NUEVA YORK.- La mayoría de los neoyorquinos desconocen Hart Island, pero cerca de un millón de ellos están enterrados allí. Es la isla de los muertos invisibles.
Ha tenido muchas funciones, como cárcel durante la Guerra Civil, o psiquiátrico, pero desde 1869 contiene la fosa común más grande de EEUU, un cementerio casi inaccesible al que van a parar los cuerpos de vagabundos, pobres, bebés recién nacidos y de muchas personas que mueren sin que nadie las reclame.
Sus fosas las cavan una quincena de presos con condenas menores a un año que navegan cada día desde otra isla en el East River, Rikers Island, el mayor complejo penitenciario de la ciudad.
A causa de la herencia de una antiquísima legislación colonial, Hart Island depende del Departamento Penitenciario de Nueva York, lo que limita el acceso, aunque es algo que podría cambiar pronto.
«No entiendo cómo puede haber leyes tan malvadas. Los muertos no son terroristas», dice Rosalee Grable, de 63 años, mientras mira emocionada al horizonte desde las estrechas cabinas del transbordador que la llevará a visitar, por primera vez, a su madre, fallecida de cáncer el año pasado.
Las normas de acceso a la isla son muy estrictas, y ahora los familiares sólo pueden tomar el ferry el tercer jueves de cada mes.
Fuente: PAGINA 7
jt/am


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