Pocas acciones desde el gobierno, el ejercicio del poder público, constituyen una sombrilla de solidaridad cristiana que el auxilio permanente a las personas más vulnerables, más necesitadas y en francas calamidades.
Y más importancia adquiere este tipo de auxilio gubernamental, cuando llega a madres solteras, viudas envejecientes y a otros ciudadanos devastados por los achaques de salud y el implacable peso de los años.
Resulta reconfortante y altamente humana, la asistencia social que realiza la presente gestión de gobierno del presidente Luis Abinader en favor de los dominicanos más necesitados, con aportes de comida, medicamentos baratos, y otros tantos obsequiados por conducto de Salud Pública, así como la reconstrucción y construcción de viviendas para los pobres.
Pero el elemento esencial que motiva esta opinión nuestra, las pensiones solidarias, se resumen en un palo por los 411 pies del presidente Abinader, que está llevando un poco de alegría y felicidad a más de 35 mil beneficiarios de todo el país. Cada uno recibe mensualmente seis mil pesos que, aunque no cubre todas sus necesidades, son una ayuda muy oportuna.
Ojalá que estas pensiones solidarias puestas en marcha por la presente gestión de gobierno, se multipliquen por 10 en los próximos años, y el monto sea llevado a 10 mil o 8 mil pesos mensuales. Con ello se ampliaría la oportunidad de subsistencia de muchas familias indigentes, que en algunos casos, han recobrado la sonrisa y el sosiego.
Hay que destacar la sensibilidad humana y la eficiencia gerencial del director general de pensiones, Juan Rosa, quien está aplicando al pie de la letra las instrucciones del presidente de la Republica para convertir esta acción en uno de los más hermosos gestos políticos de nuestra historia reciente.
Pienso yo que, en los últimos 60 años de vida democrática del país, solo 2 presidentes han pensado y actuado en beneficio de los pobres, Joaquín Balaguer y Luis Abinader. Y ambos lo hicieron, sin aspavientos, sin pensar en ventajas partidarias, en beneficios propios, sino como cuota de su responsabilidad de Estado y su cristiano y sagrado compromiso con los más necesitados.
A mi entender nada debe producir más satisfacción emocional y plena, desde el ejercicio político y gerencial público y privado, que el proporcionar auxilio a personas muy necesitadas, despreciadas, casi siempre, por la grandeza ciega y la soberbia de malos dominicanos.
Abinader es la diferencia, un presidente humanista, solidario y sin poses.
JPM

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Usted le está diciendo a este pueblo, que una pensión de $ 190,000 que le dieron a la mujer Zapete está correcto, esa señora aún mantiene su trabajo, eso es lo que se llama CORRUCCION.