El río Yubazo nace en el área montañosa de Cambita, San Cristóbal y recorre varios kilómetros descendiendo hasta alcanzar la superficie plana de las cercanías de San Cristóbal. En el trayecto se nutre de innumerables arroyuelos, arroyos, manantiales, cañadas, y corrientes superficiales de aguas que surcan los terrenos montañosos, hasta su desembocadura en el río Nigua en el margen norte de la ciudad de San Cristóbal.
No se puede decir que haya sido nunca un río caudaloso, pero en el área de Cambita poseía una buena corriente y en la época de lluvia sus crecidas muchas veces eran causa de muertes de animales tenidos en corrales próximos al río. En la misma área se formaba más de un charco que eran deleite de los muchachos de la época que disfrutaban en ellos sus frecuentes baños.
Hoy en día, como la gran mayoría de nuestros ríos, el Yubazo es solo una entelequia de lo que fue en mi infancia. En gran parte esto se debe a la deforestación a que han sido sometidas las montañas de Cambita, despojándosele de los grandes árboles de madera preciosa, sobre todo de caoba, cedro, roble y capá.

Actualidad
En la actualidad, si uno se detiene a contemplar el Yubazo, puede percatarse de que en él no se observan las tilapias y otros peces que antes poseía. Lo único llamativo son sus orillas desérticas y algunas garzas blancas que recorren sus aguas caminando libremente en ellas en busca de algunos pececillos extraviados o camarones, sin que siquiera se les cubran las patas.
Es llamativo el hecho de que desde hace algunos años algunas empresas areneras se han dedicado a depredar su cauce extrayendo del mismo arena y piedras con fines comerciales. Esto antes lo hacían en áreas semiocultas, poco visibles, pero ahora lo hacen sin ningún temor a plena luz del día nada más que a unos cuantos metros de la entrada norte de la ciudad, próximo a la Autopista 6 de Noviembre.
Otra situación que atenta contra la vida del Yubazo lo constituye el desagüe directo en él de tuberías de aguas negras próximo a su desembocadura en el río Nigua, mismas que afectan negativamente a ambos ríos y con seguridad genera la muerte o enfermedades en los peces que los habitan.

Todo esto sucede sin que al parecer llame la atención o genere interés en las autoridades encargadas de la vigilancia y protección del medio ambiente. Y lo que es increíble es que exhiban sus equipos notoriamente activos en la misma entrada a la ciudad.
No se me ocurre a quién hacer un llamado para que pongan coto a esta grave agresión contra el río Yubazo, porque hasta donde yo sé solo a la diosa Demis se le pone una venda en los ojos como símbolo de la equidad de la justicia. Todos los que tienen ojos ven esa barbaridad, pero penosamente lo hacen con indiferencia y eso puede ser una señal de impotencia en los ciudadanos comunes, pero no en los que ostentan posiciones de autoridad.
jpm-am

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