Maduro: aislado y contra las cuerdas

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EL AUTOR es contador publico autorizado. Reside en Nueva York

América rechazó casi a unanimidad al dictador Nicolás Maduro, al asistir a su “investidura”, solo cuatro presidentes del continente de 35 países que lo componen; siendo estos, precisamente, tres de los que quedan en el grupo de países de la ultra izquierdista, ALBA: Bolivia, Cuba y Nicaragua, y el Salvador, que aunque no es miembro, por su afinidad ideológica con el grupo fue uno más de los visitantes.

En cambio, la Unión Europea fue más allá, pues al ser un bloque, ninguno de los países que lo componen, secundó la reinstalación del dictador como presidente por seis largos años más de angustia y sufrimientos, enviando representantes, porque consideran que la reelección de este diabólico engendro del mal, se produjo de manera irregular e ilegitima.

Países como Ecuador y República Dominicana, que anteriormente se habían abstenido de condenar al régimen, favorecieron con su voto el desconocimiento de legitimidad del tirano estalinista en la última reunión de la OEA, y tampoco enviaron emisarios a legitimar al tirano comunista.

Ya anteriormente, se había pronunciado en este sentido, el Grupo de Lima, formado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía, cuando aprobó la semana pasada, con la única excepción vergonzosa de la delegación mexicana, una declaración en la que anunció que esos países no reconocen al nuevo régimen de Maduro.

Según el artículo 233 de la constitución chavista, en caso de la inexistencia de un presidente constitucional, debe asumir la presidencia de manera provisional el presidente de la Asamblea Nacional y ordenar la celebración de elecciones en un plazo de unos meses, por lo que siguiendo ese mandato constitucional le corresponde dirigir el país a Juan Guaidó, quien acaba de ser posesionado por el Parlamento para tales fines, como presidente provisional.

En una acción coordinada, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, externó su apoyo al nuevo mandatario constitucional: “Saludamos la asunción de Juan Guaidó como Presidente interino de Venezuela conforme al artículo 233 de la Constitución Política. Tiene nuestro apoyo, el de la comunidad internacional y del Pueblo de Venezuela”, expresó a través de su cuenta en Twitter.

Del mismo modo se expresó por la misma red, la Fiscal General de la República en el exilio, Luisa Ortega Díaz, ofreciendo su apoyo a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.  “Mi apoyo a Juan guaidó como nuevo presidente interino de Venezuela.  La comunidad internacional y todos los venezolanos debemos acompañarlo y respaldarlo. La Fuerza Armada tiene ahora el deber constitucional de reconocerlo como su Comandante en Jefe y reivindicarse ante la historia”.

En mi opinión, el presidente provisional Juan Guaidó ha asumido ese cargo arriesgando su seguridad, incluso su vida, debido a la capacidad criminal de Maduro y de sus jefes políticos  de la Habana. No duden ustedes amigos lectores que pronto él tenga que lamentar el haberse atrevido a desafiar a esa tiranía infernal.

En tal sentido, como prueba de lo que afirmo, la ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, amenazó con encarcelarlo expresando lo siguiente a través de Twitter: “Guaidó, ya te acomodé la celda, con tu respectivo uniforme, espero que nombres rápidamente a tu gabinete para saber quiénes te van a acompañar, ‘muchacho pajúo” (hablador)”.

Y es que sin apoyo de las fuerzas armadas o de poderes militares extranjeros, el débil vulnerable presidente interino no tiene ninguna posibilidad de poner en práctica ese mandato, que por cierto es el único verdaderamente constitucional, debido a que la Asamblea Nacional es la última institución legal que le queda, aunque sin autoridad, a la secuestrada patria de Bolívar.

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