El plan de Abinader es creíble
La presentación con su equipo del cambio lo dice todo. Vimos un plan mínimo coherente.
Pero si nos quedamos allí, con una falsa sensación de seguridad, triunfalista, escuchando los silbidos de las balas y los morteros, los aullidos de los soldados enemigos, las granadas que nos explotan alrededor produciendo bajas entre nuestros camaradas, nuestras fuerzas se diluyen, nuestro miedo se convierte en pánico y nuestra moral cae estrepitosamente.
Las medidas de aislamiento obligatorio generalizado que se tomaron tempranamente fueron muy oportunas porque permitieron controlar la trayectoria de la epidemia cuando aún teníamos muy pocos casos y muy pocas muertes, en contraste con países europeos que tomaron las mismas medidas cuando tenían 100 veces más casos y muertes con relación a su población.
Así ganamos tiempo crítico para compensar los titubeos e imprevisiones iniciales del Gobierno cuando se subestimó la magnitud de la pandemia, y preparar mejor al sistema de salud en cuanto a aumento de camas de cuidados críticos, re-funcionalización de las camas en los hospitales generales y centros de aislamiento, compra de reactivos, insumos críticos y respiradores, y equipos de protección para el personal de salud, entre otros.
Creo, que vamos bien pero este miedo hipocondríaco nos lastima. Aun cuando el COVID-19 es una enfermedad que en más de 90% de los casos presenta formas leves, la salida del confinamiento va a producir muchos más infectados, muchas más hospitalizaciones,
muchos más casos críticos y muchas más muertes.
La cuarentena, acompañada del resto de las medidas de distanciamiento social, es nuestra trinchera. Es el recurso que nos da el tiempo crítico para alistarnos para la batalla, preparando mejor el sistema de salud.
La cuarentena no elimina el virus ni lo hace retroceder, sólo detiene por un tiempo su propagación.
Frenar su avance fue importante hasta ahora, pero no vamos a ganar esta batalla quedándonos en la trinchera cuando el virus sigue allí afuera, esperando que salgamos, mientras la economía se desploma y la sociedad en la que queremos vivir cuando todo esto termine, comienza a difuminarse.
Es hora de tomar el toro por las astas y no atarnos a una ilusión de optimismo y de victoria, de la cual estamos muy lejos. Tampoco compararnos livianamente con otros países porque no tiene sentido.
¿Ahora, qué plan tiene el Penco y Leonel para rebotar y estimular la economía que sea creíble en agosto 2020?
Esto no es 2004 con un gradualismo controlador de dólares y Penco no tendrá dinero si gasta todo hoy, no construirá ni una letrina porque todo se irá en gastos corrientes y eso que subirá impuestos como hacen en el PLD, partido que de un 6% de itebis en 1996, lo ha llevado al 18% y sigue subiendo gasolina, pero a los ricos los hace más ricos a todos, muéstreme una excepción, ¿quién gana todos los concursos de compras? Los MiPymes, ja ja, ja.

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Que galleta sin mano. Esa duelen