En un país como la República Dominicana en donde el fortalecimiento institución está en construcción y las relaciones primarias tienen mayor valor que la preparación académica y el trabajo duro y honesto, no debe extrañar que cualquier descerebrado o analfabeto funcional ocupe una alta posición en cualquier gobierno.
En nuestro medio, poco importa la formación del más alto nivel, la especialización internacional alcanzada y la experiencia acumulada, eso no tiene ningún valor, es mejor y más rentable ser amigo del político o funcionario para lograr lo deseado.
Es una verdadera tragedia que profesionales de gran valía que militan en los partidos políticos, los cuales cada día ofrecen lo mejor de sí, ven frustrados sus sueños por esta nociva práctica que parece tomar cuerpo en el tejido social dominicano.
Me lacera el alma cuando veo que a un ciudadano amparado en la meritocracia y el esfuerzo personal, se le sacrifican sus aspiraciones de crecimiento profesional y político, por la habilidad de un sujeto que obró al amparo del tráfico de influencia y la relación primaria.
Los tomadores de decisiones en las organizaciones políticas deben comenzar a trabajar para revertir esa maldición que amenaza con erosionar los postulados de la decencia, respeto, trabajo y formación permanente.
Deben entender que estamos en presencia de un nuevo siglo, de una nueva generación que está empoderada con nuevos valores y que no parece estar dispuesta a tolerar este tipo de inconductas que solo estimulan el oportunismo y otras miserias humanas.
Aquí tiene que imponerse por voluntad de la mayoría, la cultura del mérito y el trabajo, no el manido e irritante comportamiento de subir y lograr posiciones y ascensos de importancia a través del ascensor.
El camino debe ser el método de la escalera en donde el individuo tenga que transitar y agotar el proceso digno, justo y excitante, de subir escalón por escalón para lograr las cosas, como se hace en las grades naciones y organizaciones desarrolladas del mundo. ¿Pero que es la meritocracia?: La Real Academia Española, en su diccionario, la define como la forma de gobierno que asigna los puestos según los méritos individuales.
jpm-am


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Esa mistica hace tiempo que se perdio ,cuando el politico sin meritos llega al poder este quiere tener a su lado alguien que lo desluzca ya que le recordaria todo el tiempo lo incapacitado que el es .El meritorio no adula. En el mundo de hoy donde todo se compra hasta la fama el esfuerzo para esas personas no se valora, no tiene sentido .