Los derechos torcidos

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EL AUTOR es político. Reside en Raleigh, Estados Unidos.

Durante el año 2018 fueron asesinados por la delincuencia, en diferentes incidentes 24 agentes y oficiales de la Policía Nacional; estamos hablando de unos 2 agentes por mes. Usted no encontrará en ningún diario, una nota de protesta del Comité Dominicano de los Derechos Humanos en contra de los delincuentes, que sin ninguna clemencia asaltan, amenazan y matan a ciudadanos comunes y a los agentes del orden.

Como tampoco encontrará una visita de cortesía a los familiares de las víctimas de la delincuencia; lo que se puede notar en la actuación del CDDH, es su presteza a denunciar el peligro que corren los perseguidos de la ley, y en muchos casos ayudar a protegerlos, como sucedió con el famoso asaltante de bancos apellidado Percival, hijo de un afamado político.

Las sonoras siglas del CDDH, que dan prestancia y publicidad a personajes politiqueros que no pueden acceder a las primeras planas de los diarios por sus virtudes y talentos, quedaron huérfanas de digna representación, con la desaparición física del Dr. Domingo Rojas Nina; después de él, ha llegado el asalto del “galloloquismo”.

El último incidente donde los representantes del CDDH, saltan desafiantes a defender las peores causas, es con la detención de los coprófagos que bombardearon con excrementos el frente del edificio de la Suprema Corte de Justicia; es increíble que personas ligadas al ámbito judicial, que hayan pasado algunas horas en aulas universitarias aprueben este desatino.

Pero, quienes conocemos la historia de esos coprófagos, no nos extrañan acciones como estas, porque desde los escondrijos que siempre han tenido como refugio en la Universidad del Estado, ellos han vivido manejando lo más espurio y asqueroso de sus acciones.

En enero de 1917 falleció en un accidente de tránsito el Sr. Braulio José Torres; este señor compartió la dirección del Partido Comunista Dominicano con don Narciso Isa Conde; rompieron su relación política y el primero decidió fundar con un grupo que le siguió el Partido Comunista Unificado; Braulio Torres fungió durante muchos años como brazo armado del PCD.

La reseña viene a cuenta porque después de su fracaso, en su segundo intento político, Torres decidió escribir un libro titulado “Cautivo de mi verdad”, que no deja de ser un compendio de justificaciones de su accionar político; siendo al mismo tiempo una confesión pública de muchos desafueros y delincuencias comunes en nombre de la “revolución”.

En una columna de su espacio “Fuera de cámara” del 3 de mayo del 2014, el fenecido periodista don Cesar Medina, hizo algunas menciones sobre el libro del Sr. Braulio Torres, para enfatizar una crítica a la llamada Izquierda dominicana. Veamos algo que reseñaba don Cesar en ese artículo.

“Mucha gente ha quedado impactada por la revelación de que el Partido Comunista Dominicano llegó a escarmentar a un vicerrector universitario ordenando que un comando fuertemente armado le atragantara una gran cantidad de heces fecales después de secuestrarlo en el propio recinto de la UASD”.

Sigue diciendo Cesar Medina en el artículo citado: “Braulio Torres, que entonces era el jefe militar del PCD, en su narración, 33 años después, describe la forma impiadosa y cruel, al estilo de los bajos mundos mafiosos, en que se manejó un sector de la llamada izquierda revolucionaria durante esos años de la guerra fría”.

Bueno, a personajes de esa misma calaña es que el CDDH ha salido ahora a defender; y eso se explica porque ellos, quienes usufrutuan esas siglas proceden de las mismas filas; ese CDDH, no es más que otra ONG de las que surgieron con el fin de la guerra fría, cuando quedaron sin ingresos monetarios los grupúsculos de izquierda que eran financiados por el Bloque soviético y los países socialistas.

Pero no importa cuántos derechos torcidos defienda este comité; al pueblo dominicano nunca ha podido embaucarlo; ellos seguirán siendo la prístina representación de lo que el Dr. Juan Isidro Jimenes Grullón llamó “nuestra falsa izquierda”.

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