Por KATIUSKA SUAREZ DE VARELA
Cuando un hombre deja de ser un caballero frente a una mujer y pasa a ser plebeyo…
Durante los últimos meses he estado acompañando a algunas maravillosas mujeres quienes han pasado por una situación todas muy similar… El abandono de su amigo, novio, amante o esposo.
En todas veo un factor común; como del brillo en los ojos hablando de los momentos buenos de la relación, de la época del cortejo, pasan a un rostro de dolor y rabia cuando empiezan a narrar el proceso de abandono. Me llevan desde las estrellas a una estrepitosa e inevitable caída.
El hombre, cazador por naturaleza, cuando va tras su presa no mide consecuencias. No importa nada, sólo cazar. Lo único que desea es esa mujer y hará lo que tenga que hacer para llegar a ella y conseguir su amor.
En ese momento, se hace dueño de su armadura convirtiéndose en todo un caballero de armadura detrás de su princesa.
La princesa cae rendida frente a sus detalles, se deslumbra y termina enamorada perdidamente de su valiente y hermoso caballero. Como toda mujer, sus emociones se apoderan de ella, y la razón termina en el último de los eslabones.
Pasan meses, quizás años, de alegría y enamoramiento. Una vez el hombre caza, regularmente inicia un proceso de huida y de búsqueda de otra presa. La mujer, aun ensimismada en su fantasía y amor, no se da cuenta de las señales que empieza a dar su caballero.
Quizás de manera selectiva, esta mujer, prefiere no ver la realidad, y empieza a vivir en una subrealidad donde todo es igual. Amor eterno.
De repente, cuando esta mujer empieza a darse cuenta de lo inevitable; de la huida de su caballero, empieza el descalabro en ella. De ser princesa se convierte en esclava y hace todo lo que puede para evitar, lo que hace rato ya ha sucedido ,pero que ella no se había querido dar cuenta.
Trata de retenerlo, bajando escalones de dignidad casi hasta el sótano. Y este caballero, quien ya ha empezado a dejar su armadura y a confundirse con la multitud, este caballero empieza a lastimar, rechazar y abandonar a su princesa.
Regularmente los hombres no son capaces de manejar el dolor de la mujer que quiere o ha querido. Verle lastimada no es fácil de digerir, esto los hace alejarse más aún.
Pero esto los lleva a cometer el más garrafal de los errores…el abandono, sin explicaciones, sin enfrentar de manera responsable el término de lo que un día él mismo inició. No tiene la gentileza, la valentía, la sensibilidad de dar razones a esta mujer del porque se aleja. Simplemente la deja y huye.
Entonces este caballero deja a su princesa confundida, triste, aturdida, llenándola de dudas, ira y dolor , convirtiéndose él para ella , en el peor de los villanos…de caballero a plebeyo
Ojalá y tanto los hombres como las mujeres aprendamos el arte de la comunicación efectiva, la cual evita muchos momentos de dolor en las personas.

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