El corredor del progreso binacional
La Frontera Dominicana: de la marginalidad al éxito productivo y económico Por María Consuelo Hernández Es necesario, hoy más que nunca, pensar y reflexionar profundamente en la idea de un muro fronterizo. La propuesta de la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía de construir un Corredor Productivo que dinamice el crecimiento y el desarrollo de las cinco provincias fronterizas, es la forma más creativa y positiva para traer solución al trasiego de inmigrantes ilegales, armas, drogas, trata de personas, etc., que tanto nos afecta y que pone en juego nuestra identidad, nuestra cultura, nuestro territorio y nuestra soberanía. Yéndonos más allá de pensar que la idea propuesta por la Red es ambiciosa, debemos primero entender algunos aspectos vitales. Primero, este es un proyecto a largo plazo, el cual debe iniciarse con la construcción de un amurallado fronterizo que garantice la viabilidad del corredor productivo, para que el mismo se pueda iniciar de inmediato; segundo, debemos garantizar nuestra identidad más allá de la frontera como elemento fundamental de la gobernanza desde el punto de vista de su utilidad práctica, y además, por ser esto parte de nuestros derechos humanos. La identidad social y cultural dominicana es diametralmente opuesta a la del vecino país, colonizado por franceses y nosotros por españoles. Nos une una historia llena de conflictos, agresiones, guerras y una ocupación haitiana que permaneció 22 años en nuestro país y que dio origen a que un grupo de jóvenes dominicanos encabezado por Juan Pablo Duarte formara la Sociedad La Trinitaria que nos llevaría finalmente por el camino de libertad, la independencia y del nacimiento de nuestra nación. En tal sentido, debemos añadir que la gobernanza debe garantizar un sistema político que respete, conserve y garantice la difusión de nuestra identidad, nuestra historia y nuestra cultura en todo nuestro país y más allá de las fronteras territorial e internacional. En relación a la utilidad práctica debemos decir, que esta tiene una relación muy estrecha entre identidad y desarrollo humano, y sumada al enfoque jurídico internacional, la conservación, el disfrute de las tradiciones y costumbres de los pueblos es un derecho ha ser RESPETADO. Por tal razón para concebir un espacio insular de dos sociedades y gobiernos distintos entre sí, debe ser basado en el respeto de las identidades socio-cultural y territorial de ambas naciones: República Dominicana y Haití. Si hacemos un recorrido por los países suramericanos, colonizados por los españoles, veremos una gran variedad humana, cultural, política y geográfica que tiene este continente de enormes posibilidades y donde sus historias individualmente, tienen sus propios aciertos, fracasos y conquistas. Si observamos el idioma veremos un español que los entrelaza, diferentes hablas indígenas, un variado origen étnico de sus habitantes y mestizaje, sistemas políticos, creencias, religiones y hasta su geografía y climas los diferencian entre sí. Cada país del cono sur tienen definida sus fronteras, con leyes de migración que han permitido los acuerdos de paz, de buena convivencia, de desarrollo y mercados fronterizos.

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