Al parecer, nadie contaba con la astucia del presidente venezolano Nicolás Maduro o, ¿por qué no?, del hombre fuerte del gobierno, Diosdado Cabello. La oposición y la rebatiña interna que lo mantiene, a cada uno por su lado, debido a la forma anti estratégica y errática de sus actuaciones, no han dejado alternar un frente unificado que enfrente a Maduro y sus acólitos.
Sin embargo, Maduro con su diálogo de sordos, continúa jugado al tiempo. Y con el tiempo, ha ido consolidando su poder en la ex Venezuela Chavista. Mientras, la oposición, como una orquesta desafinada, sigue haciéndole el coro y bailando la salsa que le gusta a Nicolás.
Y, al ritmo de Salsa, en su aparente desvarío, Maduro mantiene sometido a su designio a los opositores así como al pueblo venezolano, situación ésta que ha sumido en una crisis económica, de carácter inimaginable, a la nación bolivariana.
La consecuencia de una oposición con muchas cabezas, tentáculos e intereses políticos-presidenciales individuales, ha permitido a Nicolás Maduro surfear entre las más peligrosa olas de un rechazo internacional, a su forma dictatorial de gobernar, a sangre y fuego, un pueblo que agoniza y pide alimento y democracia.


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Evalúan centros que brindarán asistencia médica en JCC 2026
Arquitectos bien formados pero mal pagados
Altice Conecta debate rol del país como epicentro era digital
“Iván Tovar: Le Retour” marca el regreso del artista a Venecia
Senador presenta proyecto regularía la publicidad estatal
Municipio de Neiba recibe la antorcha de los XXV JCC SD26
DGA trabaja en fortalecer la supervisión técnica institucional
Banco Central anuncia puesta en circulación libro de Olga Lara
Extraditan a NY dominicano acusado distribución fentanilo
OPINIÓN: La diáspora y la desconsideración de los partidos

