El plan de Abinader es creíble

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EL AUTOR es contador público autorizado. Reside en Miami.

Luis Abinader ganará porque tiene un plan creíble; sabe que las batallas no se ganan si nos quedamos en la trinchera esperando el contraataque de las fuerzas enemigas.

La presentación con su equipo del cambio lo dice todo. Vimos un plan mínimo coherente.

Mientras Ud. está protegido en estos surcos de tierra y hormigón, ellos diseñan la estrategia y la táctica para la próxima escaramuza, prepararnos mentalmente, a salir al combate bien pertrechados.

Pero si nos quedamos allí, con una falsa sensación de seguridad, triunfalista, escuchando los silbidos de las balas y los morteros, los aullidos de los soldados enemigos, las granadas que nos explotan alrededor produciendo bajas entre nuestros camaradas, nuestras fuerzas se diluyen, nuestro miedo se convierte en pánico y nuestra moral cae estrepitosamente.

Y cuando entonces tenemos que salir a la batalla (porque en algún momento hay que salir o nos arrasan), ya es tarde.

Las medidas de aislamiento obligatorio generalizado que se tomaron tempranamente fueron muy oportunas porque permitieron controlar la trayectoria de la epidemia cuando aún teníamos muy pocos casos y muy pocas muertes, en contraste con países europeos que tomaron las mismas medidas cuando tenían 100 veces más casos y muertes con relación a su población.

Así ganamos tiempo crítico para compensar los titubeos e imprevisiones iniciales del Gobierno cuando se subestimó la magnitud de la pandemia, y preparar mejor al sistema de salud en cuanto a aumento de camas de cuidados críticos, re-funcionalización de las camas en los hospitales generales y centros de aislamiento, compra de reactivos, insumos críticos y respiradores, y equipos de protección para el personal de salud, entre otros.

Cada país está ensayando sus propias estrategias para combatir al virus.

Creo, que vamos bien pero este miedo hipocondríaco nos lastima.  Aun cuando el COVID-19 es una enfermedad que en más de 90% de los casos presenta formas leves, la salida del confinamiento va a producir muchos más infectados, muchas más hospitalizaciones,
muchos más casos críticos y muchas más muertes.

Pero si mantenemos nuestro plan de combate, si nos atenemos a nuestra estrategia y nuestro planteo táctico, podremos minimizar el daño, proteger a nuestro sistema de salud del colapso y aguantar, con avances y retrocesos, hasta que llegue un tratamiento efectivo o la vacuna.

La cuarentena, acompañada del resto de las medidas de distanciamiento social, es nuestra trinchera. Es el recurso que nos da el tiempo crítico para alistarnos para la batalla, preparando mejor el sistema de salud.

También nos permite diseñar una estrategia efectiva y focalizada para el combate con el uso de tapabocas y nariz, lavado de manos y distanciamiento físico, segmentación geográfica y demográfica, aislamiento en ancianos frágiles y personas con enfermedades crónicas serias, abordaje especial de población de altísimo riesgo de contagio como la que vive en barrios de emergencia y asentamientos, geriátricos o cárceles, y protección a nuestros trabajadores de la salud.
Pero quisiera reiterar hasta el cansancio que la prolongación de la cuarentena por más tiempo, con un plan de salida como el propuesto, ambivalente, no sólo no soluciona el problema, sino que lo complica.

La cuarentena no elimina el virus ni lo hace retroceder, sólo detiene por un tiempo su propagación.

Frenar su avance fue importante hasta ahora, pero no vamos a ganar esta batalla quedándonos en la trinchera cuando el virus sigue allí afuera, esperando que salgamos, mientras la economía se desploma y la sociedad en la que queremos vivir cuando todo esto termine, comienza a difuminarse.

Es hora de tomar el toro por las astas y no atarnos a una ilusión de optimismo y de victoria, de la cual estamos muy lejos. Tampoco compararnos livianamente con otros países porque no tiene sentido.

¿Ahora, qué plan tiene el Penco y Leonel para rebotar y estimular la economía que sea creíble en agosto 2020?

Leonel no usara a su bombero Valdez Albizu para rebotar de pandemia, no estamos en 2004 y sus relaciones ya no son las mismas, entonces, ¿quién podrá ser el nuevo equilibrista? Montarse en 7 pilares, recibiendo tributos al 13% y gastando al 18%, no fue lo que encontraste en 2004, ¿verdad Leonel?

Esto no es 2004 con un gradualismo controlador de dólares y Penco no tendrá dinero si gasta todo hoy, no construirá ni una letrina porque todo se irá en gastos corrientes y eso que subirá impuestos como hacen en el PLD, partido que de un 6% de itebis en 1996, lo ha llevado al 18% y sigue subiendo gasolina, pero a los ricos los hace más ricos a todos, muéstreme una excepción, ¿quién gana todos los concursos de compras? Los MiPymes, ja ja, ja.

JPM
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Luis Maria

Que galleta sin mano. Esa duelen