POR ROBERTO GARCIA CABRERA
El hombre dio un salto evolutivo con el descubrimiento de la escritura. La historia que conocemos es gracias a ella. El ser humano pasó de ser un ente guiado por el instinto de supervivencia, a pensar en él y en su entorno, a imaginarlo, describirlo y transformarlo.
Pasaron muchos siglos más hasta que Guttenberg creara la imprenta 1440. Con este avance se consiguió crear más libros en menos tiempo, pero un libro seguía siendo un artículo de lujo que pocas personas podían permitirse.
Saber leer y escribir hasta no hace muchos años (principios del siglo XX), también era un lujo al alcance de muy pocos. Hoy, en el siglo XXI, el libro sigue siendo considerado un artículo, para unos pocos de lujo, para otros, de poco o ningún interés.
Mario Vargas Llosa, escritor peruano y premio Nobel de Literatura 2010, dijo en una conferencia en la Universidad de Chicago en 2017 que, «Los pobres no leen porque son ignorantes y los ricos no leen porque le dan poca importancia a la cultura y a la literatura y también son ignorantes.».
Estas palabras generaron mucha polémica, ya que los pobres no leen, no porque sean ignorantes, sino porque elegir entre comer o comprar un libro, la elección es más que evidente. Que los jóvenes dominicanos tengan acceso a la lectura sin que esto suponga un gasto económico, es una necesidad que se debe palear más pronto que tarde y sin discusión alguna. De hecho, ya vamos muy tarde, puesto que no se ha planteado tan siquiera el debate de su necesidad.
Y las instituciones responsables de ello deben poner cartas en el asunto de inmediato.
Un niño de 10 años en España, por ejemplo, ha leído más libros que muchos universitarios dominicanos que están terminando la carrera. Creedme, a conozco muchos que presumen de no haber leído un libro en su vida, salvo lo necesario para terminar la carrera. Y pongo como ejemplo a España, ya que es uno de los países que menos lee de toda la Unión Europea.
No es casualidad que los países más avanzados del mundo, son los que más invierten en educación y su población, de la que más lee. Esa es la clave del avance social. Y los dominicanos nos merecemos avanzar.
La escritura fue uno de los mayores avances evolutivos de la humanidad. No fomentar la lectura es un retroceso social. «Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida», como dijo el escritor y director de cine Michel Houellebecq.
Una sociedad que lee, es una sociedad que avanza, que tiene pensamiento propio, perspectiva y futuro. Si no avanzamos, nos quedaremos encerrados como un hámster en su rueda.
Para terminar estas líneas, cabe no olvidar las palabras de la guionista, directora y productora Nora Ephron: «Leer lo es todo. La lectura me hace sentir que he logrado algo, he aprendido algo, que soy mejor persona».
robertogarciacabrera@gmail.com
jpm-am


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