Las elecciones norteamericanas son las más antidemocráticas y excluyentes del mundo. Una minoría es que elige al o la mandatario/a de los Estados Unidos. Para que tengamos una idea de la marginalidad de las mayorías de este sistema, en Iowa, con una población de más de 3 millones de habitantes, y es apenas un 1 por ciento de la gente de ese estado el que selecciona al candidato de los dos partidos del bipartidismo estadounidense. Pero además en el caso de los demócratas en Iowa, el voto no es ni siquiera secreto.
Las pasadas elecciones en caucus celebradas en Iowa, en donde participaron alrededor de 12 candidatos y candidatas, por el lado republicano resultó victorioso el senador Ted Cruz, quien obtuvo un 27.65 % de los votos del caucus republicano. Donald Trump adquirió un 24.31 % de los sufragios del GOP, mientras que el senador de padre y madre cubanos, Marco Rubio, antiguo delfín de Jeb Bush, consiguió el 23.09 % de los electores del partido en que militó Ronald Reagan. Del lado de los demócratas, en donde compitieron 3 aspirantes, Hillary Clinton conquistó el 49.9 % de los sufragantes de ese agrupamiento partidario, mientras que el socialdemócrata Bernie Sanders se alzó con el 49.6 % en la simpatía de los votantes.
Y como reza el popular refrán de que, “donde quiera se cuecen habas”, se llegó de repente a pensar de que estábamos en Latinoamérica o en República Dominicana, en donde es “difícil” aceptar la derrota, y para colmo, la oposición sin pruebas, y sin todavía ir a las elecciones, pero alegremente se denuncian fraudes, pues parecida a esa realidad, en las pasadas elecciones de caucus de Iowa el aspirante Donald Trump acusó a Ted Cruz de “fraude” (¡¿?!).
Los discursos de los candidatos y candidatas varían muy poco. Del lado republicano, tanto Ted Cruz como Marco Rubio han militado en el llamado Tea Party, corriente ortodoxa que plantea un retorno del capitalismo primigenio norteamericano, que elimine impuestos. En el caso del multimillonario Donald Trump, éste recibió el respaldo de la legendaria ex candidata a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin.
En el lado demócrata, el senador por Vermont Bernie Sanders tiene planteamientos reformadores y sus tesis se acercan a la socialdemocracia. Su discurso habla de aumentos en el salario mínimo, incremento del estado de bienestar social, reconoce que Estados Unidos navega por una crisis peor que la de 1929 y es un gran crítico de Wall Street. De su lado, las ideas de Hillary Clinton se enmarcan en la continuación del programa del gobierno de Barack Obama, y en términos económicos en la firma de tratados de libre comercio.
En el camino hacia la Casa Blanca la próxima cita será en las primarias de New Hampshire. Luego se trasladarán a los estados de Nevada y Carolina del Sur, ambos con gran presencia hispana. En New Hampshire como en las sucesivas primarias y caucus que se celebrarán alrededor de todo el mapa estadounidense, por momento ambos partidos dan síntomas de un ejercicio de imposición de minorías. Durante el trayecto hacia la Casa Blanca, no se puede descartar el factor sorpresa.
jpm


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