La adversidad que no nos mata nos hace más fuertes

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El autor es médico. Reside en Santo Domingo.

POR JUAN OCTAVIO CEBALLOS                                                                                          

A todos nos interesa conocer el resultado final de las medidas que se están aplicando.  Las disposiciones son prácticamente las mismas en todas las naciones.  Aunque el mayor o menor énfasis en algunas de ellas establece ciertas diferencias. 

Se espera que las recomendaciones de higiene y aislamiento individual, así como el distanciamiento social produzcan en el corto plazo una caída abrupta del número de casos; y que todos los países puedan anunciar el control de la Pandemia de COVID-19.

Se sabe que esto es posible.  Así lo han hecho China, Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán.  Todos ellos actuaron con rapidez, tomaron las medidas de lugar en los casos de sospechosos, confirmados, la población en sentido general, y como resultado han tenido éxito en el control de la pandemia.

Los numerosos casos que ahora se están diagnosticando corresponden principalmente a personas que contrajeron la enfermedad antes de la aplicación coordinada de todas las medidas.  Nos preguntamos, cuales providencias siguen a las que ahora están en  marcha. 

Cuando el mundo pueda volver a la normalidad y ya no sean necesarias algunas de estas orientaciones, cuales deberán adoptarse consecuentes con la nueva realidad.  Como los tropezones hacen levantar los pies, las venideras epidemias o pandemias deben encontrar a la humanidad más preparada para enfrentarlas.  La población estará más atenta, disciplinada y dispuesta a acatar las disposiciones de los organismos salud.

Debe crearse algún centro, instituto, agencia, fundación u otra institución para enfrentar epidemias y  pandemias  en cualquier lugar del mundo.  Además, deben hacerse otros énfasis, entre ellos, aumentar la consciencia, el esfuerzo y la disciplina de los que saben que tienen la enfermedad para evitar el contagio a otras personas. 

Procurar la colaboración oportuna de los que han padecido la enfermedad y se han curado, y por  tanto no vuelven a padecerla, en el auxilio, manejo, transporte y relación en sentido general de los afectados.

Algunos gobiernos han anunciado que experimentan medicamentos para la cura de la enfermedad, en caso  de que se confirme esta información y los organismos sanitarios correspondientes aprueben su uso, debe ser  una medida que se aplique en todos los países.

En fin, cuando volvamos a la normalidad, debemos diseñar nuevas estrategias consecuentes con el contenido del proverbio oriental que dice que la adversidad que no nos mata nos hace más fuertes.

JPM

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