Errar “no acertar, equivocarse” Dicc. E. L. 2000. Se dice que “es de tonto errar”. Sin embargo, toda persona en un momento dado llega a errar en lo que hace. Nadie debe apocar a otros porque llegue a errar, más bien, debe buscarse la razón porqué el ser humano cae en esa situación. Usar un poco de comprensión siempre será importante, para poder entender la conducta humana. Se yerra más por imprudencia que por otra causa, por lo que, hay que usar el conocimiento correspondiente para evitar caer en yerro.
Yerro “falta o equivocación cometida por descuido, inadvertencia o ignorancia” Dicc. E. L.2000. El que yerra tiene más culpabilidad que el que erra, debido a que la primera es descuido en las tres modalidades, mientras que la segunda lo puede hacer por debilidades e incapacidad o por otras circunstancias ajenas a él. De ahí que, ambas deben considerarse como la ausencia de la prudencia al actuar. El pecado se da debido a las dos conductas por parte del hombre, de ahí que Dios declara a todo hombre pecador.
Prudencia “Moderación, cautela en la manera de ser o de actuar. Sensatez, buen juicio” Dicc. E. L. 2000. Esta virtud muy rara vez observada por la generalidad de las personas, podría evitar los males que hoy abaten al mundo. Toda acción errada es causada por la imprudencia al actuar. El ser humano, debe ser cauto en todo lo que hace, puesto que la prudencia actúa antes del actuar, mientras que la imprudencia es manifestada por la acción realizada. La pobreza extrema es causada por la imprudencia de la humanidad, y por eso, se torna en contra de la estabilidad económica de los estados y de los grandes.
En el ámbito religioso, los yerros cometidos es por la imprudencia de no analizar correctamente la base escrita de la fe que se profesa. En el cristianismo, se yerra con mucha facilidad, porque se habla de fe ciega, de emociones, de dogmas (“los cuales no son discutibles”), como de otras flaquezas humanas. Por eso es, que se debe pensar, analizar y comprobar las cosas antes de actuar. La fe cristiana está basada en la palabra escrita, no en sueños ni imaginaciones ni suposiciones ni caprichos. Los creyentes tenemos que regresar a la Biblia.
El filosofo se inspira como el poeta para realizar sus obras, por eso no son objetivos, sino subjetivos, todo lo que expresan emana de sí mismos en su apreciación, meditación, sentimientos, emociones o la supuesta musa. Por el contrario, el cristianismo es objetivo, pues todas sus prácticas son fundamentadas y comprobadas por los escritos, que hoy, anteceden a los creyentes. Algunos creyentes se han desviado de la verdad de Dios, y en consecuencia, explotan sus emociones, sentimientos, frustraciones, sueños con fines confesables e inconfesables. Pero, la Biblia no es invención humana, como los son las antes mencionadas.
La lucha que ha habido en el mundo entre la filosofía, la teología y más reciente con la psicología es debido a que el hombre ha errado en la búsqueda de la verdad y en la explicación de las situaciones a las que se enfrenta. Pero, si “lo que está a la vista no necesita espejo,” entonces el ordenamiento por medio de leyes naturales del Universo y de los diversos tipos de vida nos hablan de un Dios Creador y Comunicador; eso da paso a la teología bíblica como la realidad absoluta. El hombre debe encaminarse mediante las palabras de Dios, como respuesta a la gran crisis moral, espiritual, económica y social.
Me atrevo a llamar a los políticos y empresarios que actúen con prudencia, para que no yerren, pero a la vez, para que no erren en una actividad tan importante, que han sustituidos la responsabilidad y autoridad individual por la estatal y el poder económico. Dios pedirá cuentas, por los males causados a sus criaturas, por actuar de una manera equivocada. Cuando los males llegan, se dice que todos somos responsables, pero no es cierto, sólo son responsables a los que les corresponde tomar las decisiones correctas, debido a su autoridad.
Errar, yerrar y error son familias, pero con pequeñas diferencias. Todo hombre ha pecado ante Dios, porque ha hecho uso de las tres. Nadie en la tierra puede presentarse ante Dios para exigirle a él. Algunos religiosos fanfarroneros decretan, mandan, declaran cosas en nombre de Dios, lo cual los culpa de éstas tres conductas fracasadas. Seamos prudentes, cuando vayamos a actuar, tanto en las cosas de Dios, como en los asuntos terrenales. Todavía estamos a tiempo de ser prudentes en nuestro actuar y cambiar muchas situaciones de las cuales el hombre es responsable. Errar por imprudencia, volteemos la hoja, actuemos con prudencia.
JPM/of-am


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