Delincuencia, criminalidad y misión policiaca
Por lo general, cuando la criminalidad es evocada, no pasan algunos minutos antes El intercambio también abarca el sistema policial, la eficacia de la aplicación de la ley y las prácticas profesionales de sus agentes. La policía nacional es indisociable del estudio del crimen.
Sin criminales no habría policía, y se puede afirmar sin ambages-hasta si algunos dudan aunque, sin policía, inevitablemente habrá más delincuencia. En todos los Estados, existe una o policías. Estas son más o menos bien lanzadas y desarrolladas. Algunas son eficaces. Otras, por falta de medios, bien de formación o a causa de una demasiada fuerte corrupción, son ineficaces.
Existen algunas cuya misión es a menudo estar alejada de la protección del ciudadano y de la lucha contra el crimen y que están más bien orientadas a defender el poder y luchar contra sus antagonistas. Pero, en la mayoría de casos, y porque el crimen es propio a toda sociedad, se observa la permanencia de una fuerza encargada de prevenir los crímenes y de buscarlos, de vigilar la vía pública y de mantener el orden público.
Si bien la policía tiene una historia administrativa, y luego una construcción legal como fuerza pública con monopolio de la violencia legitimada por el estado de derecho, también se caracteriza por una historia política que a menudo la ha convertido en un instrumento de poder a través de la recopilación de inteligencia.

Las fuerzas de policía, civiles, y militares, han asegurado indudablemente un rol esencial en materia de lucha contra el crimen, pero también de regulación de una sociedad por poco que ella sea democrática y no totalitaria. A través de la diversidad de sus misiones, ellas concurren a preservar una de las libertades fundamentales del hombre, vivir en seguridad.
En Francia, el desarrollo de la policia es complejo. Sigue de cerca la construcción y consolidación del Estado nacional y la consideración gradual de las libertades individuales y colectivas que pretende garantizar progresivamente. En medio de la agitación política, el poder real, consciente de la ventaja que puede obtener de una fuerza policial eficaz y de la protección de la que goza contra complots y revueltas, inscribe la evolución del sistema policial dentro de una lógica de mantenimiento del orden y la educación.
La policia es pues primeramente una técnica que ha servido a organizar el Estado, como lo expresa Jacques Gleizal. La policia es igualmente nacida de la urbanización y de la necesidad para el poder de asegurar el buen orden en las ciudades. La organización de las fuerzas de seguridad, y particularmente una de sus principales características, la dualidad entre policia y gendarmería, descansa asi, desde su creación, sobre una lógica territorial y pues de acercamiento.
Fue necesario esperar la Revolución francesa de 1789 para ver aparecer dos movimientos históricos esenciales: de una lado, la multiplicación continua de las formaciones de policia, civiles o militares; de otro lado, la lenta y a veces caótica unificación orgánica des las fuerzas, civiles de un lado, militares del otro, que no excluye de ninguna manera la especialización funcional de los elementos, los componentes.
La unificación de las fuerzas civiles de policia se ha hecho, para comenzar, para la estatización progresiva de ciertas policías municipales, luego por la estatización forzada y brutal del conjunto de esas policías por el régimen de la colaboración, más tarde en fin con la creación de la policia nacional querida después de la Liberación.
De su lado, la gendarmería nacional a procedido a la reunificación de sus diferentes componentes y a la adaptación de su organización a la evolución del ambiente militar, administrativo y judicial. Esas dos fuerzas coexisten hoy con los policías municipales, la administración penitenciaria y la administración de aduanas.
La historia de la policia es marcada por profundas reformas buscadas para hacer frente a un aumento importante de la criminalidad registrada, a la aparición de las violencias urbanas y al desarrollo progresos tecnológicos y científicos. Las reformas, luego la ley de modernización ha contribuido a inscribir la policia nacional en un vasto movimiento de renovación, sin poner en entredicho, sin embargo, su naturaleza fundamental como fuerza policial estatal.
Las misiones de las fuerzas de policia son múltiples. Se puede sin embargo agruparlas en grandes categorías: la incidencia en la materia del principio de separación de las autoridades judiciales y de las autoridades administrativas podría conducir a establecer aquí la distinción entre policia judicial y policia administrativa. Pero, desde el punto de vista policiaco, la clasificación tradicional, aunque criticable, es aquí tripartita:
Algunos tiene por objeto esencial la prevención de las perturbaciones al orden público, o el restablecimiento de este: ellas están bajo la jurisdicción de la policía de orden público y constituyen jurídicamente actividades de policia administrativa. Otros tienen por objeto preparar la represión judicial des las infracciones penales:
ellas Se enmarcan dentro del ámbito de la policía de investigación y se consideran legalmente actividades de la policía judicial Finalmente, algunas de ellas tienen como objetivo informar a las autoridades políticas: por eso se encuadran en la categoría de vigilancia política o de inteligencia, y se analizan legalmente como un aspecto de la vigilancia administrativa.

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