La delincuencia no se combate sólo con represión

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AUTOR es abogado. Reside en Santo Domingo.

Conviene iniciar esta entrega haciendo la aseveración de que cuando hablamos de represión del delito estamos hablando de todas y cada una de las acciones que llevan a cabo las autoridades. policiales y judiciales una vez que el delito se cometió, con la idea de enmendar la conducta de quien delinque y procurar resarcir a la sociedad.

En los últimos meses, la delincuencia en la República Dominicana se ha desbordado casi hasta la desesperación, provocando angustia y ansiedad a la población, dando la impresión, a veces, de que se le ha ido de las manos a las autoridades, que se muestran en ocasiones acorralados, faltos de iniciativas y políticas públicas que realmente impacten en la reducción de la delincuencia nuestro país.

Las personas que transitan por las calles o permanecen en sus hogares viven continuamente en un estado de inseguridad y temor.

Ante este panorama tan sombrío, la reacción de las autoridades ha sido simplemente desplegar la fuerza del orden público para intensificar la represión contra la delincuencia, medida que ciertamente podría reducir momentáneamente la capacidad de accionar de los malhechores, pero que en verdad lo que genera es que estos se recojan un poco, se reorganicen y luego reaparezcan con mayor saña y contundencia.

Lamentablemente hemos visto en nuestro país, a través de los años, la delincuencia sólo como una cuestión de fuerza, cuando en verdad esta merece ser analizada en otra dimensión, con criterios más profundos, vista como un problema socioeconómico y cultural.

 

El tratamiento frontal y represivo de la delincuencia debe siempre considerarse solo como una parte del abordaje del problema, por lo que lanzar más policías y guardias a las calles, quizás con mejores armas y mayor capacidad de movilización, simplemente aplaca de forma momentánea la delincuencia, mientras que un grave problema socioeconómico prevalece mostrándose amenazante y destructivo.

Debemos estar claro en que este flagelo no está sustentado únicamente en comportamientos individuales, encarnados en personas aisladas, muchas veces excluidas de la sociedad. Esta no es la comprensión más acabada del problema de la delincuencia.

Es necesario que nos aboquemos a una compresión más integral y amplia de las causas que generan este mal en nuestro país, lo que implica integrar una diversidad de programas y acciones encaminadas a la formación y la educación ciudadana, pero, sobre todo, a la formación y educación de las autoridades y agentes policiales.

Se trata de programas y acciones que tengan como objetivo atacar las causas originarias que propician la delincuencia. Programas y acciones que nos involucren a todos y que contemplen un acercamiento y una mejor compresión de la delincuencia de parte del segmento de la población (que es mayoritario) que no se identifica y rechaza de pleno las acciones delincuenciales y criminales.

La delincuencia es un problema social y humano que nos perturba y nos afecta a todos, por lo que su abordaje en la búsqueda de soluciones siempre habrá de involucrarnos por igual a todos.

Mientras más amplio y cercano sea el espacio para un joven integrarse a una vida social digna y decente, a través de los mecanismos generadores de oportunidades que debe propiciar la estructura social, menos son las posibilidades para que ese joven pueda verse atraído por ese maldito mundo de la delincuencia.

El delincuente que se persigue y reprime en los diferentes barrios de nuestras ciudades es el joven con menos oportunidades para estudiar, para alimentarse, para vestirse, para recrearse y formarse de manera segura y saludable. Los estudios realizados en ese ámbito asi lo confirman.

Lo anterior se explica porque el delito es el resultado directo de conflictos personales y sociales complejos y la persecución y castigo sólo capta una parte del conflicto, sin alcanzar el trasfondo social y personal de tan variadas causales que han incidido en la comisión del delito.

Las políticas que hasta ahora ha venido implementando el Estado dominicano la verdad que no son las más adecuadas, ya que han sido elaboradas sin que los principales actores, representantes de los diversos sectores de la sociedad, hayan participado de forma activa en la fase de su formulación.

Pareciera como si nos encontráramos en un callejón sin salida. La ansiedad y la desesperanza ha llevado a muchos grupos de ciudadanos a responsabilizarse de su propia seguridad, aun a riesgo de involucrar a la comunidad en un mayor conflicto.

Así pues, el intento generalizado por parte del Estado de plantearse la cuestión de resolver la violencia urbana desde un punto de vista policiaco ha fracasado, generando más violencia y más víctimas. No es real que el aumento de la represión produzca el efecto de disminuir la delincuencia.

Investigaciones criminológicas realizadas en diferentes países muestran que no existe correspondencia entre los niveles de represión y las tasas de criminalidad.

Las expectativas de los ciudadanos es que del gobierno lleve a cabo acciones eficaces que ofrezcan comunidades más seguras a la población, a todos los niveles.

La errónea creencia de que la represión es un instrumento idóneo para controlar la criminalidad, podría generar una quietud peligrosa en cuanto obstaculiza o dificulta la adopción de otras medidas de diverso orden, que sí podrían contribuir a avanzar en la solución del problema.

