La crisis post electoral del 1994 causada por el fraude perpetrado en el gobierno de Joaquín Balaguer contra Peña Gómez, provocó la modificación constitucional para reducir el periodo a dos años e imponer el sistema de doble vuelta mediante el cual se estableció el 50% más uno de los votos para ganar la elección presidencial en segunda vuelta.
El pacto fue firmado por Juan Bosch y Joaquín Balaguer para impedir la llegada de Peña Gómez al poder. El candidato preferido por el pueblo, pero no conveniente para las elites. Por ende, una segunda vuelta creaba un espacio para manipular el proceso electoral con alianzas, compra de lideres y votos y la dislocación de mesas.
Con el uso de artimañas, en el año 1996 lograron imponer a Leonel Fernández, candidato del PLD, quien llegó al poder con el acuerdo solapado de entregar las empresas del Estado a la cúpula empresarial. Una traición que fue cobrada en las elecciones del año 2000, con el voto mayoritario al opositor Hipólito Mejía.
En el 2004, después de una pésima gestión, intentó reelegirse, permitiendo el regreso de Leonel Fernández. El pacto para derrotar las preferencias del pueblo, representada por Peña Gómez, marcó la historia con un antes y un después. Aprendimos la amarga lección de que el sistema de doble vuelta, puede ser usado para vulnerar la voluntad popular e imponer otro candidato.
A partir de entonces, no se ha repetido la necesidad de doble vuelta en las seis contiendas electorales que hemos tenido. En cada una, el pueblo ha votado masivamente por el candidato de su preferencia para lograr la victoria en la primera vuelta y evitar turbias maniobras en la segunda. Una tendencia que se repetirá en las elecciones del 2024.
La manipulación de los procesos electorales por parte de quienes manejan los intríngulis del poder para realizar oscuras alianzas e imponerse en la segunda vuelta, pasó a la historia, por tanto, se requieren estrategias para ganar en la primera vuelta.
El gobierno de Luis Abinader, comenzó cumpliendo algunas expectativas del pueblo, con el sometimiento a la justicia de los desfalcadores del Estado y la recuperación de parte del botín robado. Los espectaculares apresamientos de ex funcionarios, elevaron su nivel de aprobación. Sin embargo, con los cambios de medidas de casa por cárcel para algunos detenidos, volvió a bajar.
Aumentando la velocidad de caída con las declaraciones de Hipólito Mejía, de que apoyaría una alianza con el PLD. Lo que dejó entrever un pacto de” impunidad a cambio de apoyo político” provocando un tsunami de rechazos a un eventual pacto.
Con los apresamientos de Donald Guerrero, José Ramon Peralta y Gonzalo Castillo, vuelve a surgir la esperanza del pueblo. Se envía un mensaje claro de que la lucha contra la corrupción sigue y no habrá alianza para detenerla.
El pueblo estará atento y espera que no se repita la historia de casos anteriores, en que, por la dilación de los procesos judiciales, el Ministerio Publico dejó cumplir el tiempo de prisión preventiva y fueron enviados a sus casas los imputados. Lo que el pueblo interpretó como señal de complicidad
Eliassam16@hotmail.com
jpm-am

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aqi no hay segunda vuelta luis gana de calle