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Decía el Profesor Juan Bosch que en la política hay cosas que se ven y otras que no se ven, y aquellas que no se ven a veces son más importantes que las que se ven. Esas mismas palabras se podrían aplicar en el caso de la división del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La causa, el supuesto triunfo en las primarias del partido de un candidato desconocido, sin un particular carisma y un pobre discurso político, frente a un líder como Leonel Fernández que, si bien algo degastado por el tiempo y una fuerte campaña de descredito en su contra, era conocido y admirado por las bases. Estamos hablando de que un candidato inteligente y con buenas gestiones de gobierno en sus espaldas había sido derrotado por un desconocido.
La verdad es que no deja de ser una situación extraña, tal vez provocada por motivaciones que solo conoce la cúpula del Partido. Aparentemente todo se debe a luchas de poder. Pero la realidad al respecto de esa situación, como respondió el personaje de una novela de Nagib Mahfuz “Otoño Egipciano” sobre la revolución en Egipto de 1952, ante la intervención de los ingleses: «Esto hoy es una noche oscura. Esperemos… hasta que logremos comprender donde están las cabezas y las manos”.
Si, es una noche oscura para el PLD, donde han sucedido cosas que no hemos visto. Esperando por el bien de dicho partido un nuevo amanecer. Que sería una reconciliación con los que han partido, si ésta es posible.
Cuando el profesor Juan Bosch creó el partido aspiraba a una especie de clase política instruida, disciplinada, y sobre todo capaz de sacrificios que incluía el de pasar por encima de los propios egos como él mismo demostró en su vida.
Y es un grave error como estrategia, bien decía Sun Tzu que “Un líder nunca debiera iniciar una guerra a partir del odio”. Esto en caso de que haya sido algún sentimiento o emoción a determinar el conflicto. Esperemos que ese conflicto sea pasajero como la Arena del desierto del Sahara o, esperamos, la pandemia del COVID19. Y que todo sirva para fortalecer el partido y concentrarlo aun más en la misión que nunca abandono a Juan Bosch, ni siquiera en los días más aciagos, cuando había muy pocas esperanzas de obtener el poder.
Ahora, que estamos atravesando otra noche oscura como es esta terrible pandemia y que otro partido está en la gestión del gobierno, podría ser un momento para el PLD de evaluarse como partido, dentro y fuera de las filas, y sus órganos de poder.
Un partido político es un conglomerado de personas, entre las que siempre habrá uno que se corrompe, otro incorruptible, uno que comete errores. La imperfección es parte del ser humano. Y las organizaciones de cualquier tipo están conformadas por estos, por humanos. Tampoco hay gobiernos perfectos, pero si, la corrupción debe ser castigada por el daño que esta causa.
Castigar la corrupción es eliminar las hojas secas de un árbol. El norte de un partido político debería ser el constante mejoramiento de su funcionamiento y de su estructura. A la larga un gobierno será juzgado, ante todo y sobre todo, por lo que ha hecho, por los logros y los frutos que han dejado, buenos o malos. Y así debería ser evaluado por los ciudadanos, haciendo un contrapeso entre lo bueno y lo malo, y lo importante y trascendente de lo bueno, y lo nefasto y dañino de lo malo.
Los gobiernos del PLD con sus luces y sombras, aciertos y desaciertos, mantuvieron la estabilidad económica del país de tal manera que durante estos años de gestión la inversión nacional y extranjera no dejo de crecer. Modernizaron y eficientizaron la administración pública, desarrollaron la infraestructura del país, mejoraron el transporte y el servicio eléctrico, aumentaron a un 4% del PIB los gastos en educación, implementaron los desayunos escolares, incentivaron la pequeña impresa y, se dice, que mejoraron la agricultura.
En el gobierno del PLD se aumentaron las pensiones y los sueldos de los maestros. Y, si bien cargamos la pesada cruz de la deuda externa, como la mayoría de los países no solo sudamericanos, supieron manejar la economía de tal manera que la misma no dejo de crecer. Claro, hay inflación y el sueldo mínimo no da para satisfacer del todo una canasta familiar. Todavía hay una parte de la población que vive en la pobreza.
Ahora podrán salir a la luz problemas y errores de la gestión. Si se dieron actos de corrupción esperamos que salgan a la luz por el bien de nuestro Estado de Derecho. Pero los frutos de los gobiernos del PLD están ahí y quien no lo quiere reconocer es mezquino.
Esperamos, por el bien de nuestra amada patria, que el gobierno actual tenga la inteligencia de mantener esos frutos, y porque no? De mejorarlos, ampliarlos., y crear otros nuevos. Ya la idea de mantener al gobernador del Banco Central Héctor Valdez Albizu fue una buena señal inicial.
La tarea de este nuevo gobierno no será fácil debido a la crisis que ya existe y la que ya está como consecuencia de la Pandemia del Covid, cuya crisis causada repercutirá en nuestro país no solo porque nos ha afectado con la enfermedad sino también porque ha afectado la economía local y la del mundo.
Las entradas disminuirán y deberán crearse nuevas estrategias para enfrentar la situación sin desencadenar el caos. Esa es la prueba de fuego de cualquier gobierno, guiar en la tempestad y salir fortalecido como resultado de una buena gestión de la crisis. Esperamos que así sea por el bien del país. Y que el señor nos ampare.
JPM
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