El plan se les ha convertido en pan y agua, como si se tratara de la última posibilidad alimentaria entre golosos que terminaran en inevitable flatulencia y de hecho, poco es lo que se puede decir con respecto de esa situación que la oposición ha convertido en una fábrica diseñada para hablar embustes.
Por ejemplo, el pueblo recuerda cuando a la oposición le resultaba menos difícil insultar a Gonzalo que prodigarle las virtudes que en efecto el pueblo reconoce y disfruta, porque son visibles sus actos y palpables los hechos que jamás podrían ser indelicadamente proyectados.
Me atrevo asegurar, que Gonzalo Castillo arrasará en las próximas elecciones pautadas para el día 5 de julio, en razón de que, más que decir, coloca en el lugar de los hechos lo que el pueblo debe palpar para justificar el valor de un candidato con auténtica posibilidad de ser presidente de un país que, precisamente, necesita calidad política en la gestión que aspira a desarrollar.
Parece distante, pero el pasado domingo el país recordaba al 14 de junio en términos de la grandeza histórica y de los hombre y mujeres que lucharon para dar vida a un proceso que, si bien recuerda a Duarte y a Manolo, como tales, también es bueno invitar a José Martí: “La Patria, no es de nadie y solo será en espíritu de quien luche por ella con más desinterés”.
Así me explico, porque en este como en cualquier otro instante político, siempre serán recordados los hechos y sus resultados en términos del valor de los mismos y siempre será cuesta arriba describir con buena tinta lo que se puede pincelar con la indeleble contundencia de lo visible y lo palpable.
Esto, que redacto a escasas horas de celebrarse las elecciones presidenciales y legislativas, lo hago con una conciencia crítica clara y definida, como los años que han pasado y hemos visto cómo han crecido los hechos que sirvieron de auténtico paradigma nacional frente a penosas consecuencias que la historia conoce como sumatorias de sedimentadas porquerías.
Finalmente, afirmo que aquí en esta nación de nuestros amores y de nuestros dolores, resultan verdaderamente penosas las plumas que han abortado procesos de auténticos valores históricos, tras colocarse detrás de la falsedad y el hamponismo mediático.
Gonzalo Castillo deberá ser electo presidente de la República, porque sus cualidades están por encima de las que pudieran exhibir los demás candidatos y, así lo ratifico, por todo y cuanto he visto a lo largo de mi modesta condición de periodista y de todo y cuanto fuere posible enarbolar a la hora de poner en claro la probidad del firmante y la integridad de muchos que jamás podrán mostrar lo que políticamente afirman de sus candidatos.
Gonzalo Castillo es un candidato palpable y visible y merece ser presidente de la República, porque sus virtudes deben ser disfrutadas por un pueblo que merece a un gobernante, digno, inteligente, trabajador, palpable y visible como la claridad y eficacia de su vida pública. ¡ Yo tengo fe en su gestión!
JPM


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