La neuroeducación en la pandemia

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El autor es médico neurólogo. Reside en Santo Domingo

No cabe duda, en nuestras escuelas hay problemas que exigen políticas decididas, trasparentes y serias para mejorar algunas dificultades sociales que terminan afectando la calidad del sistema en su conjunto.

Este año escolar será un año especial, por las condiciones epidemiológicas que nos ha impuesto el logogrifo virus COVID-19.

Las condiciones obligan a la enseñanza virtual, pero bien sabemos que para aprender, en cualquiera de las versiones y esta virtual que es novedosa en el país, hace falta una convivencia tranquila y positiva, que provoque un estado emocional de confianza, respeto y afecto entre estudiantes y profesores, así como la percepción de que el aula, aun sea virtual, y el centro donde se genera la información, sean escenarios seguros y dignos de confianza.

Las contribuciones potenciales de la neurociencia a la práctica educativa siguen acumulándose. El mismo hecho de que los neurocientíficos y los educadores se reúnan y hablen regularmente es una prueba de que hemos traspasado una nueva frontera en la profesión magisterial.

Por supuesto, no existen respuestas mágicas que hagan que los procesos complejos de enseñanza y aprendizaje sean exitosos todo el tiempo. Los educadores reconocen que numerosas variables afectan a esta interacción dinámica, muchas de las cuales se encuentran más allá de la influencia y el control del profesor.

Lo que los maestros sí pueden controlar es su propio comportamiento. La mayoría depende enormemente del talento educativo de sus profesores para aprender contenidos y habilidades para ellos, la calidad de su aprendizaje rara vez supera la calidad de la enseñanza.

La educación es un proceso complejo y el aprendizaje una actividad y un logro difícil, que requiere condiciones previas que quizás son determinantes. No se aprende todo lo que se enseña, ni solo lo que se enseña.

Aprender es en gran parte un acto voluntario que exige al estudiante grandes dosis de esfuerzo y motivación, al tiempo que puede ser un sencillo acto de mejora de capacidades y competencias cuando las actividades que producen aprendizaje se realizan en un contexto grato y estimulante, en el cual la tarea de aprender se percibe como un atractivo reto, porque se visualizan las interesantes consecuencias del éxito.

Independientemente de que existan patrones generales en el aprendizaje y durante este intervengan regiones cerebrales concretas, cada persona es diferente, con un cerebro único y singular. En el aula, los alumnos muestran diversas capacidades, intereses y conocimientos que inciden directamente en la forma y en su ritmo de aprendizaje.

Así pues, es absolutamente natural que unos aprendan a leer más rápido, que otros sean capaces de resolver problemas matemáticos con mayor facilidad, que a otros les dé con jugar pelota; todas estas no son más que manifestaciones distintas de los talentos individuales.

Asimismo, los alumnos tienen intereses concretos que, aunque no siempre coinciden con las disciplinas en las que mejor se desenvuelven, deben considerase para mejorar y obtener la ansiada motivación.

El ser humano es lo que aprende y memoriza y con ello la trasformación cerebral y personal que producen esos procesos, lo que a la postre es el resultado y efecto fundamental de la educación. Un consejo a los profesores: traten de motivar a sus estudiantes en esta etapa de la educación virtual, eviten atosigamiento y enfaticen los procesos lentos de atención y memoria en los estudiantes.

¿Por qué el Internet afecta negativamente el cerebro? por lo apresurado que se pasa a través de dicha red de un tema a otro; esto no permite que los mecanismos neurales en el cerebro tengan un tiempo de reposo y en silencio para poder «codificar» la memoria y lo que más necesita el cerebro para transformarse, es la memoria.

Si no hay tiempo para que el cerebro «codifique», ponga atención y guarde lo aprendido, que será «almacenado» luego durante el sueño, de otra forma no se quedará en la memoria.

Ese importante período del cerebro del niño debe ser guiado por personas preparadas, con madurez y equilibrio emocional y en un ambiente que permita poner en marcha los códigos más básicos del aprendizaje y la memoria. Continuaremos conversando del tema.

JPM

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