianos y obtener mayor ganancia; quienes manejan los presupuestos, aunque con el cambio haya más vigilancia que lo hace más difícil. 

En definitiva, la mayoría de los funcionarios que llegan al gobierno, van mentalizados para adquirir riquezas. No esperaban encontrarse, con las “manos duras” con que está actuando Abinader, enfrentando con coraje la corrupción. Pero la cultura del robo implantada por el PLD, tomarás mucho tiempo para ser desarraigada. Es por ello, que el pueblo clama sin cesar para que se recupere lo robado y se someta a la justicia a quienes desfalcaron al pais. 

En vez de acudir al endeudamiento, la sociedad reclama un plan de austeridad, con rebaja de los altos salarios que infringen la ley, que se enfrente con coraje el abuso de los congresistas, quienes se han convertido en lo peor de la clase política, al negarse a desprenderse de privilegios, que violan la Constitución dando un mal ejemplo. Para colmo, ni siquiera rinden cuenta del uso de los recursos que reciben por los repudiados “Barrilitos y Cofrecitos”.  

Trabajamos desde el partido Dominicanos por el Cambio (DxC) para sacar al PLD del poder, el partido que más daño le ha hecho al pais y aunque cause roncha entre quienes solo se preocupan por cobrar su cheque, hay que decir la verdad, para evitar su regreso al Palacio.

JPM

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