Olfato y medidas entre los criminales

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El autor es abogado. Reside en Santo Domingo

El criminólogo M. Ottolenghi ha estudiado el olfato en los criminales.

A esta medida dispuso un osmómetro, conteniendo doce soluciones acuosas de esencia de alelí, variadas entre el 1 por 500,000 y el 1 por 100.

Él había llevado a término sus reflexiones en desiguales series, una cada día, en paralelas condiciones de ventilación, guardando las prestezas para cada experimento, a fin de evitar los deslices de la gasificación.

Es innegable que él inquirió el nivel ínfimo, en el que aborda el conocimiento del olfato.

En diferentes ocasiones él procedió de una manera muy diferente; combinaba distintos frascos, invitando al individuo con quien se hacía el estudio a colocarlos conforme su intensidad aromática.

El notable profesor en cuestión, ha distinguido los errores de destreza  observados en faltas graves y livianas, según que, en el orden de las medidas, terciaba la discrepancia de varios o de un solo grado. Para tales fines examinó 80 criminales (50 hombres, 30 mujeres) y 50 individuos normales (30 hombres, escogidos la mayor parte entre dos guardianes de cárceles y 20 mujeres honradas).

Estos fueron los resultados:

En los hombres honrados el olfato medio varió entre el tercero y cuarto grado del sommómetro, en los criminales entre el quinto y el sexto; 44 individuos escaseaban totalmente del alusivo molesto.

Las personas honestas mostraron por representación moderada tres faltas de habilidad, los criminales cinco, de las cuales tres son graves.

Las mujeres virtuosas lograron el cuarto grado del osmómetro, las criminales el sexto; en dos de ellas faltaba en absoluto el olfato.

De ocho casos de anosmia manifiestos en los criminales, dos estaban conexos con las alteraciones nasales; para los otros, ella era una variedad de ofuscación del olfato; ellos abrigaban las pasiones olorosas sin poder detallar, y menos todavía especificar.

Para evidenciar la verdad de la aseveración que manifiesta que los criminales contra las costumbres tienen el olfato muy agudo, el maestro Ottolenghi examinó 30 estupradores y 40 mujeres prostitutas, manifestando en un 33 por ciento de los primeros la nulidad del olfato y en las otras una cadencia conveniente al quinto valor del osmómetro.  

Instalados los numerosos recursos, como el valor de su potencia, él señaló tres deslices peligrosos.

En un 19 por 100 de hembras inspeccionadas, encontró la ceguera del olfato y en las demás una agudeza media adecuada al quinto grado del osmómetro.

JPM

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Maria Belen Chacon
Maria Belen Chacon
1 mes hace

Extraordinario aporte del eminente jurisconsulto Dr. Hector Dotel Matos. Una catedra, aprendamos leyendolo.