Los principales depredadores del planeta estamos encerrados y nulos! 

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EL AUTOR es artista plástico dominicano residente en West Palm Beach.

POR MAXIMO CAMINERO

La verdad es que este asunto terrenal se está poniendo cada día peor! Mis uñas me lo recuerdan constantemente. Me he lavado tanto las manos que lucen impecables, sin ningún rastro de suciedad.

Poco a poco he tenido que irme adaptando a los cambios bruscos que de la noche a la mañana he adquirido.

Ahora tengo la manía de que todo lo que toco me lleva al fregadero, las llaves de mi auto, el manubrio de la puerta de la casa o el carro, el lapicero, la camisa, los pantalones, todo hay que “fumigarlo”. No puedo ni tocarme la cara, mejor dicho…no puedo ni tocarme a mi mismo!!…

Este maldito virus, cierto que se está llevando mucha gente a visitar a “papadio”, también ha hecho que muchos por fin se bañen! El mundo está respirando mejor ya que las fábricas están paradas. La contaminación es casi nula! Un hecho inédito en nuestra historia moderna.

Es como si de buenas a primeras, zass!!: los humanos no existiésemos. Los principales depredadores del planeta estamos encerrados, nulos! Desde nuestras humildes “mansiones” somos inofensivos para el mundo.

Los desechos tóxicos que producimos desde el hogar, son menores que los ocasionados en la calle.

Dentro de las cosas buenas que este momento histórico nos ha dado, está la lección única: ver en perspectiva, qué hemos hecho de nuestras vidas y qué estamos haciendo con ella hoy. 

El estres recorrido no será ya el que enfrentaremos. Saldremos de esta pesadilla con una fortaleza jamás soñada y que desconocíamos tener.

Yo hasta cierto punto la conocía, no me tocó vivirla pero sí verla unos diez años atrás. Fue a aquel señor mayor llamado Don Pedro (87 años) al que le renté un pequeño apartamento. Éste se veía enfermo y casi a punto de firmar con los ángeles, una tarde llegué a visitarlo y me encontré con la ambulancia que se lo llevaba ya que le había dado un paro cardiaco. Le insinué a un paramédico que, Don Pedro, no se salvaba de ésta y la respuesta que dio a mi comentario fue: “No creas, el cuerpo humano se resiste a morir”…Yo no supe más de Don Pedro por lo que lo di por muerto.

Suelo irme en bicicleta a mi estudio pues me queda cerca. Gracias al virus, las calles están desoladas por la cuarentena, ahora solo pongo cuidado en no atropellar a los ratones huyendo de los gatos y estos huyendo de los perros. La algarabía es distinta, de repente te salen quince gallinas en desbandadas perseguidas por tres galantes gallos, la fiesta animal se ha desatado en mi barrio, he visto zorros, mapaches, culebras y hasta monos!!

Un águila calva que no sé de dónde demonios salió, me arrancó el sombrero de peluche que llevaba, al parecer, pensó que era una iguana, las que también han tomado las ramas de los árboles y las que a veces, “gotean” cayéndole encima a los autos parqueados.

Hoy tuve que cambiar la rueda trasera de la bicicleta ya que la mordió un cocodrilo que al parecer llevaba varios días acechándome, casi me come antes que el virus. Yo sé que lo volverá a intentar mañana pero como carnada le llevaré al jabalí que me persigue diariamente desde una cuadra antes.

Como ven, la tragedia de unos, es la felicidad de otros. Ya los árboles y los arbustos han arropado a la mayoría de las casas, esto en poco tiempo, volverá a ser la jungla que era antes de que llegáramos a sembrar cemento por todas partes.

Cuando nos permitan salir de nuevo, nos encontraremos que; “los invasores hemos sido invadidos” Muchos saldrán flacos, pero la mayoría más gorditos. Nuevos miembros de la familia verán la luz por primera vez mientras a otros, se la apagarán…

Algunos saldremos con el “instinto de la paciencia” desarrollado y otros convertidos en vulgares asesinos de suegras…la tragedia no es tan grave, no ombe!! 

Cuando poco, habremos recuperado nuestra memoria ancestral de cavernícolas por lo que estaremos en nuestras aguas cuando abramos la puerta para encontrarnos con una tupida vegetación.

Saqué la cabeza por la ventana para respirar aire fresco y por un momento pensé que ya me había agarrado el virus pues lo que veía parecía la alucinación de un histérico: Don Pedro asido a una liana y saltando de árbol en árbol, sorprendido le hice señas para confirmar que no estaba yo demente, se acercó sonriente como si me reconociera, tenía el pecho desnudo, la piel tostada y firme, solo se cubría con lo que parecía una falda escocesa.

Don Pedro! exclamé, este miró incrédulo y con voz de trueno respondió, ¿Qué Don Pedro ni Don Pedro? Es que acaso no reconoces a Tarzán?…

 Postdata; de esta saldremos o más vivos …o más locos! Pero saldremos. Así nos saquen en ambulancia como a Don Pedro y regresemos diez años después… como Tarzan!! 

Salud! dos veces!!! Mínimo caminero

massmaximo@hotmail.com

JPM

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Tanto palabrerio y terminar en yoismo.

La marijuana hace que el ego de algunos haga mas que alucinar.
A proposito! tambien te lavas la conciencia?.