La persecución y castigo es sólo uno de los instrumentos de que disponen el Estado y la sociedad para enfrentar la criminalidad.

Un instrumento que, por demás, llega demasiado tarde, por lo que el énfasis debe estar puesto en el diseño e implementación de políticas públicas de carácter preventivo, relacionadas con las variadas áreas del quehacer humano (económico, social, educacional y de capacitación, familiares, urbanas, de recreación, entre otras) que impactan de manera efectiva en el fenómeno de la delincuencia.

No son las políticas de persecución y castigo, por sí solas, las mejores opciones. Una alternativa que se ha venido ensayando en varios países es la organización ciudadana para combatir la delincuencia, procurando una participación activa e informada por parte de los miembros de la sociedad para la elaboración de los planes y programas de seguridad, así como para determinar las prioridades de acción.

jpm-am

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JOSE A RAMIREZ M
JOSE A RAMIREZ M
2 meses hace

Podríamos estar de acuerdo en muchos párrafos del artículo periodístico del Dr. Manzano Contreras, pero Dr., si los políticos que nos han gobernado en los últimos sesenta y dos años (Exceptuando el gobierno de 1963 que ocupó, el Profesor Juan Bosch y Gavino), son los primeros delincuentes que llegan al poder del Estado Dominicano a hacer leyes que favorezcan sus egos personales; se roban los recursos del pueblo; son corruptos; observe cómo

JOSE A RAMIREZ M
JOSE A RAMIREZ M
Responder a  JOSE A RAMIREZ M
2 meses hace

se manejan los diputados y senadores en ambos curules: Un día aparece un diputado envuelto en asuntos de narcotráficos; otro día aparece otro que violó a una menor, más luego se reparten los recursos ajenos que son del pueblo dominicano, en detrimentos de la Constitución Dominicana: BARRILITOS, EXONERACIONES, DADIVAS Y REGALOS DIA DE LAS MADRES; VIAJES Y REUNIONES EN HOTELES DE LUJOS 

JOSE A RAMIREZ M
JOSE A RAMIREZ M
Responder a  JOSE A RAMIREZ M
2 meses hace

que en nada se beneficia la población. En otro orden, aparecen políticos que dirigen instituciones públicas, actuando en las mismas como si esas instituciones, son herencias familiares, porque emplean a familiares con jugosos sueldos. En fin, un estado totalmente atrofiado en todas las instituciones públicas y descentralizadas, donde cada quien hace lo que le viene en ganas con los recursos del Estado Dominicano y, por último, temas  fundamentales en el desarrollo de un país, la EDUCACION, 

JOSE A RAMIREZ M
JOSE A RAMIREZ M
Responder a  JOSE A RAMIREZ M
2 meses hace

SALUD Y UNA JUSTICIA QUE NO FUNCIONA, HOY EN EL SUELO. ¿Qué quiero expresarle Dr. Manzano Contreras? Que enfrentar la DELINCUENCIA, se requiere un cambio profundo en todas las estructuras en el Estado Dominicano, porque si es en espera que cada cuatro años que surja un gobierno en nuestro país con los mismos esquemas para gobernar y enfrentar los actos delincuenciales, no solamente en los atracos barriales, sectoriales y poblacionales en RD, sino también los actos de corrupciones de los políticos de los 

JOSE A RAMIREZ M
JOSE A RAMIREZ M
Responder a  JOSE A RAMIREZ M
2 meses hace

partidos del sistema, lamentablemente, en vez de disminuir la DELINCUECIA, sería todo lo contrario, irá en ASCENDENCIA.

Luis De New York
Luis De New York
2 meses hace

Dr. Manzano. Estoy de acuerdo con su posición. Ahora Dr. cuando la delincuencia llega al nivel, el cual se encuentra en nuestros país, no existe otra forma de controlarla, que no sea la represión, y después todos los programas. Dr. No se si usted conoce la historia de los marielito cubano cuando llegaron a la Florida?

Carlos
Carlos
2 meses hace

Muy de acuerdo

Miguel Montilla/Cotui
Miguel Montilla/Cotui
2 meses hace

Estamos muy de acuerdo con esas aseveraciones…En un pais, en donde un sólo elemento llamado Lisandro Macarrulla se robe más de 1.600 millones del erario público y siga siendo «Ministro de la Presidencia», por solamente citar uno de los tantos ladrones,corruptos y evasores de impuestos, no podemos tener menos que esa DELINCUENCIA, que estará por rato.

Adonis
Adonis
2 meses hace

100% real ese comentario, estoy de acuerdo, la delincuencia no se enfrenta matando gente, es aplicando políticas públicas a nivel nacional para que las personas y de manera especial los jóvenes desposeídos tengan mayor y mejores oportunidades que le permitan formarse como personas de bien para la sociedad, eso son Derechos Fundamentales de toda persona que el Estado tiene que garantizarle y respetarle en todo momento a las personas en general.