Evaluar justamente y objetivamente la figura política del Dr. Fidel Castro Ruz puede resultar muy difícil, debido a la controversia que él despierta, cuando aún está muy fresca la memoria de lo que ha sido su accionar durante su prolongada carrera política.
Podríamos decir que Fidel Castro representa el símbolo de la rebeldía de América Latina frente a sus opresores de adentro y de afuera; como también se puede decir que fue el genio táctico y estratega que le enseñó a estos pueblos cómo manejarse ante enemigos tan poderosos como los que el enfrentó.
A raíz del fracaso de la democracia cubana en el 1952 y la subsecuente instalación de la dictadura de Batista, Fidel Castro entendió que la lucha armada era el único camino de Cuba y de aquellos pueblos de América Latina que vivían la misma situación política.
El hecho que asumiera la lucha armada para la toma del poder no convertía automáticamente a Fidel Castro en un comunista, a pesar de que así se le calificó en aquella época. Sólo basta recordar que la democracia Norteamericana fue producto de la violencia así como también la democracia Francesa.
Desde la misma Sierra Maestra, Fidel Castro emitió un manifiesto democrático que contenía las grandes líneas que seguiría a su llegada al poder. Más bien fueron las reacciones de las élites domésticas y foráneas las que indujeron a Fidel Castro a adoptar el socialismo como única forma de salvar la incipiente revolución de liberación nacional.
A partir de ahí ya todos sabemos lo que pasó. Cuba fue sacada de la OEA y del sistema democrático latinoamericano bajo la acusación del comunista, mientras que gobiernos dictatoriales de derecha vigentes en América Latina seguían perteneciendo a esos escenarios.
Las guerrillas pro Cuba en América Latina no triunfaron en su mayor parte, y si alguna triunfó, como fue el caso de Nicaragua, tampoco se pudo sostener; pero las dictaduras de derecha tampoco se pudieron mantener por mucho tiempo después de la Revolución Cubana, de manera que, ese fue el gran aporte de Fidel a América Latina: la apertura democrática.
América Latina entró en un proceso de transición hacia la democratización como resultado de la revolución Cubana, y como consecuencia de ese proceso hemos llegado a la actual etapa de democracia con progreso y bienestar social.
De manera que en vez de juzgar a Fidel Castro como un ente de agitación y perturbación en América Latina hay que verlo como un catalizador del proceso de democratización de esta región. La evolución de este proceso y la llegada al poder de nuevos líderes progresistas también ha facilitado que Cuba haya empezado su transición al proceso de integración política en América Latina.
Los hechos políticos importantes tienen siempre sus consecuencias políticas y no cabe dudas de que la Revolución Cubana dirigida por Fidel Castro trajera como consecuencia en América Latina el inicio de un proceso de democratización que ha llegado hasta nuestros días con beneficios sociales y económicos para amplios sectores de la población más necesitada.
Todavía falta mucho por descubrir acerca del aporte del liderazgo del Dr. Fidel Castro fuera de las fronteras de Cuba.
JPM

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