Encuesta nacional demográfica y salud

El Comité de Pediatría Social de la Sociedad Dominicana de Pediatría realizó hace unos días un debate sobre la mortalidad infantil, mortalidad neonatal, lactancia materna y nutrición infantil. Los datos de estos temas fueron tomados de la Encuesta Nacional Demográfica y Salud 2013, mejor conocida por sus siglas ENDESA.

ENDESA es financiada con fondos del USAID y la participación de varias instituciones nacionales e internacionales. Tiene por finalidad mantener un estudio uniforme, con la misma metodología de investigación, para conocer las variaciones o no que se van produciendo en las diferentes áreas investigadas en los países donde se realiza.

Para el desarrollo del debate fueron invitados la Dra. Raquel Pimentel, directora de Epidemiología del MSP;  el Dr. Eddy Pérez-Then, PhD en Medicina Global y director de la Escuela de Medicina de la O&M, y quien suscribe el presente artículo.

Durante el debate quedó establecido que la mortalidad infantil ha descendido en los últimos cinco años de 32 por mil niños nacidos vivos a 27 por la misma cantidad de niños. La disminución no alcanza el compromiso contraído por el país para la meta del milenio. Aún más, el promedio de la mortalidad infantil en la región es de 18 por mil nacidos vivos.

Recordamos que hay 29 países de la región con economía similar a la nuestra que están muy por debajo de la cifra de la mortalidad infantil nuestra. El Dr. Eddy Pérez-Then, expresó, con relación al tema, lo siguiente: “estos altos valores de la mortalidad infantil se han asociado a entidades que ocurren en el período neonatal, observándose que las entidades relacionadas con muertes infantiles que se reportan durante este período –mortalidad neonatal- impiden que se reduzca significativamente la mortalidad infantil en el país”.

Cuando analizamos las últimas tres entregas de ENDESA – 2002, 2007 y 2013 –, los últimos quince años, observamos que muy poco esfuerzo ha realizado el país para disminuir la mortalidad infantil, ya que los resultados son los siguientes: 38, 37 y 31 por mil nacidos niños vivos respectivamente.

Las encuestas se hacen para, una vez conocidos los resultados, modificarlo hacia la mejoría de manera sustancial, lo que no ha sucedido en nuestro país en el renglón de la mortalidad infantil. En relación a la mortalidad neonatal, las cifras son menos halagüeñas. Si observamos el comportamiento de las últimas cinco ENDESA, veremos que en 1991, 1996, 2002, 2007 y 2013 la mortalidad neonatal ha tenido una línea horizontal con 24, 27, 22, 23 y 21 por mil nacidos vivos respectivamente.

Ante estos resultados nosotros nos preguntamos ¿para qué sirve ENDESA en nuestro país si no tomamos las decisiones políticas de mejorar la salud de la población? A seguidas concluimos que con un presupuesto tan bajo para el Sistema Nacional de Salud de apenas 1.5% en relación al PIB poco se puede lograr.

A este escaso presupuesto habría que agregarle ciertas fallas en los procedimientos de orden administrativos. Costa Rica redujo tanto la mortalidad materna como la infantil con tres medidas: entrenamiento del personal de salud en la atención al parto y período neonatal, instalaciones adecuadas para el parto y cuidados de los recién nacidos, y alimentación suplementaria a las embarazadas para reducir los defectos del tubo neural en los niños.

Las embarazadas nuestras deben atenderse por el mismo médico siempre. El expediente clínico debe tenerse siempre en la visita de la embarazada; debe haber un protocolo único y detectar a tiempo los embarazos de alto riesgo. Las tres primeras causas de muerte materna –sangrado, hipertensión e infecciones- pueden disminuirse dramáticamente con simples medidas de organización y aumento en la inversión en salud.

jesusferisiglesias@yahoo.es jpm

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