La respuesta de Dios

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Una de las grandes dificultades que el hombre tiene es poder identificar las respuestas correctas a cualesquier situaciones que se le presenten. Sin embargo, el hombre tiene muchas supuestas soluciones a las circunstancias en las que se ve envuelto, dependiendo cada una del enfoque y del interés que tenga la persona, e inclusive su capacidad y cultura son determinantes en éstas.
De ahí que, es difícil que dos o tres personas den respuestas común, como solución a una crisis presentada. Las respuestas son diferentes y hasta contradictorias. De ahí que, el hombre no encuentra posibles soluciones a las dificultades en la vida. y se hace indispensable buscar la respuesta que viene de Dios.
Los padres y los hijos, difícilmente coincidan en dar una misma respuesta a un evento en cuestión, pues hay una experiencia y hay una ignorancia que entran en conflictos. Por eso, las familias están en conflictos permanentes, que sin dudas, llevan a éstas a la desintegración.
Esta crisis social es causante de muchos de los males sociales que se observan; hace falta tener familias en valores y principios. Estos son los que les pueden dar dirección a una sociedad en crisis. Padres con valores e hijos con valores, dan nietos con valores, y por ende una sociedad en valores y principios.
La vida nos enseña, que a pesar del ser humano creerse que tiene las soluciones a los conflictos surgidos, nos damos cuenta que esto no es así. Las respuestas a todas circunstancias negativas están en Dios. Regirse como Dios manda da la posibilidad de obtener todas las soluciones, porque él nos presenta un proyecto de vida fructífera y feliz.
Ese proyecto de vida, es guiado por su palabra, el cual se presenta mediante el fruto del Espíritu Santo, dando origen a un hombre nuevo en pensamientos y obras.
Muchas personas dejan o rechazan el cristianismo, debido a los malos ejemplos de “seguidores de Jesús,” quienes no han tomado el camino en serio, o han estado muy afectados por sus debilidades incomprensibles por otros.
También, porque no entienden el cristianismo, lo mismo vale decir que no entienden a Dios. Juzgan a Dios y sus palabras, desde un enfoque netamente humano, cuando en realidad son espirituales, y hay que acomodar lo espiritual a lo espiritual. para tener un conocimiento exacto de Dios y sus palabras.
Una sociedad que se fundamente en el amor al prójimo, no fracasa y más si está acompañada de la paciencia, de la justicia, de la mansedumbre, de la bondad, de la verdad y porqué no decirlo de un gozo, fe y esperanza en Dios. Esa es una fuente rica de bendiciones para el ser humano.
Pero el hombre la rechaza, y más si hablamos de una vida íntegra según la voluntad del Señor. El hombre tiene a su mano las herramientas que Dios le ha dado para triunfar, pero éste rechaza al Creador.
La solución está en volver a Dios. Si Dios creó el universo con tanta complejidad, es porque es sabio; éste tiene miles de años creado y no ha tenido el mínimo fallo, debido a las leyes que Dios le ha dado. ¿Quién ha fracasado? El hombre, desde Adán hasta nuestros días.
Porque sólo el hombre ha dejado las leyes o mandamientos de Dios, para él poner sus propias leyes, decretos, resoluciones y reglamentos que causan discriminación social, esclavitud, pobreza y sobre todo separación en la humanidad.
En cambio, Dios nos ve con amor y misericordia dando solución a nuestras necesidades que nos aterran, de ahí el perdón, resurrección y vida eterna. Los que verdaderamente encuentran a Jesús, tienen un profundo cambio de vida, que la sociedad los ve. No sólo ellos lo testifican, sino que otros también lo dicen.
El profeta Isaías, escribió: “Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” Is. 55: 6, 7.
En nuestra época, la manera de llegar a Dios es a través de su Hijo, Jesucristo. Y, todas las bendiciones para el hombre que él nos da, como respuesta a nuestras necesidades espirituales están encerradas en Cristo. Son éstas las que nos dan la fuerza, inteligencia y sabiduría para poder comprender y llevar a efecto una vida agradable a Dios y a los hombres.
Son bendiciones espirituales y físicas, como escribió el apóstol Pablo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús” Ef. 1:3.
El descanso, o tranquilidad del ser humano se encuentra en Jesucristo, como una respuesta de Dios a las necesidades del hombre. Jesucristo dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga” Mt. 11:28- 30.
Cuando se busca a Dios y se obedece a él, las circunstancias cambian. Dios da ayuda al ser humano. Necesitamos lo básico como alimentos, bebidas y ropa y sin duda, Dios las abastece. Jesucristo dijo: “No os afanéis, pues, diciendo ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” Mt. 6:31- 34.
JPM/of-am
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